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¿Será un gran negocio el asilo?


No se justifica desde un punto de vista moral, humano, patriótico y democrático que un político o un gobierno tirano, corrupto que haya violado las leyes y la Constitución de su país, ultrajado los derechos humanos, las libertades y las arcas económicas del Estado, sea recibido en otro país en calidad de exiliado político. El exilio político, según acuerdos internacionales y las reglas de la justicia, debe ser para aquellos elementos que se sientan y se pruebe que son perseguidos públicamente por los efectos de la política durante un gobierno de turno, que por ello se sienten obligados abandonar el país para su seguridad física, pero no para aquellos gobiernos y elementos corruptos criminales y ladrones de las arcas del Estado que, al ser expulsados por sus pueblos, corren a cubrirse en las embajadas acreditadas en su país.
El exilio y los exiliados en nuestra América, en particular, pareciera ser un gran negocio político, económico e inmoral para los dictadores y políticos corruptos y algunos gobiernos que lo reciben bajo los acuerdos internacionales sin considerar a fondo las causas y la estela de perjuicios y daños que han dejado en su país, dejando la impresión de que todos se cubren con la misma sábana, es decir se curan en salud para cuando a ellos les toca salir del país, tener donde refugiarse como un asilado político.
Un gobierno o político corrupto y delincuente, que ha atropellado a su pueblo sin piedad y ha saqueado las arcas del Estado, se hace acreedor, según la ley de la justicia, a un juicio político y penal y ningún gobierno decente y democrático debe prestarse para protegerlo con la excusa de los derechos humanos, menos cuando él no consideró de la misma manera a sus víctimas. Esa política con los exiliados, sin hacer una exhaustiva investigación, está contribuyendo a que otros gobiernos hagan lo mismo con sus pueblos indefensos.
Cuando los respectivos gobiernos contribuyan con la justicia internacional de que todo gobierno o político fugitivo, que haya atropellado a su pueblo por asuntos políticos, sea regresado a su país a fin de que rinda cuentas a su pueblo y a la justicia, entonces los gobiernos y los políticos se abstuvieron de aprovecharse del silencio de sus pueblos ante el desgreño administrativo. Conocer de las injusticias y atropellos de los gobiernos, se haría muy fácil por intermedio de sus embajadores acreditados en el país. Ojalá nuestro gobierno antes de conceder un asilo político estudie exhaustivamente su conducta, para así obviar el concepto que los asilos políticos se dan en base de un gran negocio político, económico e inmoral más cuando existe un precedente de que el Sha de Irán entró al país a base de una suma de dinero que fue repartida entre los que ostentaban el poder de ese entonces dejando a la patria comprometida en su imagen, su dignidad y su prestigio como país garante.

101 años de Panamá América

 
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