Si es cierto, deben renunciar
El pueblo panameño se encuentra inmerso en un proceso eleccionario en donde dos candidatos que aspiran la primera magistratura de la nación y un aspirante a la Alcaldía del Municipio de Panamá, han sido involucrados en prácticas que riñen con los principios éticos y morales, como son los de aceptar aportes económicos para financiar sus campañas, provenientes del narcotráfico y lavado de dinero.
Desde una cárcel de Colombia en donde se encuentra, el señor Murcia Guzman ha hecho declaraciones que hacen mucho daño a la imagen política de Panamá, ha tratado de echar lodo a nuestra dignidad, manifestando que está financiando el ejercicio del voto en nuestro país, y ello constituye una gran ofensa a todos los panameños que anhelamos una patria grande y próspera.
Dolorosamente encontramos en el peregrinar de Murcia Guzmán a funcionarios del gobierno que facilitaron las gestiones para su fácil movilización y para que no encontrara problemas durante su estada en este país. Toda esta gama de hechos que corroen el sentimiento patrio y nos llena de vergüenza, deben ser investigados hasta las últimas consecuencias para conocer la verdad de una situación que está empañando el horizonte de un pueblo que merece más respeto y consideración.
El Ministerio Público, en coordinación con el Tribunal Electoral, deben hacer los mejores esfuerzos para que antes del 3 de mayo, día de las elecciones, los panameños podamos estar seguros de que los candidatos a la Presidencia de la República, Balbina Herrera y Ricardo Martinelli, igual que el señor Velásquez, candidato a la Alcaldía del Distrito de Panamá, no les cabe ninguna responsabilidad en cuanto al aporte económico de seis millones de balboas de parte del señor Murcia Guzmán. De darse lo contrario, en las investigaciones, los candidatos mencionados deben presentar sus renuncias, porque es difícil para el pueblo panameño depositar su voto por quienes han incursionado en el camino del desprecio por los altos valores de la patria.
El pueblo necesita tener confianza en los que proclaman mejores días para Panamá, y solamente tendrá esa confianza cuando unas investigaciones llenas de dignidad y de amor a este suelo bendecido por Dios, digan la última palabra.