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Sin oro ni plata ni petróleo


Observamos los grandes beneficios que países vecinos obtienen de sus recursos naturales y nos sentimos tristes, ya que en nuestro suelo no existen yacimientos minerales ni petróleo ni gas natural.

En la vecina Colombia y Venezuela existen depósitos de lo que se ha denominado el "oro negro", que representan millones de divisas diarias que ayudan a sus economías. En Ecuador exportan enormes cantidades de banano que son pilares de su agro economía y le denominan el "oro verde".

La tendencia del panameño es ser pesimista, observamos lo bueno que hay en el entorno y no valorizamos lo nuestro. En el argot anglosajón hay un dicho que enmarca exactamente lo que deseo transmitir: "The grass is always greener on the neighbor side". Siempre vemos lo que tienen los demás y pensamos que es mejor, sin realizar que ellos están pensando lo mismo de lo nuestro. La felicidad no está en tener mucho, sino en estar contento con lo que tenemos.

Panamá tiene un recurso que si lo administramos bien será la envidia del mundo entero y nos dará más riquezas y por más tiempo que el petróleo que no es renovable.

Se trata de nuestro "oro transparente", el agua. Antes de conocerse el petróleo las industrias y los molinos se movían con fuerza hidráulica, y quienes controlaban los recursos hídricos eran los amos del pueblo.

Nuestro Canal es la envidia de nuestros vecinos que nos ven como un país privilegiado. Pero, ¿cómo se ha mantenido a través de un siglo una operación tan compleja de esclusas operando eficientemente? Pues no hay que ser genio o adivino, por la energía barata del "oro transparente" que nos llega del cielo año tras año.

Si no se hubiesen utilizado en esclusajes los millones de galones del precioso líquido, todos se hubiesen ido al mar. No habrían discusiones de impacto ambiental, ni económicas de cómo nos gastamos los millones de divisas que recibimos de los tránsitos, ni pelearíamos por los grandes negocios colaterales que se han creado.

¿Cuánto vale sentarse en un café y pedir un litro de agua embotellada? Pues, ¡un balboa y más!, que convertido a galones significa cinco balboas o más caro que la mejor gasolina.

En el país tenemos caudales enormes del "oro transparente" suficientes para producir energía hidráulica para el consumo nacional y mover el transporte urbano. De ñapa podríamos embotellar suficiente agua para exportar más que lo que le produce el "oro verde" a Ecuador.

Utilizar este mineral renovable es la forma más limpia de producir energía, de resolver la contaminación del transporte público y es menos dañino que la minería. Nuestro recurso es mejor que el oro, plata y petróleo, pero no lo vemos así.

101 años de Panamá América

 
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