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Significado de los carnavales


Para el pueblo panameño, el Carnaval significa el olvido de los problemas, la posposición de los compromisos, el alivio de las inquietudes, la postergación de las obligaciones. El espíritu de fiesta domina de tal modo a la gente que durante los cuatro días en que Momo reina, todas las cosas y actividades adquieren un aire festivo y las cuestiones serias merecen casi ninguna atención. Sobre todo las labores oficiales suelen resentirse por el dominio del pensamiento carnestolendo que hay en el ambiente.
No significa esto que nuestro pueblo carezca de seriedad, de orden, de sentido de responsabilidad. Puede ser que todavía falle cierta madurez entre nosotros, que todavía necesitemos un poco más de gravedad para la atención de las cuestiones trascendentales. Pero no es esa la razón para que el Carnaval haga tan profundo y tan amplio su dominio.
El Carnaval es, más bien, una puerta de escape para las angustias y dificultades, una forma de alivio para las preocupaciones, un momento de solaz para el pueblo agobiado por mil dificultades y desorientado por un presente difícil y por un futuro incierto.
Quizás el espíritu se agota, el cuerpo se cansa, y encuentra en las festividades un pretexto para engañarse a sí mismo, aunque solamente sea por breves momentos. Por ello, hay que observar con cierta indulgencia el júbilo carnestolendo de la mayoría del pueblo panameño que, aunque consciente de sus responsabilidades y problemas, envuelve su angustia con un manto de falsa alegría porque tiene pocas esperanzas sólidas de ser justamente comprendido y oportunamente orientado.


101 años de Panamá América

 
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