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Situación nacional


El incremento exagerado de la llamada “Canasta Básica” ha provocado una conmoción en los medios de comunicación, donde el tema es tratado con inusitada frecuencia y donde han proliferado los “expertos” en el tema.

Hace poco, en una televisora se dio un “debate” en torno a este asunto, en el que participaron el titular del MIDA, Salazar, un representante de ONAGRO y los exministros del MIDA, Posse y Cortizo. Ante la exposición de ONAGRO y del exministro Posse, Salazar tenía un vocabulario bien específico: “Eso es falso”, “Eso no es cierto”, “Es mentira”, “Están haciendo política”. Ante hechos claros como la reducción significativa del área plantada de arroz, las respuestas fueron negaciones, vagas y esquivas.

Sin embargo, el problema fundamental no es tanto que el ministro del MIDA no conozca el sector agropecuario y piense como economista. Tampoco lo es que el IDIAP, a la fecha, entre otras cosas, no haya producido una sola variedad de arroz que sirva a los productores, que cultivan variedades colombianas, cuya semilla importan por su propia cuenta. Los productores de arroz están muy claros con el MIDA e IDIAP, como vemos en los medios.

El verdadero problema es la política económica nacional, que propicia un crecimiento económico notable, pero de un sector que representa menos del cinco por ciento (5%) de la población. Este notable crecimiento económico causa un incremento exagerado de los costos de los insumos, y de todo lo demás. No obstante, este aumento del “costo de la vida” se da para el 100% de la población.

El aumento del barril de petróleo también tiene un efecto directo en este incremento, así como la ampliación del Canal, pero este no es importante para el 5% que se beneficia del crecimiento económico notable, ya que tienen recursos de sobra para compensarlo. Pero el 95% restante no lo tiene y sufre de los efectos. Ese 5% privilegiado, es principalmente del sector construcción, turismo e inmuebles, ninguno del sector agropecuario, que sufre por el incremento de los costos de los insumos, lo que se traduce en un aumento de los precios al consumidor.

Ante esto, la única acción del Gobierno es el subsidio a ese 95% de la población, a través del “Compita”, del IMA, lo que si bien es beneficioso a corto plazo, representa una competencia desleal que a largo plazo es un clavo más para el ataúd del sector agropecuario. Y eso que, gracias a Dios y a Pedro Miguel González, el TPC no ha sido aprobado, sino la cosa fuera mucho peor.

La única acción viable a estas alturas, antes que cambie el gobierno,  son los cambios de “reingeniería” en el MIDA e IDIAP; no cosméticos como han sido hasta ahora, sino fundamentales, orientados a ubicar profesionales que propicien el desarrollo de tecnologías apropiadas y útiles, que incrementen y hagan eficiente la producción de los rubros más esenciales para la alimentación del pueblo panameño. Al parecer, ya han olvidado la famosa frase: “La comida es la Paz”. Olvido que, sin duda, saldrá muy caro a los responsables.

101 años de Panamá América

 
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