Siempre detrás de él
Es curioso, cuando Pedro intenta persuadir al Señor de no ir a Jerusalén a morir, Jesús que le había ya anunciado como la piedra donde se edificaría la Iglesia y que tenía la asistencia del Espíritu del Padre por la confesión de la divinidad de él, lo llama Satanás y que se quede atrás. Le da el término de su enemigo mortal, el diablo. No sé si hay otro apelativo más fuerte que ese. No creo. Es extremadamente dramático, impactante, destructivo y aplastante el término: Satanás, Belcebú, padre de la mentira, diablo. Y Jesús lo dice con autoridad. La que viene de lo alto. Y se lo dice al que será el primer papa. Y le dice a continuación, "ponte detrás". Esto es muy significativo: ponte en tu sitio. Tú no eres Dios. Tú no vas delante de mí. Que ese es nuestro pecado común, ponernos delante de Dios, querer conducir a Dios. Es un atrevimiento ignorante y peligroso. Por eso la humidad siempre como requisito supremo para el encuentro con el Señor.
Y curiosamente esa es nuestra intención más común, ocupar el primer lugar, destacar, siempre el primero, el más importante, el que sobresale. El que gana el premio. El mejor de todos. Y todos los deportes y competencias alientan eso. Y en la educación lo mismo. Aplaudir y homenajear al primero en estudio. Cuando se sabe que eso de las habilidades, cualidades intelectuales y destrezas no hay manera de medirlas con las notas de un colegio. Sólo que esta persona se aplicó más y por tener mejor memoria hizo mejor los exámenes. Recordemos por un momento personas que sin estudios han sobresalido en la vida porque los parámetros normales de medición no fueron capaces de reconocer sus habilidades. William Shakespeare, Thomas Alba Edison, Jorge Luis Borges, Benjamín Franklin, Steve Jobs, Bill Gates, José Saramago, y otros muchos.
Jesús pone en su lugar a Pedro, anunciando su voluntad a la Iglesia de todos los tiempos: humildad, sencillez, no andar buscando los primeros puestos en todo…Por eso dice que quien quiera ser el primero que se convierta en el esclavo de todos. Que quien quiera ser importante que se haga el último y que sirva a los demás. O sea que en el plan de Dios, el que más sirve es el primero. Por eso nos llevaremos muchas sorpresas en el cielo. Y curiosamente cuando una persona quiere en verdad servir Dios afina y potencia sus cualidades y carismas. Lo hace más lúcido, despierto, atento a las necesidades de los demás. Y de su alma salen como rayos luminosos que son sus carismas en acción. Solo miremos la vida de Santa Teresa de Calcuta. Ahí está el ejemplo.