Sistemas privados de pensiones
Habida cuenta que los sistemas de reparto obligatorios bajo administración del Estado sufren por los cambios demográficos y los vaivenes económicos, creando así situaciones en las cuales el Estado (y por lo tanto los contribuyentes) acaban pagando por las jubilaciones cuando el sistema cae en crisis, en algunos países se han adoptado sistemas que permiten (y hasta promueven a través de incentivos fiscales) establecer complementos de jubilación para empleados. Sin embargo, esos sistemas también están mostrando debilidades que, sin no son previstas, igualmente causarán graves trastornos micro y macroeconómicos, así como una tercera edad indigna para nuestros jubilados.
Entre los países que cuentan con sistemas de beneficios o contribuciones definidas, mediante los cuales el empleador y el empleado realizan aportes a un fondo para ser utilizado para las jubilaciones de la empresa. Entre los más conocidos están Estados Unidos e Inglaterra, pero también Holanda cuenta con ellos. En esencia son complementos a los sistemas de reparto estatales. El segundo tipo de sistema, a saber, de contribuciones definidas, no está en problemas ya que no promete beneficio alguno; depende totalmente de los rendimientos que los aportes produzcan para precisar el beneficio que recibirán las personas que se jubilen de acuerdo al mismo. En problema están los sistemas de beneficios definidos, que le garantizan a los empleados una pensión fija al momento de su jubilación.
Pero, ¿por qué? Hace unos dos o tres años estos programas contaban con excedentes. En algunos casos las empresas que los mantenían hasta llegaron a retirar parte de los fondos aportados. La razón principal de la problemática actual es la caída estrepitosa de los mercados de capitales en todo el mundo. Estos fondos de pensiones típicamente invierten el capital en instrumentos de capital, cuyos rendimientos pueden resultar superiores pero sufren gran volatilidad.
Cuando los mercados de capital están en apogeo, estos fondos gozan de excedentes, definidos como el exceso del valor de mercado de sus inversiones sobre el valor presente de las pensiones comprometidas en un futuro. Pero cuando sufren caídas, entonces se producen déficit, los cuales, según las recientes reglas de contabilidad, deben ser contabilizadas como deuda de las empresas que mantienen estos sistemas. Estas experiencias han causado importantes revisiones en las calificaciones de las más grandes y prestigiosas empresas del mundo.
El hecho que las decisiones de inversión de estos fondos sean tomadas por ejecutivos, que en ocasiones se conceden beneficios especiales para ellos, ha creado gran insatisfacción. Casos como Enron, en la cual se invirtieron gran parte de los activos en sus propias acciones, el valor de las cuales desapareció de la noche a la mañana, se prestan para mayores críticas.
En los países donde existe experiencia con sistemas de beneficio definido hay mucha presión para reemplazarlos por sistemas de contribución definida y para que las empresas se abstengan de administrar estos fondos. La mayor movilidad de los empleados también promueve mayor separación entre los fondos aportados y el empleados, el cual, a la postre, puede que no tenga relación alguna con el pensionado. El que Panamá esté atrasada en enfrentar sus problemas de seguridad social es una desventaja en muchos aspectos, pero nos da la ventaja de permitirnos aprender de las experiencias de otros para evitar los mismos errores. Aprovechemos esta pequeña ventaja.
Entre los países que cuentan con sistemas de beneficios o contribuciones definidas, mediante los cuales el empleador y el empleado realizan aportes a un fondo para ser utilizado para las jubilaciones de la empresa. Entre los más conocidos están Estados Unidos e Inglaterra, pero también Holanda cuenta con ellos. En esencia son complementos a los sistemas de reparto estatales. El segundo tipo de sistema, a saber, de contribuciones definidas, no está en problemas ya que no promete beneficio alguno; depende totalmente de los rendimientos que los aportes produzcan para precisar el beneficio que recibirán las personas que se jubilen de acuerdo al mismo. En problema están los sistemas de beneficios definidos, que le garantizan a los empleados una pensión fija al momento de su jubilación.
Pero, ¿por qué? Hace unos dos o tres años estos programas contaban con excedentes. En algunos casos las empresas que los mantenían hasta llegaron a retirar parte de los fondos aportados. La razón principal de la problemática actual es la caída estrepitosa de los mercados de capitales en todo el mundo. Estos fondos de pensiones típicamente invierten el capital en instrumentos de capital, cuyos rendimientos pueden resultar superiores pero sufren gran volatilidad.
Cuando los mercados de capital están en apogeo, estos fondos gozan de excedentes, definidos como el exceso del valor de mercado de sus inversiones sobre el valor presente de las pensiones comprometidas en un futuro. Pero cuando sufren caídas, entonces se producen déficit, los cuales, según las recientes reglas de contabilidad, deben ser contabilizadas como deuda de las empresas que mantienen estos sistemas. Estas experiencias han causado importantes revisiones en las calificaciones de las más grandes y prestigiosas empresas del mundo.
El hecho que las decisiones de inversión de estos fondos sean tomadas por ejecutivos, que en ocasiones se conceden beneficios especiales para ellos, ha creado gran insatisfacción. Casos como Enron, en la cual se invirtieron gran parte de los activos en sus propias acciones, el valor de las cuales desapareció de la noche a la mañana, se prestan para mayores críticas.
En los países donde existe experiencia con sistemas de beneficio definido hay mucha presión para reemplazarlos por sistemas de contribución definida y para que las empresas se abstengan de administrar estos fondos. La mayor movilidad de los empleados también promueve mayor separación entre los fondos aportados y el empleados, el cual, a la postre, puede que no tenga relación alguna con el pensionado. El que Panamá esté atrasada en enfrentar sus problemas de seguridad social es una desventaja en muchos aspectos, pero nos da la ventaja de permitirnos aprender de las experiencias de otros para evitar los mismos errores. Aprovechemos esta pequeña ventaja.