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Sistema ideal de transporte  


A los tranques cotidianos de las abigarradas calles y avenidas hay que hallarles solución urgentemente. La insuficiencia de espacios que faciliten el flujo vehicular obligan, moral, económica y científicamente a optar por el sistema de monorriel. En él los vagones se deslizan sin ruidos molestosos mediante energía eléctrica, con aire acondicionado, asientos sin resortes que rasguen la ropa de los pasajeros, y sin contaminar el ambiente con humaredas espesas y asfixiantes.

El monorriel jamás puede estorbar ni ser estorbado, puesto que en su ruta no existe nada que pueda cerrarle el paso. Además, se evita desperdiciar el dinero como en el sistema vehicular en el cual se entorpece el avance de los autos que se mantienen, mientras permanezcan en los tranques, consumiendo combustible, cuyo costo aumenta casi a diario. Y a esto se suma un ruido infernal y ensordecedor que altera los nervios y afecta la salud, puesto que gran número de conductores, desesperados por el atascamiento, recurren a presionar las bocinas de sus autos en señal de súplica y protesta.

Ante cuadro tan desolador no puede nadie explicarse cómo es posible que no se entienda que el servicio del monorriel es de superiorísima categoría comparado con cualquier tipo de transporte terrestre de pasajeros y desconocerlo y no adoptarlo, sería un atentado contra la economía, la salud y el sosiego de un gran sector de la comunidad.

101 años de Panamá América

 
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