Sin alternativa al precio del combustible
Datos combinados que circulan por estos días a nivel mundial, nos permiten asegurar que los panameños debemos decirle adiós de manera definitiva al combustible barato. Eso a pesar de que América Latina, con México y Venezuela a la cabeza, conserva el 10 % de las reservas de petróleo, alrededor del 14 % de la producción mundial y sólo el 8, 3 % del consumo global. Pero lo que podría ser una buena noticia para los países productores de petróleo en el continente, no lo es para Panamá.
Menos aún cuando la imagen general es que los riesgos geopolíticos podrían establecer un nuevo récord histórico en el precio del petróleo, que este año ha aumentado en un 13% debido -principalmente- a la guerra en Irak y la crisis con Irán.
Ante las cada vez más tensas relaciones entre Estados Unidos y el programa energético nuclear de Irán, el precio del barril del petróleo podría dispararse aún más.
Los temores que compartimos los panameños con el resto del mundo no son infundados. Basta atender las informaciones que están surgiendo en Washington y que permiten prever que si el Pentágono decide emprender ataques militares contra las instalaciones nucleares iraníes que, según ellos, promueven fines "ocultos" y nada pacíficos, en Panamá deberíamos prepararnos para seguir pagando mucho más por el combustible. ¿Tenemos alternativas? La respuesta es un no rotundo. A menos que decidamos caminar o comprarnos una bicicleta para movilizarnos. Lo más seguro es que tengamos que seguir soportando la escalada del precio del combustible que amenaza con destrozar el vulnerable presupuesto familiar, pues todas las decisiones de mejorar el transporte público, incrementar el uso alternativo del vehículo familiar, etcétera, han sido tardías.
Brasil sí previó lo que está ocurriendo y lidera la producción del etanol, derivado de la caña de azúcar, como combustible. Más del 90% de los autos brasileños usan de manera alternativa el etanol. En cambio en nuestro país, pudiendo, nada se ha hecho.
El festín de precios podría ensombrecer cualquier aventura financiera, presupuestaria o canalera. Aunque se nos prometa el cielo, el infierno de los precios del crudo, que bate cada día su propio récord, está golpeando las puertas de nuestras casas.
Menos aún cuando la imagen general es que los riesgos geopolíticos podrían establecer un nuevo récord histórico en el precio del petróleo, que este año ha aumentado en un 13% debido -principalmente- a la guerra en Irak y la crisis con Irán.
Ante las cada vez más tensas relaciones entre Estados Unidos y el programa energético nuclear de Irán, el precio del barril del petróleo podría dispararse aún más.
Los temores que compartimos los panameños con el resto del mundo no son infundados. Basta atender las informaciones que están surgiendo en Washington y que permiten prever que si el Pentágono decide emprender ataques militares contra las instalaciones nucleares iraníes que, según ellos, promueven fines "ocultos" y nada pacíficos, en Panamá deberíamos prepararnos para seguir pagando mucho más por el combustible. ¿Tenemos alternativas? La respuesta es un no rotundo. A menos que decidamos caminar o comprarnos una bicicleta para movilizarnos. Lo más seguro es que tengamos que seguir soportando la escalada del precio del combustible que amenaza con destrozar el vulnerable presupuesto familiar, pues todas las decisiones de mejorar el transporte público, incrementar el uso alternativo del vehículo familiar, etcétera, han sido tardías.
Brasil sí previó lo que está ocurriendo y lidera la producción del etanol, derivado de la caña de azúcar, como combustible. Más del 90% de los autos brasileños usan de manera alternativa el etanol. En cambio en nuestro país, pudiendo, nada se ha hecho.
El festín de precios podría ensombrecer cualquier aventura financiera, presupuestaria o canalera. Aunque se nos prometa el cielo, el infierno de los precios del crudo, que bate cada día su propio récord, está golpeando las puertas de nuestras casas.