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Sin salud no hay desarrollo


LA TUBERCULOSIS, la malaria y el SIDA han acabado con la vida de seis millones de personas desde el último día mundial de la salud. La mayoría de ellos vivía en el Sur. Un año después, las tres enfermedades más letales siguen siendo un importante freno en los países empobrecidos.
Con frecuencia se relaciona el desarrollo económico en los países del Sur con una mejora en la calidad de vida de sus habitantes. Aunque sin sistemas sanitarios capaces de abordar las grandes enfermedades y crisis humanitarias no hay desarrollo posible.
Un adulto enfermo no puede trabajar para conseguir el dinero suficiente para alimentar a su familia. Una mujer embarazada que padece una enfermedad infecciosa condena a su bebé a una vida difícil desde el primer día. Un niño que no está sano no puede acudir a la escuela, trabajar ni contribuir al desarrollo de su comunidad.
Igual que las cifras macroeconómicas aplicadas al desarrollo disimulan las enormes desigualdades que existen en nuestro planeta, las cifras de personas que sufren las deficiencias sanitarias en el mundo pasan ante nuestros ojos sin que pongamos rostro a quienes las padecen. La costumbre amortigua la sensibilidad. La empatía se esconde en la lejanía cuando leemos cifras escritas en los periódicos. Nos cuesta imaginar la cara de los once millones de niños menores de cinco años que murieron en el último año por enfermedades que se pueden prevenir y curar; el dolor de los familiares de las 500, 000 mujeres que fallecieron durante el embarazo; o las lesiones graves y casos de discapacidad con los que viven otros 10 millones de mujeres que no recibieron los cuidados necesarios durante el embarazo.
Los Objetivos del Milenio (ODM), firmados en Nueva York en el 2000 por 191 países miembros de la ONU, ponen de manifiesto la relación entre la salud y cada uno de los ocho objetivos establecidos para reducir la pobreza a la mitad en el año 2015.
Sin sistemas sanitarios que pongan freno a los problemas de salud será difícil reducir el número de niños que mueren antes de los cinco años (ODM Nº 4), mejorar la salud materna (ODM Nº5) y combatir el SIDA, la tuberculosis, la malaria, el paludismo y otras enfermedades (ODM Nº6). Pero tampoco se podrá mejorar el estado de la salud en el mundo si no se reduce el hambre (ODM nNº1) ni se garantiza la sostenibilidad del medioambiente (ODM nNº7).
La falta de salubridad en los alimentos y en el agua, así como la falta de protección ante los desastres medioambientales provocados por el cambio climático y la debilidad de los sistemas sanitarios son las principales causas de mortalidad en los países más pobres del mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los recursos que se necesitan para lograr que los ODM se cumplan continúan siendo insuficientes. Las ayudas para el desarrollo destinadas a salud entre 1997 y 2002 aumentaron en casi 2, 000 millones anuales, pero gran parte de estos recursos se ha movilizado para combatir el SIDA, mientras que otras enfermedades siguen desatendidas.
Los ODM pretenden garantizar y extender los Derechos Humanos básicos para todos. Extender el derecho a la salud significa mejorar infraestructuras, invertir en laboratorios, paliar la falta de trabajadores que padecen muchos países empobrecidos, aumentar la prevención y facilitar a los enfermos el acceso a los medicamentos.
En su último informe, publicado con motivo del día mundial de la salud, la OMS asegura que para mejorar la salud en el mundo es fundamental una mayor colaboración entre el Norte y el Sur; construir una red de seguridad mundial para abordar aspectos clave de la seguridad pública. Una red solidaria, basada en la cooperación de los países que han superado enfermedades que castigan cada día a millones de personas.
Si se quiere hacer del mundo un lugar más seguro, hay que aumentar la inversión en salud. Detener la muerte de las miles de personas que mueren cada día debe ser una urgencia. Invertir en salud, es invertir en futuro, en seguridad y en vida.
"El Tránsito es responsable de ubicar los puntos de paradas, porque ellos son los que manejan las rutas del servicio público de transporte", destacó.
Aclaró que ellos no deciden unilateralmente como Alcaldía donde se ubicará la parada.
De acuerdo con el informe de Gestión del 2005 del alcalde Juan Carlos Navarro, disponible en la página web del Municipio de Panamá, la ciudad capital cuenta con una nueva imagen, debido a la instalación de un moderno mobiliario urbano.
La iniciativa, en esa fecha, representaba una inversión de B/. 10 millones y es el resultado de un trabajo en conjunto que se efectúa entre la administración alcaldicia y la empresa privada.
Sin embargo, los moradores del sector Sur de Tocumen están a la espera de que las autoridades les cambien la parada de ambos lados, ya que están repletas de basura.
"Queremos que nos tomen en cuenta para esos cambios", expresó uno de ellos.


El Acuerdo No. 115 de 19 de Junio de 2001, autoriza al alcalde Juan Carlos Navarro a suscribir un contrato de concesión del mobiliario urbano con la empresa Equipamientos Urbanos de Panamá, S.A. (EUPAN).
La compañía ganó una licitación pública con el Municipio de Panamá, y según contrato por 15 años, deben instalar 800 paradas.
Panamá América intentó conocer una versión de la empresa; sin embargo, no fue posible concertar una cita previa a los días santos.

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