Si el Canal crece, el país también
Por segunda vez en el presente año, un miembro de la Junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), en este caso Adolfo Ahumada, sale a la palestra emitiendo una opinión sobre la vía acuática en un medio de comunicación social de la capital. Al igual que cuando Eloy Alfaro se pronunció, sólo cabe congratular el esfuerzo y señalar la importancia que tiene para el país que estos funcionarios presenten sus posiciones sobre materia tan importante para todos.
El destacado abogado panameño se plantea la interrogante: ¿Si el Canal de Panamá crece, puede el país crecer también? Nos deja su respuesta para una ocasión futura. Aclara, empero, que la posición geográfica del país sin Canal de Panamá no es lo mismo que la posición geográfica con una vía acuática que sirve al comercio marítimo mundial.
Ahumada plantea una realidad que es de vital importancia no sólo para el Canal de Panamá sino también para el país, especialmente para la juventud: ¿Por qué el Canal de Panamá aún no se pone al servicio del desarrollo nacional? El antiguo dirigente estudiantil de la década de 1960 se pregunta si la operación del Canal tiene que realizarse ajena a los problemas de la nación. Los panameños, sugiere Ahumada, teníamos la idea equivocada de que el Canal de Panamá, una vez bajo administración de la nación, iba a beneficiar al país y a sus habitantes.
Ahumada plantea en su artículo que "hizo falta generalizar una reflexión profunda: en qué grado de estimación pública debía colocarse el Canal y, en consecuencia, hasta dónde la colectividad panameña estaba dispuesta a entrelazarse con la evolución y el destino del paso interoceánico". El manejo de esta tesis puede conducirnos a conclusiones ambiguas. Además, nos atrevemos a decir que la tesis es equivocada. En primer lugar, es ambigua porque pretende separar el Canal de Panamá del resto del país. En parte recoge la posición, esbozada por otros sectores, de que hay que operar el Canal en forma independiente y ajena a toda relación con los problemas de la sociedad panameña. En otras palabras, el Canal sólo puede dedicarse a pasar barcos de un océano al otro. No puede formar parte de una estrategia de desarrollo nacional.
Para sustentar esta tesis, Ahumada señala que el Canal es una empresa internacional que une a diferentes países. Siguiendo esta lógica llegaríamos al absurdo de decir que la producción y exportación de banano, de azúcar de caña, de servicios bancarios o comerciales en Colón no deben estar al servicio de nuestro desarrollo.
Buscando una justificación histórica a esta tesis, Ahumada puntualiza que no existe una conciencia debidamente arraigada de "Canal panameño". Más aún, señala que nunca fue objeto de debate cómo debía administrarse el Canal una vez que fuera transferido al gobierno panameño. Hay que aclarar que desde principios del siglo XX, escritos de panameños prominentes como Guillermo Andreve, Octavio Méndez Pereira y Eusebio Morales señalaban la necesidad de poner el Canal al servicio del desarrollo nacional. Igualmente, a mediados del siglo XX otros destacados panameños como Ricardo Alfaro, Ernesto de la Guardia y Hernán Porras se pronunciaron de igual manera. Para qué decir si indagamos en los documentos históricos de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP) y del Frente Patriótico de la Juventud. Igualmente, los pronunciamientos de la Universidad de Panamá y de cancilleres como Aquilino Boyd, Galileo Solís y Juan A. Tack.
Todos los planteamientos han insistido en que el potencial del Canal de Panamá descansa en su capacidad de relacionar la economía del país con la dinámica mundial. La ACP tiene como responsabilidad pasar barcos de un océano al otro. Pero como una agencia del gobierno, tiene que responder a la realidad que caracteriza al conjunto de la sociedad. El Gobierno no puede limitar su responsabilidad a pasar barcos. Tiene que sumar a la directiva del Canal personas capaces de contribuir a la administración correcta de la vía acuática y, a la vez, capaces de garantizar que la operación contribuya al desarrollo nacional.
En relación con la ampliación de la cuenca del Canal, Ahumada apunta correctamente que "sobre todas las cosas", debe representar para los campesinos, moradores de las áreas, un verdadero salto cualitativo en sus vidas. El comentario de Ahumada se da en el contexto de la crisis innecesaria creada por el gobierno en las áreas adyacentes de la actual cuenca del Canal al plantear que sus moradores deben ir preparando sus maletas para abandonar sus tierras. La arrogancia de algunos funcionarios ha creado un conflicto que no tiene relación alguna con el problema técnico que tiene que resolverse en caso de ampliarse la demanda de agua para el funcionamiento de un tercer juego de esclusas en el Canal.
Contestemos la interrogante de Ahumada: ¿Si el Canal de Panamá crece, puede el país crecer también? La respuesta de todos los panameños a esta pregunta es afirmativa. Es la respuesta de todas las generaciones de panameños que han luchado por la soberanía del país. La junta directiva y la administración del Canal, junto con el gobierno nacional y el resto del país, tienen que estudiar y resolver cinco problemas para asegurar el crecimiento del Canal y garantizar el crecimiento de Panamá. Son cinco retos que el pueblo panameño tiene que enfrentar para asegurar que esta vía contribuya al desarrollo nacional.
Aprovechar las ventajas relativas que ofrece la posición geográfica del país y el Canal para insertarnos con provecho en la economía mundial. Utilizar el Canal de Panamá como motor de arranque (generar demanda) para promover toda clase de iniciativas productivas en todos los sectores de la economía nacional. Desarrollar una política de ciencia y tecnología agresiva que eleve los niveles educativos de la juventud para garantizar que sean panameños e instituciones nacionales que propongan las soluciones a las alternativas canaleras. Ejecutar políticas que contribuyan a la protección y desarrollo del ambiente que circunda al Canal de Panamá, especialmente su cuenca tradicional, actualmente en peligro debido a proyectos de ley, decretos ejecutivos y la inacción. Continuar con una política que garantice una fuerza laboral en la ACP con el más alto nivel de productividad y eficiencia, que asegure la estabilidad de la operación de la vía acuática.
Felicitamos al licenciado Ahumada, como a Eloy Alfaro en su momento, por sus contribuciones al debate sobre el Canal. Esperamos, junto con el resto del país, que los otros miembros de la junta directiva de la ACP también presenten sus inquietudes como panameños a una comunidad que demanda definiciones que contribuyan al desarrollo nacional.
El destacado abogado panameño se plantea la interrogante: ¿Si el Canal de Panamá crece, puede el país crecer también? Nos deja su respuesta para una ocasión futura. Aclara, empero, que la posición geográfica del país sin Canal de Panamá no es lo mismo que la posición geográfica con una vía acuática que sirve al comercio marítimo mundial.
Ahumada plantea una realidad que es de vital importancia no sólo para el Canal de Panamá sino también para el país, especialmente para la juventud: ¿Por qué el Canal de Panamá aún no se pone al servicio del desarrollo nacional? El antiguo dirigente estudiantil de la década de 1960 se pregunta si la operación del Canal tiene que realizarse ajena a los problemas de la nación. Los panameños, sugiere Ahumada, teníamos la idea equivocada de que el Canal de Panamá, una vez bajo administración de la nación, iba a beneficiar al país y a sus habitantes.
Ahumada plantea en su artículo que "hizo falta generalizar una reflexión profunda: en qué grado de estimación pública debía colocarse el Canal y, en consecuencia, hasta dónde la colectividad panameña estaba dispuesta a entrelazarse con la evolución y el destino del paso interoceánico". El manejo de esta tesis puede conducirnos a conclusiones ambiguas. Además, nos atrevemos a decir que la tesis es equivocada. En primer lugar, es ambigua porque pretende separar el Canal de Panamá del resto del país. En parte recoge la posición, esbozada por otros sectores, de que hay que operar el Canal en forma independiente y ajena a toda relación con los problemas de la sociedad panameña. En otras palabras, el Canal sólo puede dedicarse a pasar barcos de un océano al otro. No puede formar parte de una estrategia de desarrollo nacional.
Para sustentar esta tesis, Ahumada señala que el Canal es una empresa internacional que une a diferentes países. Siguiendo esta lógica llegaríamos al absurdo de decir que la producción y exportación de banano, de azúcar de caña, de servicios bancarios o comerciales en Colón no deben estar al servicio de nuestro desarrollo.
Buscando una justificación histórica a esta tesis, Ahumada puntualiza que no existe una conciencia debidamente arraigada de "Canal panameño". Más aún, señala que nunca fue objeto de debate cómo debía administrarse el Canal una vez que fuera transferido al gobierno panameño. Hay que aclarar que desde principios del siglo XX, escritos de panameños prominentes como Guillermo Andreve, Octavio Méndez Pereira y Eusebio Morales señalaban la necesidad de poner el Canal al servicio del desarrollo nacional. Igualmente, a mediados del siglo XX otros destacados panameños como Ricardo Alfaro, Ernesto de la Guardia y Hernán Porras se pronunciaron de igual manera. Para qué decir si indagamos en los documentos históricos de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP) y del Frente Patriótico de la Juventud. Igualmente, los pronunciamientos de la Universidad de Panamá y de cancilleres como Aquilino Boyd, Galileo Solís y Juan A. Tack.
Todos los planteamientos han insistido en que el potencial del Canal de Panamá descansa en su capacidad de relacionar la economía del país con la dinámica mundial. La ACP tiene como responsabilidad pasar barcos de un océano al otro. Pero como una agencia del gobierno, tiene que responder a la realidad que caracteriza al conjunto de la sociedad. El Gobierno no puede limitar su responsabilidad a pasar barcos. Tiene que sumar a la directiva del Canal personas capaces de contribuir a la administración correcta de la vía acuática y, a la vez, capaces de garantizar que la operación contribuya al desarrollo nacional.
En relación con la ampliación de la cuenca del Canal, Ahumada apunta correctamente que "sobre todas las cosas", debe representar para los campesinos, moradores de las áreas, un verdadero salto cualitativo en sus vidas. El comentario de Ahumada se da en el contexto de la crisis innecesaria creada por el gobierno en las áreas adyacentes de la actual cuenca del Canal al plantear que sus moradores deben ir preparando sus maletas para abandonar sus tierras. La arrogancia de algunos funcionarios ha creado un conflicto que no tiene relación alguna con el problema técnico que tiene que resolverse en caso de ampliarse la demanda de agua para el funcionamiento de un tercer juego de esclusas en el Canal.
Contestemos la interrogante de Ahumada: ¿Si el Canal de Panamá crece, puede el país crecer también? La respuesta de todos los panameños a esta pregunta es afirmativa. Es la respuesta de todas las generaciones de panameños que han luchado por la soberanía del país. La junta directiva y la administración del Canal, junto con el gobierno nacional y el resto del país, tienen que estudiar y resolver cinco problemas para asegurar el crecimiento del Canal y garantizar el crecimiento de Panamá. Son cinco retos que el pueblo panameño tiene que enfrentar para asegurar que esta vía contribuya al desarrollo nacional.
Aprovechar las ventajas relativas que ofrece la posición geográfica del país y el Canal para insertarnos con provecho en la economía mundial. Utilizar el Canal de Panamá como motor de arranque (generar demanda) para promover toda clase de iniciativas productivas en todos los sectores de la economía nacional. Desarrollar una política de ciencia y tecnología agresiva que eleve los niveles educativos de la juventud para garantizar que sean panameños e instituciones nacionales que propongan las soluciones a las alternativas canaleras. Ejecutar políticas que contribuyan a la protección y desarrollo del ambiente que circunda al Canal de Panamá, especialmente su cuenca tradicional, actualmente en peligro debido a proyectos de ley, decretos ejecutivos y la inacción. Continuar con una política que garantice una fuerza laboral en la ACP con el más alto nivel de productividad y eficiencia, que asegure la estabilidad de la operación de la vía acuática.
Felicitamos al licenciado Ahumada, como a Eloy Alfaro en su momento, por sus contribuciones al debate sobre el Canal. Esperamos, junto con el resto del país, que los otros miembros de la junta directiva de la ACP también presenten sus inquietudes como panameños a una comunidad que demanda definiciones que contribuyan al desarrollo nacional.