Si fuera presidente
Se comenta que los políticos exitosos y los más propensos a alcanzar el poder gubernamental, son los que le dicen al pueblo sólo lo que le agrada oír. De ahí nace la constante de los discursos políticos en épocas de campaña electoral; "Vamos a darles empleos dignos a tantos panameños sin trabajo". "Vamos a construir más hospitales y clínicas por todo el país, hasta en los lugares más recónditos, para erradicar las enfermedades que afectan a los más pobres". "Vamos a sembrar escuelas y universidades por toda la nación, para acabar con la ignorancia que esclaviza al pueblo".
"No podemos seguir observando, indiferentemente, la forma inhumana como se trafica con la tranquilidad y paz social, de los empleados públicos". "Yo le prometo fuentes dignas de empleos, salud, educación, respeto al funcionario público; acabar con la corrupción, el amiguismo, los gastos superfluos, los viajes innecesarios; trabajaré las 24 horas del día los 365 días del año, en búsqueda de la felicidad y bienestar de todos nuestros compatriotas". Les prometo un manejo honesto de los fondos públicos; el pícaro no tendrá cabida en el gobierno, las leyes se aplicarán en derecho, con verdadera justicia".
Estas y muchas más, son las promesas que constantemente, y con diferentes palabras, nos brindan los aspirantes a puestos de elección. Pareciera tan sencillo convencer a los votantes para obtener su respaldo que, sorprende que más personas no participen activamente en la política partidista. ¿Cómo puede una persona honesta ofrecer algo que está consciente no se puede dar? La persona responsable sólo promete lo que está convencido puede cumplir, de lo contrario se limitará a ofrecer sus mejores esfuerzos para tratar de encontrar soluciones a los problemas sociales. Esto, desafortunadamente, no es agradable al oído del pueblo, por eso prefieren a quienes les "aseguran" soluciones, aunque al final del torneo, vuelvan a sufrir las consecuencias del engaño de los políticos deshonestos.
Los que luchan por mantener privilegios injustos, en detrimento de las carencias sociales, no cuentan entre los honestos; los que ofrecen soluciones fuera de las posibilidades del país, no son honestos. Debemos aprender a escoger a los mejores candidatos, quienes no nos engañan, quienes sólo ofrecen lo que pueden cumplir. Paradójicamente, esos serán quienes cumplirán las promesas de los deshonestos, pues dedicarán su tiempo completo a buscar soluciones y no canonjías, ni privilegios, ni contratos, ni comisiones, ni ninguna remuneración adicional al salario estipulado para el cargo que ocupan. Por nosotros, por nuestros hijos, por nuestra Patria, aprendamos a escoger los mejores gobernantes.
222Recordemos que, entre más unidas estemos, más fuerza tendremos para enfrentar lo que aún queda de machismo.
Si el caso llega en que las mujeres tenemos que continuar demostrando lo que valemos y lo que somos, pues lo haremos. ¿Saben por qué? Porque para ello tenemos que superarnos y prepararnos y, mientras los hombres creen merecerlo todo por el hecho de ser hombres, nosotras estaremos delante de ellos en preparación hasta sobrepasarlos.
Advierto que amo a los hombres y no podría vivir sin ellos. Tuve un buen padre, un maravilloso marido y dos hijos estupendos. He vivido la mayor parte de mi vida entre hombres y he aprendido a ganar batallas. Digo esto para que no piensen que tengo complejos. Gracias a Dios, ninguno. Es sólo que ha llegado la hora de dejar atrás las quejas y llantos y actuemos como si fuéramos las dueñas del mundo.
Ya tendremos tiempo de volver atrás y retomar nuestra igualdad con los varones machos del sexo masculino.
Mis esperanzas se fundamentan en la juventud que tiene una mentalidad diferente a los hombres de mi época. Esa juventud respeta a las compañeras de estudio y de trabajo; ese paso que hemos logrado es un conjunto de factores de los que debemos sentirnos orgullosas todas las mujeres, especialmente las que luchamos por la igualdad de derechos, no por el feminismo.
Si bien es cierto que ser mujer es difícil, actualmente veo que ser verdadero hombre lo es más, lo que demuestra que estamos alcanzando la igualdad por la que luchamos.
"No podemos seguir observando, indiferentemente, la forma inhumana como se trafica con la tranquilidad y paz social, de los empleados públicos". "Yo le prometo fuentes dignas de empleos, salud, educación, respeto al funcionario público; acabar con la corrupción, el amiguismo, los gastos superfluos, los viajes innecesarios; trabajaré las 24 horas del día los 365 días del año, en búsqueda de la felicidad y bienestar de todos nuestros compatriotas". Les prometo un manejo honesto de los fondos públicos; el pícaro no tendrá cabida en el gobierno, las leyes se aplicarán en derecho, con verdadera justicia".
Estas y muchas más, son las promesas que constantemente, y con diferentes palabras, nos brindan los aspirantes a puestos de elección. Pareciera tan sencillo convencer a los votantes para obtener su respaldo que, sorprende que más personas no participen activamente en la política partidista. ¿Cómo puede una persona honesta ofrecer algo que está consciente no se puede dar? La persona responsable sólo promete lo que está convencido puede cumplir, de lo contrario se limitará a ofrecer sus mejores esfuerzos para tratar de encontrar soluciones a los problemas sociales. Esto, desafortunadamente, no es agradable al oído del pueblo, por eso prefieren a quienes les "aseguran" soluciones, aunque al final del torneo, vuelvan a sufrir las consecuencias del engaño de los políticos deshonestos.
Los que luchan por mantener privilegios injustos, en detrimento de las carencias sociales, no cuentan entre los honestos; los que ofrecen soluciones fuera de las posibilidades del país, no son honestos. Debemos aprender a escoger a los mejores candidatos, quienes no nos engañan, quienes sólo ofrecen lo que pueden cumplir. Paradójicamente, esos serán quienes cumplirán las promesas de los deshonestos, pues dedicarán su tiempo completo a buscar soluciones y no canonjías, ni privilegios, ni contratos, ni comisiones, ni ninguna remuneración adicional al salario estipulado para el cargo que ocupan. Por nosotros, por nuestros hijos, por nuestra Patria, aprendamos a escoger los mejores gobernantes.
222Recordemos que, entre más unidas estemos, más fuerza tendremos para enfrentar lo que aún queda de machismo.
Si el caso llega en que las mujeres tenemos que continuar demostrando lo que valemos y lo que somos, pues lo haremos. ¿Saben por qué? Porque para ello tenemos que superarnos y prepararnos y, mientras los hombres creen merecerlo todo por el hecho de ser hombres, nosotras estaremos delante de ellos en preparación hasta sobrepasarlos.
Advierto que amo a los hombres y no podría vivir sin ellos. Tuve un buen padre, un maravilloso marido y dos hijos estupendos. He vivido la mayor parte de mi vida entre hombres y he aprendido a ganar batallas. Digo esto para que no piensen que tengo complejos. Gracias a Dios, ninguno. Es sólo que ha llegado la hora de dejar atrás las quejas y llantos y actuemos como si fuéramos las dueñas del mundo.
Ya tendremos tiempo de volver atrás y retomar nuestra igualdad con los varones machos del sexo masculino.
Mis esperanzas se fundamentan en la juventud que tiene una mentalidad diferente a los hombres de mi época. Esa juventud respeta a las compañeras de estudio y de trabajo; ese paso que hemos logrado es un conjunto de factores de los que debemos sentirnos orgullosas todas las mujeres, especialmente las que luchamos por la igualdad de derechos, no por el feminismo.
Si bien es cierto que ser mujer es difícil, actualmente veo que ser verdadero hombre lo es más, lo que demuestra que estamos alcanzando la igualdad por la que luchamos.