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Si crees en Dios...


Si crees en Dios, por más que te amenacen los anuncios del pesimismo, con relación a probables calamidades futuras, conservarás el corazón tranquilo, en la convicción de que la Sabiduría Divina sustenta y sustentará el equilibrio de la vida, por encima de toda perturbación. Si crees en Dios, en ningún lugar experimentarás soledad o tristeza, porque te verás ligado constantemente con todo el Universo, reconociendo que lazos de amor y de esperanza te identifican con todas las criaturas de la maravillosa creación divina.
Si crees en Dios, nunca te perderás en el laberinto de la rebeldía o de la desesperación, ante los golpes e injurias que se te proyecten en el camino de tu vida, por cuanto interpretarás a ofensores y delincuentes, en la condición de infelices, mucho más necesitados de bondad y protección que de hiel y censura. Si crees en Dios, vivirás en la tierra sin adversarios, a la vez que, por más que se multipliquen en la senda aquellos que te agreden, ofenden, humillen, calumnien y menosprecien, aceptarás a enemigos y opositores, a cuenta de hermanos nuestros, situados en diferentes puntos de vista.
Si crees en Dios, jamás te faltarán confianza y trabajo, porque te levantarás, cada día, en la certeza de que dispones de oportunidades benditas de comunicación con los demás, disfrutando el privilegio incesante de auxiliar y bendecir, entender y servir.
Si crees en Dios, caminarás sin aflicción y sin miedo en las veredas del mundo, por grandes que sean los peligros y riesgos que te obscurezcan el camino, por cuanto, aún frente a la muerte, reconocerás que permaneces en Dios, tanto como Dios está siempre contigo, más allá de pruebas, dificultades y sombras, limitaciones y cambio, en plenitud de vida eterna. Si crees en Dios, reconocerás que nuestra felicidad es medida por la felicidad que hiciéramos para los demás, muchas veces vale más perder para conquistar y avanzar, que conquistar para perder.
Si crees en Dios, estás ahora en el momento exacto de trabajar para servir. Y, trabajando y sirviendo, adquirirás certeza de que toda persona que trabaja y sirve, camina hacia el frente, y quien camina hacia el frente, con el bien de todos, encontrará siempre lo mejor.
Si crees en Dios, esparcirás amor en el lugar en que la vida te sitúa y nunca te verás en la condición de víctima del desequilibrio, porque tu influencia se tornará en serenidad y esperanza, garantizando la armonía y la tranquilidad donde estés. Si crees en Dios, conservarás el amor en el corazón, nunca te perderás en la sombra, porque habrás convertido tu propia alma en presencia de luz.

101 años de Panamá América

 
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