Sobre anillos y dedos
Mi amigo, Raúl Leis, se ha preocupado por los pobres desde antes que yo lo conociera en 1971 cuando, movidos por el martirio del Padre Héctor Gallego, participamos juntos en unas jornadas de evangelización en distintos lugares de la República. No por eso hemos visto las cosas de la misma manera, aunque tengamos muchos puntos de vista en común. Me tomo la libertad de replantear su artículo del miércoles 5 de abril, desde mi perspectiva.
La pobreza de unos es la pobreza de todos y requiere remedios inmediatos sin caer en la ingenuidad de pensar que la pobreza se eliminará del todo, pues la libertad implica también la libertad de fracasar. En el fondo de la pobreza no subyacen principalmente las tan cacareadas estructuras socioeconómicas que excluyen a grandes sectores, aunque bastante de eso hay, sino las estructuras mentales y culturales disfuncionales que se plasman en leyes y estructuras sociales también disfuncionales. Es por las mismas razones que hacen falta las estrategias de desarrollo que impulsen las necesarias capacidades para el cambio y las acciones que las plasmen en realidades de riqueza nueva -porque así como la pobreza es la carencia de riqueza, el remedio de la pobreza está en la producción de riqueza-. Demasiados panameños no están ni orientados ni capacitados a producir los bienes y servicios que otros necesiten o deseen.
Estos bienes y servicios son el instrumento de cambio que la persona produce para intercambiar por los diversos bienes y servicios -léase riqueza- que otros han producido. La globalización es tan sólo el fenómeno de la creciente cercanía de las riquezas de las naciones que están a nuestra disposición. El hecho de la cercanía de estas riquezas, y de la demanda de otros bienes y servicios que con ella vienen, es un gran bien en sí. El hecho de que no baste ni la globalización, ni unas abstractas leyes de mercado para remediar todos los problemas de la sociedad es una verdad tan cajonera que pareciera mentira tener que salir a aclararlo. Si yo no me muevo ni a recoger el mango que crece en el árbol que me cobija con su sombra, me voy a morir de hambre, sino de insolación.
Mucho se habla de la "distribución de la riqueza", pero poco se dice de la "distribución del trabajo". Las deformaciones y carencias culturales impiden a muchos el trabajo productivo. Las chuecas reglas del juego que crean privilegios para unos a la vez que excluyen a las mayorías -o a minorías- con frecuencia no son denunciadas, porque lo que el pueblo quiere es acceder al privilegio, no eliminarlo. Si queremos arreglar las cosas necesitamos ver todas las realidades.
Para combatir la pobreza se necesita un buen plan pensado y enriquecido por todos, constantemente cotejado con la realidad y enriquecido con la experiencia del fracaso y del éxito. Una estrategia efectiva pudiera contener estos diez anillos, si es que están hechos a la medida de su respectivo dedo. 1. Reestructurar todo el gasto social para dirigirlo enfocadamente hacia las áreas de mayor necesidad y eliminar las prebendas de los grupos de presión. 2.Adoptar un buen plan, como el de la fundación del trabajo, para rescatar la maltrecha educación nacional y capacitar a los panameños para la vida. 3.Repensar la naturaleza del agro panameño, que, como en todo el mundo, se está reduciendo a un pequeño porcentaje de la población con alto grado de tecnología y conocimientos. La mayoría de las personas necesitan reorientar sus capacidades al sector de los servicios. Es aleccionador que los pobres que tienen tierra son más pobres que aquellos que no la tienen. 4.Favorecer la concentración de la dispersa población rural en áreas estratégicas para brindarle los servicios básicos de salud, educación y acceso a los mercados a un precio razonable.5.Fortalecer de la democracia participativa a través de reformas políticas y constitucionales de fondo. 6. Propiciar una cultura socio política que se base en el principio de subsidiaridad y la responsabilidad ciudadana, que de apoyo solidario donde se necesita sin caer en el paternalismo incapacitante. 7.Favorecer la libertad de empresa para que conduzca a inversiones productivas que generen trabajo y riqueza. 8.Promover la tipificación y sanción efectiva de la corrupción. 9.Perfeccionar el desarrollo sostenible de manera que se protejan los recursos de las generaciones futuras. 10. Mejoramiento del sistema tributario para que sea más sencillo, eficaz y equitativo.
Pueden haber otros anillos, pero tienen que ser adecuados a los dedos que tengamos, y tenemos que saber cuáles son los prioritarios.
La pobreza de unos es la pobreza de todos y requiere remedios inmediatos sin caer en la ingenuidad de pensar que la pobreza se eliminará del todo, pues la libertad implica también la libertad de fracasar. En el fondo de la pobreza no subyacen principalmente las tan cacareadas estructuras socioeconómicas que excluyen a grandes sectores, aunque bastante de eso hay, sino las estructuras mentales y culturales disfuncionales que se plasman en leyes y estructuras sociales también disfuncionales. Es por las mismas razones que hacen falta las estrategias de desarrollo que impulsen las necesarias capacidades para el cambio y las acciones que las plasmen en realidades de riqueza nueva -porque así como la pobreza es la carencia de riqueza, el remedio de la pobreza está en la producción de riqueza-. Demasiados panameños no están ni orientados ni capacitados a producir los bienes y servicios que otros necesiten o deseen.
Estos bienes y servicios son el instrumento de cambio que la persona produce para intercambiar por los diversos bienes y servicios -léase riqueza- que otros han producido. La globalización es tan sólo el fenómeno de la creciente cercanía de las riquezas de las naciones que están a nuestra disposición. El hecho de la cercanía de estas riquezas, y de la demanda de otros bienes y servicios que con ella vienen, es un gran bien en sí. El hecho de que no baste ni la globalización, ni unas abstractas leyes de mercado para remediar todos los problemas de la sociedad es una verdad tan cajonera que pareciera mentira tener que salir a aclararlo. Si yo no me muevo ni a recoger el mango que crece en el árbol que me cobija con su sombra, me voy a morir de hambre, sino de insolación.
Mucho se habla de la "distribución de la riqueza", pero poco se dice de la "distribución del trabajo". Las deformaciones y carencias culturales impiden a muchos el trabajo productivo. Las chuecas reglas del juego que crean privilegios para unos a la vez que excluyen a las mayorías -o a minorías- con frecuencia no son denunciadas, porque lo que el pueblo quiere es acceder al privilegio, no eliminarlo. Si queremos arreglar las cosas necesitamos ver todas las realidades.
Para combatir la pobreza se necesita un buen plan pensado y enriquecido por todos, constantemente cotejado con la realidad y enriquecido con la experiencia del fracaso y del éxito. Una estrategia efectiva pudiera contener estos diez anillos, si es que están hechos a la medida de su respectivo dedo. 1. Reestructurar todo el gasto social para dirigirlo enfocadamente hacia las áreas de mayor necesidad y eliminar las prebendas de los grupos de presión. 2.Adoptar un buen plan, como el de la fundación del trabajo, para rescatar la maltrecha educación nacional y capacitar a los panameños para la vida. 3.Repensar la naturaleza del agro panameño, que, como en todo el mundo, se está reduciendo a un pequeño porcentaje de la población con alto grado de tecnología y conocimientos. La mayoría de las personas necesitan reorientar sus capacidades al sector de los servicios. Es aleccionador que los pobres que tienen tierra son más pobres que aquellos que no la tienen. 4.Favorecer la concentración de la dispersa población rural en áreas estratégicas para brindarle los servicios básicos de salud, educación y acceso a los mercados a un precio razonable.5.Fortalecer de la democracia participativa a través de reformas políticas y constitucionales de fondo. 6. Propiciar una cultura socio política que se base en el principio de subsidiaridad y la responsabilidad ciudadana, que de apoyo solidario donde se necesita sin caer en el paternalismo incapacitante. 7.Favorecer la libertad de empresa para que conduzca a inversiones productivas que generen trabajo y riqueza. 8.Promover la tipificación y sanción efectiva de la corrupción. 9.Perfeccionar el desarrollo sostenible de manera que se protejan los recursos de las generaciones futuras. 10. Mejoramiento del sistema tributario para que sea más sencillo, eficaz y equitativo.
Pueden haber otros anillos, pero tienen que ser adecuados a los dedos que tengamos, y tenemos que saber cuáles son los prioritarios.