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Setiembre


ENTRAMOS en el noveno mes rodeados de toda clase de ventarrones que se originan en distintos sitios. Insisto en que todo indica que hay vida y que es preferible que haya señales de vida que una situación estática y conformista. La vida es actividad.
La vida y la actividad circundante nuestra es variopinta. Percibes a la gente moviéndose ora en vehículos propios o en el transporte urbano selectivo o colectivo, automedontes articulados a toda prisa llevando su carga, gente en bicicleta, todo el mundo con sus pensamientos en la mente y casi todos los días encontrando a otros humanos descontentos alineados en el camino prohibiendo el flujo normal de la vida y engendrando tensión y disgusto en los interceptados y nos olvidamos de todo y no sabemos ni qué pensar, tendrán razón o no, por qué no recurren a otros métodos, pero, ¿cuáles? Y así seguimos arrastrados por la rutina , un día y otro día y no sabemos qué de nuevo o mejor nos deparará el tiempo que no se detiene. Y de repente estamos en Setiembre y se oye el cuchicheo y la discusión sobre distintos temas pero sobresale indiscutiblemente el tema del Sí o del No, que si se posterga o no el referéndum cuya fecha ya está encima.
Desde luego a propósito de postergar el referéndum, pese a las opiniones de los que preven una derrota del Sí, me parece que aquí cabe repetir aquella frase de la Biblia, "Lo que has de hacer hazlo pronto", aunque el contexto no es muy feliz, ya que son las palabras de Jesús a Judas cuando le invita a que lleve a cabo sus planes y que se deje de hacerse el remolón.
La sensación es que las suertes ya están echadas "alea iacta est", nada ayuda con informarse más o explicar las miles de páginas que pocos habrán leÍdo ni leerán, sea por falta de tiempo o por no tener el hábito de la lectura, para tener una apreciación global que supuestamente hay que tener en cuenta para tomar un decisión fundamentada, ya que como insinuábamos con anterioridad, entre lo que se dice hay cosas reales, tangibles y otras en el terreno de lo irreal, de lo futurible, en la proyección. Lo que si podemos asegurar que sea que triunfe una u otra posición, no se puede creer, ni celebrar como un triunfo, ya que no podemos evitar que de ambos resultados es dudoso que se vayan a seguir consecuencias agradables, seguiremos en lo mismo, debatiendo y debatiendo, pero la historia seguirá su curso con las sorpresas de todos los días, algunas veces agradables y la mayor parte de las veces, no tanto. Va a ser "the day after", el día después del referéndum.
Por tanto, cada uno en conciencia, debe acercarse a depositar su voto según preferencias y modo independiente de pensar y sobre todo convencerse que es irreversible la decisión y la opción que tomemos y que lo único que nos quede es seguir adelante ya que las consecuencias en uno y otro caso son inevitables.
Me causa mucha gracia lo que me dice un corresponsal de correo electrónico cuando me comunica con un juego de palabras diciendo que hay que decirle que Sí al No , y No al Sí. Hay sin duda muchos aspectos dentro de la bitácora de la dirección del país, que siguen teniendo prioridad en lo que necesita el país y que se ha intentado, pero no se ha logrado a pesar de la enumeración de conquistas obtenidas.
Envuelto en estas consideraciones por razón de la liturgia de la palabra en estos días, siento que el Señor nos habla y nos recuerda ciertas realidades que a veces olvidamos a través de las cartas de Pablo, por ejemplo nos dice en la Segunda Carta a los Tesalonicenses, capítulo tercero, versos 6.-10, 1-18: Les mando que se aparten de todo hermano que viva ociosamente y no según la enseñanza, que de mi recibieron. Ya saben cómo deben vivir para imitar mi ejemplo, puesto que cuando estuve entre ustedes supe ganarme la vida y no dependí de nadie para comer, ante bien, de día y de noche trabajé hasta agotarme para no serle gravoso a nadie. Así cuando estaba entre ustedes, les decía una y otra vez: "El que no quiera trabajar, que no coma".
Las autoridades alcaldicias realizan operativos cada dos meses para detectar a estas personas e incluirlas en el programa de rescate.
Una vez realizados los operativos, se inicia el proceso de clasificación. Un bus los conduce al albergue Ejército de Dios, ubicado en Calzada Larga, donde reciben los tratamientos para alejarlos de la droga y el alcohol.
En este local los bañan, les dan alimentos, les cambian la ropa y les cortan el cabello.
Del mismo modo, reciben tratamiento médico y el tratamiento espiritual a través de la enseñanza de la Biblia, ya que según los pastores, Jesucristo es el único que puede traer el cambio.
La Alcaldía de Panamá firmó en el 2001 un convenio con la fundación REMAR para darle subsidio a los indigentes.
En el 2002, terminó el contrato y se suscribió un convenio con el Ministerio Iglesia Ejército de Dios, que en la actualidad se encarga de los indigentes de la capital mediante subsidios pagados mensualmente.

101 años de Panamá América

 
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