Ser y conciencia de clase
El filósofo alemán Federico Engels (1820 –1895) decía que “en un palacio se piensa de otro modo que en una cabaña”. Estamos de acuerdo, porque las ideas que uno tiene son el reflejo de las cosas, del mundo material que nos rodea. Los fines que contienen nuestras ideas también son el reflejo de ese mundo material.
La campaña política que se desarrolla en nuestro país nos ha obligado a hacernos algunas preguntas. ¿Una persona que “viene de abajo” pensará igual que los que están “abajo”? ¿Una persona que nació y se crió en la opulencia pensará siempre como rico? Para responder a estas preguntas hay que saber dónde están las personas y dónde se manifiestan sus ideas. Nuestro Panamá está inmerso en un sistema capitalista dependiente. Por lo tanto, las personas que vivimos aquí nos manifestamos en esta sociedad capitalista y procedemos de ella. No es la conciencia de la persona la que determina su ser social, sino que es su ser social lo que determina su conciencia; es decir, que nuestro ser social determina lo que pensamos, lo que queremos.
Por lo general, un obrero piensa como obrero y un gran empresario piensa como un gran empresario. En nuestra sociedad panameña, en los diferentes partidos políticos, hay ricos y pobres. Las ideas de estos ricos y estos pobres sobre un mismo tema son diferentes. No todos los ricos piensan igual. Tampoco todos los pobres piensan igual. Por ejemplo, para un desempleado usar “diablos rojos” para movilizarse es un lujo, pero para un rico que ha tenido su “cuatro por cuatro” usar “diablos rojos” es prueba de decadencia. Las ideas del pobre sobre los “diablos rojos” las posee porque es pobre. Ser pobre es su condición de existencia.
Un grupo de personas con las mismas condiciones de existencia forman una clase social, pero la noción de “clase” no se reduce a riqueza o pobreza. Un proletario, es decir, una persona que sólo cuenta con su fuerza de trabajo y la de su prole o hijos, puede ganar más que un burgués o empresario, y no por eso es menos proletario, porque depende de un patrón y porque su vida no está asegurada ni es independiente.
Una ideología es una serie de ideas que defienden los intereses de una clase social. No es lo mismo “democracia popular” que “democracia burguesa”. El obrero que defiende la democracia burguesa tiene, a la vez, una conciencia verdadera y una conciencia falsa. Verdadera, porque quiere suprimir su pobreza; y falsa, porque cree que un presidente burgués puede hacerlo. Nuestros vínculos, cierta ingenuidad, la propaganda, pueden falsear nuestra conciencia de clase.