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"Sí hay yuca, ñame, piñas, tomates ...."


"Sí hay cebollas, pimentones, yucas, ñames, papayas, mangos, piñas, reca"o verde, 30 naranjas por un dólar....", este grito se escucha todas las mañanas en las diferentes barriadas de la ciudad de Panamá.
Y es que diariamente llegan a estas comunidades diferentes automóviles tipo "pick up", ofreciendo estos productos a las familias panameñas, quienes adquieren estos rubros, generalmente a unos reales de más, pero con la ventaja que sólo hay que salir a la calle para adquirirlos.
Sin embargo, se ha preguntado alguna vez ¿de dónde provienen esos productos? ¿Cuánto ganan estos vendedores? ¿ En qué condiciones se encuentran los rubros que ofrecen? ¿En qué condiciones lo adquieren?
Sabía que muchos de estos alimentos son comprados en lotes donde se venden a precios muy por debajo de lo normal, puesto que son los que nadie quiere, ya sea porque están muy chicos, dañados o simplemente tienen mucho tiempo y no son adquiridos.
Conversando con algunos de estos pequeños comerciantes, informaron que estos productos lo compran en el Mercado de Abastos, muchas veces a precios módicos.
El Panamá América abordó a uno de los intermediarios del Mercado de Abasto, quien por razones obvias prefirió no revelar su nombre, dijo que los vendedores "ruteros" o de barriadas, compran en el caso de los plátanos chicos, racimos que tienen hasta 20 plátanos a un balboa y los venden a dos por 25 centésimos, es decir, lo que compraron a B/. 1.00 y al final le representa B/. 2.50.
Y así ocurre con todas las frutas y los vegetales que adquieren en este lugar.
"Las piñas chicas la obtienen de seis a ocho por un balboa, y las venden hasta a 50 centavos cada una", agregó.
Explicó que casi nunca se verán en estos carros vegetales y frutas grandes como en otros sitios y es precisamente porque son los productos que nadie quiere, salvo ellos, recalcó.
Rufino Navarro, quien se dedica a esta actividad desde hace más de 10 años, según informó, explicó que para poder ganarle a este trabajo tienen que vender un poco más caro que las tiendas o los supermercados, en vista que "no van a comprar huevos para vender huevos".
"En mi caso cuento con dos ayudantes a los que les tengo que pagar siete balboas diarios, aparte tengo que sacar la gasolina y el mantenimiento del automóvil", precisó.
Añadió que con esta actividad ha mantenido a su familia (esposa y tres hijos) durante estos años, en vista que no cuenta con trabajo fijo.
"Yo tengo 47 años de edad y es difícil que alguna empresa me contrate, ante esa situación decidí dedicarme a esta actividad, con la no me alcanza para lujos, pero no me va mal", sostuvo.
Acotó que no obligan a nadie para que les compre, el que lo hace es porque quiere o porque considera que se le ofrece un buen producto. Por su parte, Arsenio Cárdenas, vendedor de estos productos en la feria libre de Río Abajo, instó a los compradores para que hagan un esfuerzo al momento de adquirir sus alimentos y lo compren donde le ofrecen un mejor producto.
Señaló que es mejor demorar un poco más y obtener un producto sano, de buena calidad y evitarse alguna enfermedad, por creer ahorrarse algún dinero.
Ante este tipo de actividad, el Ministerio de Salud ha sido constante en los señalamientos a la ciudadanía que sean muy cuidadosos al momento de comprar alimentos en las calles y que al momento de hacerlo se fijen bien en la vestimenta y aspecto que presentan los vendedores.

101 años de Panamá América

 
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