Servicio expreso
“La máquina es rápida, exacta y estúpida; el hombre es lento, desordenado y brillante”. Las tendencias modernas nos llevan a querer suplantar al hombre por la máquina. Este sistema que atenta contra la mano de obra, ya ha comenzado a incorporarse al mercado panameño; podemos apreciar negocios que optan por invertir en máquinas con mayor capacidad de funciones para así disminuir la cantidad de empleados dentro de sus filas. Un ejemplo específico es que algunas compañías concesionarias y distribuidoras de combustible en nuestro país, han introducido lo que a todas luces es un negocio lucrativo y productivo, pues se invita al cliente a despacharse por sí mismo el producto, y ofrece un precio inferior, en algunos casos, a los que circulan en el mercado.
Nos referimos al llamado “Servicio Expreso”, con el cual, como mencionamos anteriormente, el usuario es quien se despacha combustible y la empresa reduce sus costos con la contratación de menos personal.
Como podrán notar, estoy en desacuerdo con la utilización de este servicio porque atenta contra la mano de obra panameña; en especial, acrecienta el ya gigantesco número de panameños desempleados y que busca llevar de una manera digna el sustento a sus hogares.
La mayoría de estos nacionales, llámense bomberos o despachadores de combustible, ganan un salario mínimo, por lo que no resulta permisible, moralmente, para los usuarios que por ahorrarnos uno o dos centavos por galón, utilicemos este servicio que tiene como único fin el lucro de un sector en especial.
No hay nada como el servicio personalizado de un despachador quien, aunque como ser humano tenga días buenos y malos, nos brinda con su trato afable y honesto la atención requerida para que los automóviles circulen con la seguridad que se amerita en las calles de Panamá.
La próxima vez que llenes de combustible a tu auto acuérdate de estos panameños quienes, al igual que tú, requieren llevar el pan diario a su hogar.
Creo que el actual gobierno hizo lo correcto, de elevar este tema a uno de Estado, y solicitarle al PNUD que sirviera de facilitador en el mismo, como lo realizaron los dos gobiernos anteriores, acertadamente, en otros asuntos de Estado.
Las personas, los organismos políticos u otras organizaciones que tengan planteamientos de solución sobre el tópico de la CSS, deben pensar en el país y presentar sus propuestas inmediatamente y no guardarlas para un futuro porque, como ya ven, la situación del Seguro Social se deteriora a diario y entre más tarde se tomen las medidas, éstas serán más traumáticas.
Estimados lectores, no juguemos con este asunto. El futuro de Panamá está en juego, y la situación coyuntural que se vive hoy, no puede desviarnos del problema estructural que pone en peligro a la Nación.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar”. Gandhi.
(cdaa@sinfo.net)
Nos referimos al llamado “Servicio Expreso”, con el cual, como mencionamos anteriormente, el usuario es quien se despacha combustible y la empresa reduce sus costos con la contratación de menos personal.
Como podrán notar, estoy en desacuerdo con la utilización de este servicio porque atenta contra la mano de obra panameña; en especial, acrecienta el ya gigantesco número de panameños desempleados y que busca llevar de una manera digna el sustento a sus hogares.
La mayoría de estos nacionales, llámense bomberos o despachadores de combustible, ganan un salario mínimo, por lo que no resulta permisible, moralmente, para los usuarios que por ahorrarnos uno o dos centavos por galón, utilicemos este servicio que tiene como único fin el lucro de un sector en especial.
No hay nada como el servicio personalizado de un despachador quien, aunque como ser humano tenga días buenos y malos, nos brinda con su trato afable y honesto la atención requerida para que los automóviles circulen con la seguridad que se amerita en las calles de Panamá.
La próxima vez que llenes de combustible a tu auto acuérdate de estos panameños quienes, al igual que tú, requieren llevar el pan diario a su hogar.
Creo que el actual gobierno hizo lo correcto, de elevar este tema a uno de Estado, y solicitarle al PNUD que sirviera de facilitador en el mismo, como lo realizaron los dos gobiernos anteriores, acertadamente, en otros asuntos de Estado.
Las personas, los organismos políticos u otras organizaciones que tengan planteamientos de solución sobre el tópico de la CSS, deben pensar en el país y presentar sus propuestas inmediatamente y no guardarlas para un futuro porque, como ya ven, la situación del Seguro Social se deteriora a diario y entre más tarde se tomen las medidas, éstas serán más traumáticas.
Estimados lectores, no juguemos con este asunto. El futuro de Panamá está en juego, y la situación coyuntural que se vive hoy, no puede desviarnos del problema estructural que pone en peligro a la Nación.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar”. Gandhi.
(cdaa@sinfo.net)