Si yo fuera Presidente
El Estado soy yo, es un lema autocrático en la cual el poder se centra sobre una personalidad u órgano político, que impulsa a cualquier costo, determinados movimientos para controlar una región o país.
Esta situación que para muchos está obsoleta porque los tiempos monárquicos pasaron, se está reflejando en algunas regiones de América Latina donde algunos funcionarios bajo los términos legales alteran el orden constitucional para conseguir sus propósitos.
Lógicamente que nosotros los que creemos en la democracia libre, pensamos que alterar los estamentos jurídicos para propiciar caprichos personales adolece un poco de ética; pero es poco lo que podemos hacer por estar en oposición.
En mi recámara, a solas me pongo a pensar en una película de Mario Moreno "Cantinflas" que tenía como título "Si yo fuera Presidente" y con ello pienso como salvar a Panamá de sus terribles males a nivel social, cultural y político.
Pensando esta situación me encuentro de pronto en un silencio profundo....minutos después vuelvo a la realidad y para mi asombro estoy sobre una tarima con mucha gente a mi alrededor que gritaba Garrido...Garrido...Garrido...Presidente; entonces comprendí que me había convertido en el primer indígena en ser elegido Presidente de la República de Panamá.
Ya establecido como presidente comienzo con una reestructuración del sistema democrático; pero no con proyectos de reelección, mas bien con reformas profundas y claras al sistema constitucional, penal y administrativo.
Después siguiendo la dinámica del diálogo consultaría con los representantes y dirigentes populares para unificar criterios sobre la visión o puntos que ellos y el gobierno mantienen de las figuras que nos representarían en el gabinete, las cuales tendrán que gozar de experiencia comprobada, visión futurista, intachables en su conducta social; sin importar su afiliación política o étnica.
Con ello epieza la verdadera batalla al buscar fórmulas que mejoren las infraestructuras del país, a través de nuevas carreteras, puertos, viviendas; así como la disminución del costo energético, agua, comunicaciones y el mejoramiento del sistema de acueducto.
En el plano económico, buscaría convertir a Panamá en un Centro Comercial, bancario, turístico, con agresivos programas de exoneración que mejoren la burocracia y atraigan las inversiones nacionales e internacionales.
Mejoraría la situación de la pequeña y mediana empresa con asesoría mercantil que los orienten a desarrollar sus proyectos en áreas de producción no tradicionales, para que puedan tener mejores accesos al mercado internacional.
La educación en mi gobierno, sería de vital importancia para nuestro país, con un plan de evaluación educativa donde los maestros y profesores recién graduados tendrían que trabajar obligatoriamente de dos a cuatros años en lugares rurales.
Luego de cumplir su periodo, estos serían reevaluados y trasladados a lugares urbanos o semi urbanos para que puedan tener acceso a su carrera magisterial y no estancarse por cuestiones de trabajo y transporte como sucede actualmente.
Además reevaluaría los planes de estudio para actualizarlos y definir el papel educativo de Estado. Quique...Quique...Hmm ¡Qué pasó!...Son las siete de la mañana tienes que trabajar, levántate a desayunar dijo mi esposa.
Lástima, todo era un sueño y las cosas siguen igual.
Esta situación que para muchos está obsoleta porque los tiempos monárquicos pasaron, se está reflejando en algunas regiones de América Latina donde algunos funcionarios bajo los términos legales alteran el orden constitucional para conseguir sus propósitos.
Lógicamente que nosotros los que creemos en la democracia libre, pensamos que alterar los estamentos jurídicos para propiciar caprichos personales adolece un poco de ética; pero es poco lo que podemos hacer por estar en oposición.
En mi recámara, a solas me pongo a pensar en una película de Mario Moreno "Cantinflas" que tenía como título "Si yo fuera Presidente" y con ello pienso como salvar a Panamá de sus terribles males a nivel social, cultural y político.
Pensando esta situación me encuentro de pronto en un silencio profundo....minutos después vuelvo a la realidad y para mi asombro estoy sobre una tarima con mucha gente a mi alrededor que gritaba Garrido...Garrido...Garrido...Presidente; entonces comprendí que me había convertido en el primer indígena en ser elegido Presidente de la República de Panamá.
Ya establecido como presidente comienzo con una reestructuración del sistema democrático; pero no con proyectos de reelección, mas bien con reformas profundas y claras al sistema constitucional, penal y administrativo.
Después siguiendo la dinámica del diálogo consultaría con los representantes y dirigentes populares para unificar criterios sobre la visión o puntos que ellos y el gobierno mantienen de las figuras que nos representarían en el gabinete, las cuales tendrán que gozar de experiencia comprobada, visión futurista, intachables en su conducta social; sin importar su afiliación política o étnica.
Con ello epieza la verdadera batalla al buscar fórmulas que mejoren las infraestructuras del país, a través de nuevas carreteras, puertos, viviendas; así como la disminución del costo energético, agua, comunicaciones y el mejoramiento del sistema de acueducto.
En el plano económico, buscaría convertir a Panamá en un Centro Comercial, bancario, turístico, con agresivos programas de exoneración que mejoren la burocracia y atraigan las inversiones nacionales e internacionales.
Mejoraría la situación de la pequeña y mediana empresa con asesoría mercantil que los orienten a desarrollar sus proyectos en áreas de producción no tradicionales, para que puedan tener mejores accesos al mercado internacional.
La educación en mi gobierno, sería de vital importancia para nuestro país, con un plan de evaluación educativa donde los maestros y profesores recién graduados tendrían que trabajar obligatoriamente de dos a cuatros años en lugares rurales.
Luego de cumplir su periodo, estos serían reevaluados y trasladados a lugares urbanos o semi urbanos para que puedan tener acceso a su carrera magisterial y no estancarse por cuestiones de trabajo y transporte como sucede actualmente.
Además reevaluaría los planes de estudio para actualizarlos y definir el papel educativo de Estado. Quique...Quique...Hmm ¡Qué pasó!...Son las siete de la mañana tienes que trabajar, levántate a desayunar dijo mi esposa.
Lástima, todo era un sueño y las cosas siguen igual.