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Sistema económico tirano


Un estudio de mercado presentado hace muy poco en Miami y dado a conocer por el columnista del diario El Herald, Andrés Oppenheimer, neoliberalista por antonomasia, ofrece proyecciones desalentadoras para América Latina en las próximas dos décadas: "los ricos seguirán enriqueciéndose, la clase media continuará estancada, y los pobres estarán apenas un poco mejor que ahora". Pareciera que desean que nos resignemos a nuestro desafortunio.
De acuerdo con el periodista Oppenheimer dicho estudio titulado "Planes de mercado en América Latina, 1999", llega a la conclusión de que "pasarán muchos años antes de que volvamos a hablar de una "clase media emergente" de América Latina ya que esta región tiene la peor distribución del ingreso en el mundo, y será difícil revertir esta situación rápidamente sin ahuyentar a los inversionistas con políticas populistas. El 10 por ciento más rico de la población latinoamericana tiene ingresos 17 veces mayores al 10 por ciento más pobre, contra una proporción de siete a uno en muchos países industrializados".
De acuerdo con John Holcombe, autor del estudio y director de investigaciones para América Latina de la empresa Strategy Research Corp., "es difícil de imaginar que la erosión de la clase media será revertida en los próximos 25 años". Holcombe afirmó que "hay varios motivos de optimismo en América Latina, pero que un posible aumento de la clase media en los próximos años no es uno de ellos. Esa franja de la población -comerciantes, profesionales, burócratas, granjeros y trabajadores calificados- ha ido disminuyendo en la última década, especialmente en Venezuela, México, Argentina y Colombia, y lo más probable es que, en el mejor de los casos, se estabilice en sus niveles actuales".
"Esto significa que las empresas que venden productos o servicios que dependen del crecimiento de la clase media -como artículos del hogar, automóviles y computadoras personales- pueden esperar una creciente competencia por un mercado estancado", afirma el estudio.
"La buena noticia es que las tendencias demográficas de América Latina son favorables", dijo. "El crecimiento poblacional está disminuyendo rápidamente, más mujeres se están incorporando a la fuerza de trabajo, y familias más pequeñas con dos sueldos significarán más dinero disponible para artículos de consumo".
"Entre ahora y el 2025, el hogar promedio se reducirá de 5.4 personas a 4.9 en México, de 3.7 personas a 3.3 en Argentina, de 5.2 personas a 4.5 en Colombia, de 5.3 personas a 4.2 en Venezuela, y de 4.8 personas a 3.8 en Ecuador, según el estudio. Asimismo, el éxito de varios países en controlar la inflación ayudará a los pobres, al poner más dinero "real" en sus bolsillos. Si los países continúan controlando la inflación y haciendo crecer sus economías, probablemente mejoren la situación de los pobres". ¿Probablemente?, ni siquiera se comprometen a ello.
Según los neoliberales que sólo desasosiego y desesperanza han traído a las sociedades en contubernio con gobiernos pusilánimes, a pesar de los fracasos que hoy muestran todos los países "modelos económicos" que suelen proporcionarnos como muestra de excelencia económica, ante la imposibilidad de poder evitar tapar cómo se derrumban sus esquemas financieros, ahora afirman que ven el futuro con más optimismo y señalan que "las crisis financieras de la región están tendiendo a ser más cortas y manejables y que las reformas económicas van a dar resultados positivos a largo plazo". Ahora resulta que los resultados, igual como hizo el comunismo ante su impotencia de suministrar soluciones a la miseria en que tenían sumidas a las sociedades que abrazaron el sistema, dicen serán a largo plazo. Condenan a las mayorías al ostracismo, sin posibilidades mediatas de solución, mientras los ricos aumentan su opulencia. A los pobres sólo promesas a largo plazo ofrecen, mientras los ricos aumentan su hacienda. Si el precio que debemos pagar los panameños para mejorar la situación económica, como afirma el aludido estudio, es que los inversionistas huyan.... bueno, que inicien la carrera de una vez porque no es cierto que unos cuantos forasteros, que incluso se llevan sus ganancias fuera del territorio nacional, vengan a tierra panameña a enriquecerse y tengamos los panameños que sacrificar nuestro bienestar y porvenir para que ellos satisfagan sus desmedidos atesoramientos. Además considero que, si ese es el precio que hemos de pagar los panameños, el asunto nos saldrá barato porque pocos son los inversionistas extranjeros que han venido a suelo patrio y los que lo han hecho ha sido para hacerse de monopolios que les aseguran pingües ganancias.
Siempre se ha hablado de la necesidad de "la libertad de los mercados", como requisito para el logro del progreso, pero nos hemos olvidado del principio básico de la libertad, "la determinación de los ciudadanos", del soberano, quien en vez de ser un factor determinante se ha convertido en víctima y prisionero de la elite que ha impuesto un sistema económico contrario a la Constitución Nacional y del bienestar de todos panameños.
Es a los ciudadanos y ni siquiera al poder político a los que nos corresponde determinar el tipo de sociedad en el que deseamos vivir y esa facultad nos ha sido negada por el actual gobierno y su predecesor. A los panameños se nos ha impuesto una situación determinada que no ha sido objeto de un debate abierto. El gobierno, mediante el control del Organo Legislativo, ha aprobado leyes contrarias al legítimo juego democrático, mediante las que nos han impuesto el sistema económico vigente que incluso contraviene disposiciones constitucionales vigentes, con la complicidad de la Corte Suprema de Justicia que no ha dejado saber su opinión. Las medidas vigentes se han dado por la imposición de una minoría al resto del país, la tiranía de la minoría que detenta el poder.
Vamos a ver si ahora la presidenta electa, que tantas promesas formuló durante su campaña política, nos ofrece a los panameños la oportunidad de un sistema social más humano y no la prolongación de la agonía de las mayorías "para evitar la fuga de los inversionistas extranjeros".

101 años de Panamá América

 
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