Sin reforma no hay paraíso
La reforma tributaria recientemente propuesta ha despertado una notable percepción de rechazo entre los sectores mayoritarios de la población. Se trata de una apreciación que se explica, más allá de la normal resistencia que provoca el hecho de que la misma ha sido ideada, diseñada y promovida por un grupo de funcionarios públicos entre los que se destacan personeros del gobierno que en el pasado fueron beneficiados por una injustificada regalía fiscal, por su notable falta de equidad.
Si bien el más alto personero del organismo que agrupa a los comerciantes del país puede argumentar a favor de la reforma tributaria, alegando que la misma reduce los impuestos a las corporaciones, es decir al capital, lo cierto es que lo mismo no resulta cierto para los sectores de menores ingresos, que no pagan impuestos sobre la renta, así como para los sectores emergentes de las clases medias, ya que estos deberán enfrentar un incremento del 40% en el impuesto a los bienes muebles y servicios, el cual se elevará, como es conocido, del 5% al 7%. Decir que estos no se verán afectados porque los alimentos, el agua, la luz y el transporte no serán gravados, tal como lo ha planteado el presidente de la Cámara de Comercio, es olvidar algunas cosas. En primer lugar que existe un conjunto de necesidades importantes que estos sectores tendrán que atender con la afectación del incremento del ITBMS. Entre estos se debe contar el vestuario y el calzado, los enseres domésticos y los servicios de esparcimiento, entre otros. Además, aquellos sectores medios que utilizan los servicios de educación privada, también verán sus ingresos reales afectados por el nuevo ordenamiento impositivo. En segundo lugar olvida de que todo esto viene a darse en un contexto difícil para los sectores de bajos y medianos ingresos, caracterizados por un alza de precios acumulado a nivel de los bienes alimenticios que alcanza aproximadamente al 30% desde el inicio del episodio inflacionario. La idea, esgrimida tanto por los funcionarios de gobierno como por algunos representantes de los organismos que representan a los comerciantes, según la que la reforma tributaria no provocará una aceleración del proceso inflacionario resulta, para calificarla de alguna forma, errónea. En efecto, en la medida en que los insumos que se utilizan en la producción de este tipo de bienes se incrementen, ya sea directa o indirectamente, este se trasladará a través de la cadena productiva al consumidor. Esto es, dicho sea de paso, algo que cualquier persona con una mínima formación en economía, familiarizado por tanto con el llamado modelo de insumo producto con el que W Liontief ganó el Premio Nobel de Economía en 1973, debería entender.
De lo anterior se desprende que si bien para los intereses de los grandes comerciantes acostumbrados a la especulación, la reforma tributaria puede parecer un paso hacia el paraíso, esta no es más que otro elemento adicional de la política neoliberal que ha venido deteriorando el nivel de vida de los panameños y las panameñas.