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Sin trabajo no hay progreso


Queremos estar en el mundo civilizado con Internet, computadoras y todo lo que significa adelantos, mas para complementar todo esto, es necesario que estemos a la altura de los países desarrollados.
Al iniciar el presente mes, distinguido como el mes de la Patria, me preocupa el sin número de días de asueto que se han producido y los que faltan por venir.
Me remito a lo que acontece en otros países, donde se condicionan los días libres, donde no hay décimo tercer mes obligatorio, donde no hay médicos deshonestos que extiendan certificados de incapacidad espurios, donde las vacaciones en muchos casos son por 15 días y donde la jubilación se obtiene a los 65 años, no importa el sexo y no existen las especiales, y llego a la conclusión que gran parte de nuestra vida la pasamos desocupados.
Criticamos a los extranjeros que no descansan ni de día ni parte de la noche, que producen al máximo y que a la vuelta de los años levantan una empresa y un capital y nos admiramos de su suerte.
En nuestro país hay exceso de días de fiesta nacional, complementados con días de duelo y nos oponemos a los días puentes, como se dio en llamar a la sabia medida que se implantó en el pasado gobierno. Esto no es una novedad. En Europa y en los Estados Unidos de Norteamérica los tienen establecidos y su resultado es inmensamente favorable. Recuerdo haber pasado un día de fiesta en la nación del norte a mediados de semana, y para ellos, era un día como cualquiera. En España se dice que los días puente han coadyuvado al mejoramiento del turismo interno y contribuyen al despegue comercial de sectores que no serían visitados si no existieran los fines de semana largos, producto de la medida antes mencionada.
No me declaro de acuerdo con el duelo nacional decretado el día ocho del presente mes de noviembre. Se pudo realizar el día seis, que era el fin de semana. Total con todos los días de asueto a partir del tres, el perjuicio era menor para las empresas manufactureras y para la agricultura.
El Gobierno Nacional no ha trabajado a partir del tres de noviembre, inicia labores el nueve, interrumpe el diez e inicia nuevamente el once y doce, para regresar el quince. ¿Cuántos días perdidos?. ¿Cuánto cuesta al erario público un día de cierre?. Además, cada día que no abre el comercio ni la banca y la producción agropecuaria está paralizada, ¿Cuál es el costo para los empresarios?.
Cuando el Gobierno Nacional derogó la ley sobre los días puente prometió hacer una revisión de los mismos y legislar nuevamente sobre este tema. Derogar una ley para complacer grupos en el país no es conveniente. Así como se declaró fiesta nacional el día cinco para Colón, se puede hacer para el día diez para Los Santos y comenzar a cortar tanto asueto, que en nada beneficia la economía nacional. Además es necesario disminuir los días de fiesta nacional de conformidad con el Código de Trabajo, que en mi concepto no deben ser más de seis.
Si realmente queremos rescatar el país de la pobreza, tenemos que rendir trabajo, que es dignificante, no importa la labor que desempeñemos. Cuando la situación se aprieta todos debemos poner un poquito de nuestro esfuerzo y por un tiempo sacrificar los días libres, y los fines de semana, hasta que vengan tiempos mejores.
Imitemos al pueblo de Israel, que de la nada han convertido su país en un emporio, gracias a la tenacidad, a la lucha y al empeño de trabajo de todos sus habitantes.

101 años de Panamá América

 
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