Sexo cultural
Me ha parecido muy interesante la defensa a ultranza en el medio escrito, por parte de algunos miembros de nuestra sociedad, atacando a aquellos que disienten del proyecto de ley No. 442, con todo tipo de calificativos despectivos. ¿Cómo explicar que sean aprendices de Saramago, aliados con una minoría de grupos GLBT, pero enquistados en las órbitas del poder, los que pretenden imponer a una gran mayoría una ideología extraña a nuestra naturaleza y forma de vida?
Con ese argumento de que el género es cambiante por ser algo cultural y no propio de la naturaleza humana, un día te dirán que el copular con animales es socialmente aceptable, porque en algunos lugares de nuestro interior es cuasi-cultural. Menudo tema.
Con la misma tesis "cultural", más tarde algunos dirán que no es pedofilia si la niña es mayor de 12 años, emulando a algunas culturas escandinavas que ya lo están proponiendo. Obviamente, al parecer "estos países poseen legislaciones que amparan las ideologías de género" y "son culturalmente más avanzados que nosotros".
Así, se llegó a hablar de zoofilia, homosexualismo y demás, porque ustedes defienden el genial argumento que el sexo y la diferenciación por género es algo cultural. Nosotros, creemos que lo normal es que haya sexo entre un hombre y una mujer. Como un aspecto práctico, por supuesto que hay personas que les agrada tener relaciones con alguien de su propio sexo, no las juzgo.
Créanme que no hay ley alguna que pueda obligar al resto a pensar como ustedes, ni a cambiar lo dispuesto por Dios.
Si el tema fuera sólo beneficiar a nuestros adolescentes nadie se opondría, ¿por qué mezclarlo con el reconocimiento implícito de derechos a grupos GLBT? No nos llamemos a engaño, no es una lucha religiosa, más bien es ideológica contra la imposición legal de varias praxis ajenas a nuestra naturaleza, por ende nuestros pastores y obispos tienen razón en su planteamiento. Es muy simple: Si la base está mal, todo está mal; si los fundamentos ideológicos están mal, nada bueno puede engendrar aquello, ni siquiera lo accesorio. Es un problema de fondo, no de forma; maquillarlo con una buena dosis de supuesto humanismo o disfrazarlo de lucha contra la discriminación, no lo va arreglar.