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Si quieres la paz, educa para la paz


La educación tiene el mandato de contribuir desde distintas maneras a la solución de conflictos y a la gobernabilidad democrática". Y las universidades y centros de educación superior, en el mundo, están en el deber de fortalecer la democracia, promover la paz y fomentar la resolución alterna de conflictos.
Estos temas, han pasado a formar parte de la mística de la Universidad Para la Paz, de Naciones Unidas, institución académica internacional de enseñanza superior, creada por Asamblea General de la ONU en 1980. Durante 18 años este centro académico internacional, ha realizado un extenso y callado trabajo en el área de la promoción de la Cultura de Paz, el respeto de los derechos humanos y la resolución pacífica de conflictos, en el istmo centroamericano. Contribuyendo, desde la educación, a crear condiciones para la estabilidad social y la consolidación de la paz, que permita en los países del mundo construir y perfeccionar sus democracias requisito para el desarrollo integral de sus sociedades.
América Central, después de varios años de violencia, ha logrado importantes avances en el camino hacia la paz, "pero aún prevalece la crisis económica que genera fuertes contradicciones sociales, agravadas por la recurrente cultura de violencia". La repercusión de estas acciones puede definir el futuro de estas sociedades, ya que una sociedad que emerge de un conflicto debe atravesar por un período, lento, de saneamiento de las profundas heridas. En esa etapa las relaciones entre al sociedad civil y política deben estar sustentadas en un clima de diálogo y tolerancia; pues las contradicciones bien orientadas enriquecen los procesos de desarrollo y facilitan el aprendizaje de la paz como modo de vida. Esa labor requiere del abrazo y el compromiso de todos los actores de la sociedad.
En Panamá, la Universidad para la Paz, ha realizado un conjunto de experiencias de capacitación en todo el país, con la finalidad de poner en discusión una serie de conceptos fundamentales para la cultura de paz, la democracia y la participación. Con ese propósito se planificaron diversas actividades académicas con diferentes actores sociales del país: educadores, periodistas, dirigentes comunitarios y partidos políticos, autoridades de gobiernos locales, estudiantes, delegados y funcionarios electorales, representantes de partidos políticos y otros sectores sobre los que descansan la responsabilidad de garantizar la gobernabilidad y la paz del país. En el pasado proceso electoral se colaboró intensamente con los diversos actores de la sociedad política panameña, particularmente la Juventud de los partidos políticos.
Este esfuerzo de UPAZ, de salir de los claustros universitarios para vincular la educación superior a la tarea de promover la democracia y la pacificación en la región, con el apoyo de instituciones, organizaciones y la sociedad civil, "no puede quedarse únicamente en la región pues la violencia, el conflicto y la intolerancia, son una realidad inherente en la vida de los gobiernos y de toda sociedad modernas y es necesario impulsar esta experiencia en otras regiones en las que siempre está presente el conflicto externo o interno". Hay que aprender a enfrentar los conflictos sin recurrir a la violencia, y la región del istmo centroamericano es un caso ejemplar. Los conflictos son una amenaza permanente sobre la vida de millones de personas inocentes y la educación tiene el mandato de contribuir de distintas maneras a la solución pacífica de los conflictos y a la gobernabilidad democrática" por lo que es necesario impulsar un programa académico, a nivel mundial, que contribuya a popularizar el concepto de participación, respeto mutuo, tolerancia y el uso adecuado de mecanismos para resolución pacífica de conflictos.
Hay que invertir y educar en valores para que la sociedad trabaje de cara a una agenda integral de desarrollo: hay que impulsar nuevos métodos de resolución pacífica de conflictos, que sean respetuosos de los derechos humanos y la identidad de los pueblos.
Y ese es el reto de la nueva Universidad para la Paz, que al evaluar los motivos que animaron su creación de 1980, decide reorganizarse, en marzo pasado, y definir las metas y deberes que tiene para con la comunidad internacional. Don Maurice Strong, Subsecretario General de las Naciones Unidas y Consejero del Secretario General manifestó recientemente que: UPAZ será su prioridad en estos cuatro años y que "Kofi Annán cree en esta institución y considera que debe tener apoyo de Naciones Unidas, y por esa razón me pidió ayuda". Señaló que el propósito del nuevo Consejo es sembrar nuevas semillas para que la institución sea verdaderamente global y mundial; sin descuidar la región latinoamericana.
Convertir a la Universidad para la Paz en un gran centro de Resolución de Conflictos para todo el mundo, es el comienzo de una nueva forma de alcanzar y hacer la paz: la educación, a la vez es un reto para los que tenemos el compromiso inquebrantable de dejar un mundo de paz, tolerancia y amor a las generaciones del nuevo milenio.

101 años de Panamá América

 
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