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Sexo sentido para toda la vida


Se agita el debate por la ley de Salud Sexual y Reproductiva, debate que si bien debe considerarse los valores religiosos de diferentes interlocutores, no debe perderse de vista que los Estados se forman para gobernar una población heterogénea en materia confesional, por lo que deben ser laicos, es decir, sin influencias eclesiásticas o religiosas. Se debe buscar el bien común, para todos los ciudadanos y personas bajo la responsabilidad de ese Estado.

Cuando como Director de Salud en San Miguelito, siguiendo lineamientos del Código Sanitario, implantamos algunos proyectos para enfrentar las necesidades de la población en salud sexual y reproductiva, proyectos que no se realizaban ni se realizan en ninguna otra región sanitaria.

Conocedores de que los adolescentes son los que menos se atienden en nuestras instalaciones, diseñamos "Adolescentes Saludables hacia el Nuevo Milenio", empezando el nuevo milenio. Las actividades incursionaban, entre otras, en educación en salud sexual y reproductiva, porque los técnicos conocían que, en estos aspectos, los adolescentes practicaban sin mayores conocimientos, lo que los hace población de alto riesgo.

Habiéndose aprobado la ley del VIH-SIDA, al demorar su reglamentación, logramos que se dictara un acuerdo municipal que obligaba a las casas de ocasión a dotar de dos condones a cada pareja que usara sus instalaciones y que mantuvieran afiches alusivos a evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. Entiendo que hoy todavía rige esta norma, distrito único a nivel nacional.

Avanzando en la responsabilidad de velar por la salud sexual y reproductiva, instauramos el proyecto "Sexo Sentido para toda la Vida", nombre pegajoso que lleva el mensaje de que si lo hacen bien, tendrá el efecto de que no les enredará el resto de su vida, pero si no lo hacen responsablemente, lo sentirán para toda la vida. Era un programa más directo sobre las mujeres en edad fértil, activas sexualmente, y hombres también activos, para darles la oportunidad de que, si practicaban actividades sexuales, previnieran contagio de enfermedades y si no querían prole, no la concibieran en sus actos sexuales, dado que ambos efectos son una limitación para el desarrollo de la persona perdiendo salud porque no se obtiene el completo bienestar físico, mental y social que reza la definición universal de salud.

Nos removieron de la Dirección y se desactivaron estos proyectos que, debieron evolucionar hacia programas permanentes, que hoy están en mora, porque hasta cierta manera de ver el problema, la población practica su sexualidad sin información.

Descubrimos en una encuesta que en Primer Ciclo, más del 20% practicaba sexo y en Segundo Ciclo, casi el 50%. Esto no puede seguir al garete.

Hoy saludo la iniciativa de la nueva ley y recomiendo que, como obra humana, es perfectible, la que debe consensuarse porque es una necesidad sentida, y en su parte más polémica, manteniendo la institución familia nuclear como el ideal, incorporando a ambos padres a velar por el desarrollo físico, emocional y social de sus hijos, reponiéndole la patria potestad que hoy pocos padres ejercen, todo imbuido en valores de la ley natural.

101 años de Panamá América

 
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