Sin obras públicas no son públicas las obras
Miren si tengo razón. Durante los últimos dos o tres años de este gobierno, no hemos visto moverse mucho el sector de mantenimiento y construcciones del MOP (creo que así se llama al Ministerio de Obras Públicas).
Cuando terminó el gobierno del Presidente Pérez Balladares, estaba contemplada la ampliación de la carretera Aguadulce-Santiago; pero, como la había iniciado ese gobierno anterior, decidieron suspenderla y desligarse de lo que fuera la continuación de la misma sin percatarse que perjudicaban al pueblo que la utiliza.
Han pasado cuatro años y ahora, en vísperas de terminar la actual administración gubernamental, se da la orden de hacer la carretera. No importa quién la construya, pero que se haga. No importa quién se lleva la placa de inauguración, ya que los autos no circulan sobre esa placa sino sobre una carretera. Todos dicen que la que va de Santiago a Tolé está intransitable porque se ha deteriorado. Desde luego, a través de los años, y siendo el único camino disponible, considero lógico ese deterioro. Lo que debimos hacer desde un principio fue darle mantenimiento para evitar llegar a donde estamos. Sufre el pueblo porque es el que transita por esos caminos de Dios.
Hace un par de semanas fui a Colón y no reconocí la carretera, que también es la única que tenemos y, por su uso, es transitada por grandes y pequeños camiones, buses y una inmensidad de autos danándola hasta convertirla en un colador, llena de huecos.
Y qué decir de las calles de la ciudad, en las que caen los carros inmisericordemente y se les descompone todo. Desde hace mucho tiempo no veo las cuadrillas del Ministerio de Obras Públicas en las calles emparchando esas piscinas descomunales con el propósito de dar respiro a los panameños.
República de la India es una calle donde se supone que no deben transitar carros pesados. Sin embargo, como no hay policías de tránsito que vigilen, los camiones y buses pasan por ella desbaratándola para el perjuicio nuestro. Allí viene otro mal: la falta de vigilancia en las calles por parte de la policía.
Días atrás conversaba con unos amigos y me decía uno de ellos que el Ministro del MOP no es ingeniero. Realmente no sé si lo sea o no; lo cierto es que no se necesita tener más que sentido común para hacer bien las cosas. Hace muchos años, en 1948, el Dr. Sergio González Ruiz fue Ministro de Obras Públicas siendo médico y llevó bien esa institución haciendo el trabajo que pudo en el corto tiempo que lo ocupó. Así es que esa no es excusa.
Hace aproximadamente dos meses llamé al Ministro y conversé con él sobre dos "policías muertos" que hay en una calle de Altos del Golf, los cuales son bastante molestos por estar bastante juntos. Le pregunté si él había dado el permiso y me respondió que lo desconocía, pero que averiguaría y me contestaría la llamada. Como todavía estoy esperándola y no quiero molestarlo porque sé lo ocupado que está, escribo estas líneas que son el SOS de una panameña que debe transitar como otros miles por estas calles exponiéndonos a accidentes. Más tarde me dijeron que un alto empleado del MOP vive frente a uno de esos "policías muertos". Deben ser oficiales, porque tienen clavos amarillos y todo. Pero eso es discriminatorio, porque esa vía no es pista de carrera. ¿Será por beneficiar al señor del MOP únicamente o, de veras, para proteger a los panameños que transitan por allí?
Lo cierto es que mi amigo, el Sr. Ministro, se ha quedado atrás con el mantenimiento de las vías, ya sean calles o carreteras, para perjuicio de todos.
Quisiera hacer un llamado respetuoso al titular del MOP para que se interese en el arreglo de las vías porque, aunque él no lo crea, cada hueco que tapa puede significar votos para su candidato y puntos para él en la historia que luego se escriba, y que no diga nada negativo sobre él sino que lo aclame como el mejor Ministro. Ojalá lleguemos a satisfacer nuestras necesidades de obras públicas, y todos contentos.
Cuando terminó el gobierno del Presidente Pérez Balladares, estaba contemplada la ampliación de la carretera Aguadulce-Santiago; pero, como la había iniciado ese gobierno anterior, decidieron suspenderla y desligarse de lo que fuera la continuación de la misma sin percatarse que perjudicaban al pueblo que la utiliza.
Han pasado cuatro años y ahora, en vísperas de terminar la actual administración gubernamental, se da la orden de hacer la carretera. No importa quién la construya, pero que se haga. No importa quién se lleva la placa de inauguración, ya que los autos no circulan sobre esa placa sino sobre una carretera. Todos dicen que la que va de Santiago a Tolé está intransitable porque se ha deteriorado. Desde luego, a través de los años, y siendo el único camino disponible, considero lógico ese deterioro. Lo que debimos hacer desde un principio fue darle mantenimiento para evitar llegar a donde estamos. Sufre el pueblo porque es el que transita por esos caminos de Dios.
Hace un par de semanas fui a Colón y no reconocí la carretera, que también es la única que tenemos y, por su uso, es transitada por grandes y pequeños camiones, buses y una inmensidad de autos danándola hasta convertirla en un colador, llena de huecos.
Y qué decir de las calles de la ciudad, en las que caen los carros inmisericordemente y se les descompone todo. Desde hace mucho tiempo no veo las cuadrillas del Ministerio de Obras Públicas en las calles emparchando esas piscinas descomunales con el propósito de dar respiro a los panameños.
República de la India es una calle donde se supone que no deben transitar carros pesados. Sin embargo, como no hay policías de tránsito que vigilen, los camiones y buses pasan por ella desbaratándola para el perjuicio nuestro. Allí viene otro mal: la falta de vigilancia en las calles por parte de la policía.
Días atrás conversaba con unos amigos y me decía uno de ellos que el Ministro del MOP no es ingeniero. Realmente no sé si lo sea o no; lo cierto es que no se necesita tener más que sentido común para hacer bien las cosas. Hace muchos años, en 1948, el Dr. Sergio González Ruiz fue Ministro de Obras Públicas siendo médico y llevó bien esa institución haciendo el trabajo que pudo en el corto tiempo que lo ocupó. Así es que esa no es excusa.
Hace aproximadamente dos meses llamé al Ministro y conversé con él sobre dos "policías muertos" que hay en una calle de Altos del Golf, los cuales son bastante molestos por estar bastante juntos. Le pregunté si él había dado el permiso y me respondió que lo desconocía, pero que averiguaría y me contestaría la llamada. Como todavía estoy esperándola y no quiero molestarlo porque sé lo ocupado que está, escribo estas líneas que son el SOS de una panameña que debe transitar como otros miles por estas calles exponiéndonos a accidentes. Más tarde me dijeron que un alto empleado del MOP vive frente a uno de esos "policías muertos". Deben ser oficiales, porque tienen clavos amarillos y todo. Pero eso es discriminatorio, porque esa vía no es pista de carrera. ¿Será por beneficiar al señor del MOP únicamente o, de veras, para proteger a los panameños que transitan por allí?
Lo cierto es que mi amigo, el Sr. Ministro, se ha quedado atrás con el mantenimiento de las vías, ya sean calles o carreteras, para perjuicio de todos.
Quisiera hacer un llamado respetuoso al titular del MOP para que se interese en el arreglo de las vías porque, aunque él no lo crea, cada hueco que tapa puede significar votos para su candidato y puntos para él en la historia que luego se escriba, y que no diga nada negativo sobre él sino que lo aclame como el mejor Ministro. Ojalá lleguemos a satisfacer nuestras necesidades de obras públicas, y todos contentos.