¿Si nos dan beneficios, por qué destruirlos?
SÓLO UN PAR DE AÑOS atrás todos los medios de comunicación divulgaron que el tsunami que arrasó parte de Indonesia cobró muchas víctimas, principalmente, porque los ciudadanos de ese país habían destruido sus costas de manglares con el fin de construir infraestructuras para el turismo y otros intereses.
En esa oportunidad, quedó evidenciado que en las zonas donde había manglares, las fuertes oleadas del fenómeno natural no causó tantos estragos.
Experiencias similares se repiten en varios otros países. También lo vivimos en Panamá con las recientes inundaciones que dejaron sin casa a cientos de personas.
En los últimos 50 años ha aumentado considerablemente la frecuencia y los impactos de las inundaciones, resultado de la vulnerabilidad de las zonas costeras, las cuales son desprovistas de sus bosques de manglares. Durante este tiempo, se incrementaron las pérdidas económicas anuales ocasionadas por esos eventos. Solamente en el año 2003 se registró una pérdida de 70,000 millones de dólares.
Nuestras cuencas y costas requieren un manejo adecuado para evitar desastres similares o peores en el futuro; sin embargo, nuestra visión es muy corta, sólo pensamos en hacer dinero ahora sin siquiera analizar qué daños ocasionaremos a largo plazo. ¿En unos 20 años o más, cuál será el futuro de nuestros país, de nuestros hijos? ¿A qué problemas se enfrentarán?
En el marco del 2 de febrero, fecha conocida como el Día Internacional de los Humedales, muchas organizaciones ambientalistas realizan actividades para divulgar la importancia de los mismos. "Pesca para el futuro", es el lema de este año, el cual enfatiza uno de los problemas que resulta de la destrucción de los manglares.
Destruir los manglares pone en riesgo la existencia de los peces y otros recursos marinos de los cuales dependen miles de familias alrededor del mundo. Recordemos que los manglares son sitios donde llegan distintas especies de peces y mariscos que diariamente consumimos, que nos gustan tanto. Ellos en alguna parte de su ciclo de vida llegan a hospedarse bajo las raíces de los manglares para reproducirse y/o para crecer, luego vuelven al mar.
Al eliminar este hábitat (manglares) impedimos que esas especies se reproduzcan y, por ende, estamos ocasionando la disminución de sus poblaciones. Entonces surge una pregunta muy simple, si no dejamos que las especies marinas se reproduzcan y sólo extraemos del mar, ¿qué peces quedarán en el futuro? ¿De qué nos alimentaremos? ¿De qué vivirán nuestros pescadores?
Actuamos pensando sólo en el presente, no tenemos una vista 2020; continuamos acabando con nuestros recursos en una sola vía, "la extractiva".
Hoy por hoy se conocen algunos datos interesantes a nivel mundial: Más de 80 millones de toneladas de productos son extraídos anualmente del mar, esta cifra podría incrementarse, pues cada vez incrementa el número de embarcaciones que se dedican a la pesca. La demanda de productos marinos se ha duplicado en los últimos años y muy probablemente continuará incrementando en paralelo con el crecimiento poblacional. Informes internacionales demuestran que la población se duplicó entre los años 1960 y 2000 llegando a las 6,000 millones de personas.
El 75% de las poblaciones de peces marinos comercialmente importantes están siendo objeto de una pesca excesiva o se encuentran en su límite biológico. Es urgente que se implementen medidas de ordenación pesquera que promuevan la pesca responsable, pescando para el futuro. Algunos consideran que la acuicultura puede ser la solución; no obstante, ésta no es la salida más correcta, puede ser un arma de doble filo que si no es bien manejada nos deja una variedad de problemas ambientales.
Hoy la decisión está en nuestras manos; podemos tomar medidas preventivas, pues mañana será muy tarde. Como ciudadano puedes denunciar a las autoridades ambientales actos que atenten contra la salud de los manglares.
En las últimas décadas del siglo XX se perdió el 35% de las zonas de manglares a nivel mundial. ¿Cuánto más dejaremos perder? Ya estamos advertidos de las consecuencias.
(*) Directora de Educación Ambiental Fundación Marviva.
En esa oportunidad, quedó evidenciado que en las zonas donde había manglares, las fuertes oleadas del fenómeno natural no causó tantos estragos.
Experiencias similares se repiten en varios otros países. También lo vivimos en Panamá con las recientes inundaciones que dejaron sin casa a cientos de personas.
En los últimos 50 años ha aumentado considerablemente la frecuencia y los impactos de las inundaciones, resultado de la vulnerabilidad de las zonas costeras, las cuales son desprovistas de sus bosques de manglares. Durante este tiempo, se incrementaron las pérdidas económicas anuales ocasionadas por esos eventos. Solamente en el año 2003 se registró una pérdida de 70,000 millones de dólares.
Nuestras cuencas y costas requieren un manejo adecuado para evitar desastres similares o peores en el futuro; sin embargo, nuestra visión es muy corta, sólo pensamos en hacer dinero ahora sin siquiera analizar qué daños ocasionaremos a largo plazo. ¿En unos 20 años o más, cuál será el futuro de nuestros país, de nuestros hijos? ¿A qué problemas se enfrentarán?
En el marco del 2 de febrero, fecha conocida como el Día Internacional de los Humedales, muchas organizaciones ambientalistas realizan actividades para divulgar la importancia de los mismos. "Pesca para el futuro", es el lema de este año, el cual enfatiza uno de los problemas que resulta de la destrucción de los manglares.
Destruir los manglares pone en riesgo la existencia de los peces y otros recursos marinos de los cuales dependen miles de familias alrededor del mundo. Recordemos que los manglares son sitios donde llegan distintas especies de peces y mariscos que diariamente consumimos, que nos gustan tanto. Ellos en alguna parte de su ciclo de vida llegan a hospedarse bajo las raíces de los manglares para reproducirse y/o para crecer, luego vuelven al mar.
Al eliminar este hábitat (manglares) impedimos que esas especies se reproduzcan y, por ende, estamos ocasionando la disminución de sus poblaciones. Entonces surge una pregunta muy simple, si no dejamos que las especies marinas se reproduzcan y sólo extraemos del mar, ¿qué peces quedarán en el futuro? ¿De qué nos alimentaremos? ¿De qué vivirán nuestros pescadores?
Actuamos pensando sólo en el presente, no tenemos una vista 2020; continuamos acabando con nuestros recursos en una sola vía, "la extractiva".
Hoy por hoy se conocen algunos datos interesantes a nivel mundial: Más de 80 millones de toneladas de productos son extraídos anualmente del mar, esta cifra podría incrementarse, pues cada vez incrementa el número de embarcaciones que se dedican a la pesca. La demanda de productos marinos se ha duplicado en los últimos años y muy probablemente continuará incrementando en paralelo con el crecimiento poblacional. Informes internacionales demuestran que la población se duplicó entre los años 1960 y 2000 llegando a las 6,000 millones de personas.
El 75% de las poblaciones de peces marinos comercialmente importantes están siendo objeto de una pesca excesiva o se encuentran en su límite biológico. Es urgente que se implementen medidas de ordenación pesquera que promuevan la pesca responsable, pescando para el futuro. Algunos consideran que la acuicultura puede ser la solución; no obstante, ésta no es la salida más correcta, puede ser un arma de doble filo que si no es bien manejada nos deja una variedad de problemas ambientales.
Hoy la decisión está en nuestras manos; podemos tomar medidas preventivas, pues mañana será muy tarde. Como ciudadano puedes denunciar a las autoridades ambientales actos que atenten contra la salud de los manglares.
En las últimas décadas del siglo XX se perdió el 35% de las zonas de manglares a nivel mundial. ¿Cuánto más dejaremos perder? Ya estamos advertidos de las consecuencias.
(*) Directora de Educación Ambiental Fundación Marviva.