default

¿Siglo XXI: Nuevo escenario para la existencia del ser?


Lo característico, lo que le da su impronta al globo terráqueo del presente, son los vertiginosos cambios y la sucesión. Mientras que a la primera ola le tomó miles de años alcanzar su plenitud, la segunda lo logró en escasos 300 años. Pero la tercera ola, sin que las dos terceras partes de la población haya tenido siquiera contacto con ella, en poco menos de cincuenta años, se ve sitiada, porque como caballo de Troya, en sus mismas entrañas se crea el nuevo escenario existencial de la humanidad.
Pero contrario al paradigma democrático que caracterizó a la segunda ola, donde la humanidad alcanzó niveles de su vida material y espiritual impensados; la incertidumbre se cierne sobre el arquetipo de convivencia humana de esta fugaz tercera alborada y la cuarta que camina de la mano de al biotecnología y bioeconomía. Toffler caracterizó los cambios acaecidos en la sociedad de hoy, como la revolución del conocimiento y la información, en base a ello infirió un escenario más democrático que en las dos versiones de la anterior, esto es, la democracia liberal y la democracia proletaria o socialismo real. Sin embargo, la terquedad de la vida se empeña en contradecirlo. Menos del 25% de la humanidad tiene acceso a los ordenadores e Internet. En los últimos 30 años la brecha entre ricos y pobres lejos de disminuir ha aumentado, hoy son dos mil millones de seres humanos que sobreviven bajo el horizonte de la pobreza. Los países que conformaban la "cortina de hierro" han dado paso, en el mejor de los casos, a democracias formales cuyo poder económico radica en verdaderas mafias oligárquicas. Y Occidente, particularmente el denominado tercer mundo, oscila entre oligarquías de cleptómanos y dictaduras autoritarias, ya sean civiles o militares.
Como bien profetizara Ortega y Gasset al analizar el papel protagónico de las capas medias (hombre/masa): "cualquier mente perspicaz pudo, por sencillo razonamiento a priori, prever la gravedad de la situación histórica actual". Porque "es falso decir que la historia no es previsible". Lo que él añoraba, hoy se presenta con la fuerza y poder que le otorga su nuevo prototipo: el control político y económico de las minorías. ¡Y qué gente ésta!...
Panamá, donde menos del 13% de la población ha entrado en contacto con las computadoras e Internet, no escapa a las exclusiones e iniquidades acentuadas por los vertiginosos cambios producidos por la tercera y también por la cuarta ola.
Un exiguo grupo de personas, amparadas en la partidocracia existente y al socaire del clientelismo político pretenden nuevamente subordinar al país a la potencia extranjera, y discuten y pelean, para ver a quien le corresponde dar el primer palo, a la piñata en que han convertido "los millones de la posteridad".
Ignoran de manera absoluta las transformaciones ocurridas en el mundo en los últimos cincuenta años. Olvidan por completo que los cambios tecnológicos traen aparejados nuevos paradigmas políticos, económicos y sociales. Son incapaces de profetizar; los imbéciles políticos desconocen que el cambio de escenario, demanda de sus dirigentes, una nueva ética política, una nueva visión: ¡Construir una nueva nación!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América