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Simples recomendaciones


Por edad he aprendido a no aconsejar a nadie, sólo recomiendo hacer esto o lo otro para evitar que luego no hagan caso y me sienta peor. Sr. Presidente: usted triunfó con un 60% de los votos emitidos, que fueron muchos, y eso le permite un margen amplio de gobernabilidad. Cuenta con una mayoría en la Asamblea Nacional de diputados, no así en los municipios donde los más pertenecen al partido de oposición. Aun así, usted tiene a su haber una preparación administrativa que la quisieran muchos y esto hace posible hacer un mejor gobierno, pero consultado. No es que deba hacerlo para todo, pero sí para asuntos importantes de Estado en los que conviene conocer la opinión pública.

Sin embargo, también los panameños debemos colocarnos en una posición neutral y no ser arbitrarios en nuestros criterios; hay que dar tiempo para que se desarrolle el gobierno Martinelli y luego hacer las críticas, de ser necesarias. Dejar de hablar por hacerlo, por llevar la contraria, sin bases firmes para ello. Estaríamos dañando la posibilidad de un desarrollo positivo por no permitir que los gobernantes piensen diferente a nosotros. Ellos están en el potro, dejémoslos galopar.

Este país necesita seguridad, salud, educación y mucha honestidad para acabar con la corrupción que ha predominado. Acabar con ella se impone en su gobierno; pero no lo logrará si no disminuye la planilla gubernamental y los altos salarios. Dirá que un buen empleado debe estar bien remunerado si no, no contribuye. Pues, es cuestión de sacrificarse por el país, aunque sea un rato. Si le da rango ministerial a toda posición, terminará saturado de burocracia y dañará a esos buenos empleados. Empecemos por casa y limpiemos.

No puede eliminarse de un cuajazo las asesorías, porque dejan a las autoridades solas pensando por sí mismas y buscando lo que no encuentran. En vez de 15 asesores, sean cinco y los necesarios, pero no volverse radicales. En un gobierno se necesita llenar posiciones y eliminar las innecesarias.

Eduque a los empleados públicos y capacítelos como lo hacen los privados para tener gente amable, trabajadora, rendidora, amante de su trabajo y verá cómo cosecha la buena siembra. Abundan los buenos panameños y no todos comen empanadas en hora de trabajo. Pero necesitan capacitación y cariño para recibir rendimiento de vuelta. Verá la clase de gente que tenemos y de lo que somos capaces de hacer. Buena suerte.

Marisin.villalaz@gmail.com

101 años de Panamá América

 
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