default

Sobre el CMA, acuerdos y la ACP


Recuerdo haber escrito más de 30 artículos relacionados con el absurdo concepto que pretendía establecer el Centro Multilateral Antidrogas en nuestro país. Sus impactos negativos en la planificación regional y el maltrecho urbanismo de la ciudad capital, además de negar el esfuerzo de muchas generaciones para consolidar nuestra Nación y así hacerle frente a los retos venideros, terminaron con ese vacuo e improductivo empeño que, de haberse instituido con todos los privilegios e inmunidades que se le otorgaban a ciertas agencias de los Estados Unidos de América, hubiese trastocado los verdaderos intereses de la República de Panamá.
Luego de un prolongado estertor, apoyado en los pusilánimes intentos para mantenerlo artificialmente vivo por parte de quienes no pueden concebir a nuestro país sin la protección de los Estados Unidos de América, el CMA reposó en ese limbo donde terminan las ideas engañosas que con frecuencia aquejan a este imperfecto mundo.
A pesar que ese engendro, al que bautizaron con un pomposo nombre para mantener disimulada la presencia militar norteamericana en nuestro suelo, ya no atenta contra el esquema de país que la mayoría de los panameños deseamos construir tres asuntos - dos convenios y una actitud - reviven algo de esa preocupación de antaño.
Los convenios Salas - Becker y Alemán Zubieta - Becker, dedicado el primero a formalizar el patrullaje norteamericano contra el tráfico de armas y drogas en territorio nacional, mientras que el segundo señala las responsabilidades de las entidades integrantes del Equipo de Respuesta Nacional de los Estados Unidos para casos de emergencia en el Canal de Panamá, han sido objetados por distinguidos juristas nacionales. Por tal motivo resultaría pretencioso de mi parte - por decir lo menos - intentar analizar los defectos legales que aquejan a ambos acuerdos.
Sostuve a lo largo de la lucha para impedir la creación del CMA en nuestro país que las buenas relaciones con los Estados Unidos de América, al igual que ésas que deberemos fortalecer con el resto de las naciones del planeta, se deberán basar en el respeto que se merecen los pueblos entre sí. Demasiado tiempo y oportunidades se han perdido tratando de impulsar futilidades que en nada favorecen a la implantación de una estrategia coherente para lograr un desarrollo sostenido en la República de Panamá.
Por tal motivo resulta humillante ver que la ACP, actuando por cuenta propia y como si no formara parte integral del Estado panameño, decidiera unilateralmente otorgar privilegios e inmunidades especiales a los empleados de la Agencia de Protección Ambiental, el Servicio de Guardacostas, el Departamento de Agricultura, así como el de Defensa, Comercio, Salud, Energía, Servicios Humanos, Interior, Justicia, Trabajo, Transporte y Tesoro, además del Pentágono, el Departamento de Estado, la Agencia de Administración de Servicios Generales y la Comisión Reguladora Nuclear. Por si fueran pocas las entidades que formarán parte de este chocante acuerdo el convenio Alemán Zubieta - Becker señala que se podrá acordar la participación de otras agencias norteamericanas en los asuntos relacionados con el pacto que nos ocupa, además de ejercicios anuales se llevarán a cabo en el área del Canal o en cualquier otro punto que se estime conveniente o necesario.
¿Hasta cuándo seguirá el concepto de enclave extranjero enraizado en la mente de los funcionarios de esta dependencia del Gobierno nacional? ¿Por cuánto tiempo más seguirá ese estigma induciendo temor de ser mejores por voluntad propia? Si de establecer buenos vínculos se trata el asunto en referencia - y si en realidad queremos continuar con el perfil de ser Pro Mundi Beneficio - invitemos a todos los países del orbe a participar junto a nosotros de la gran bonanza que puede generar esta sin par franja de dos mares y no nos desgastemos más - ¡por el amor de Dios! - en acuerdos, pactos, privilegios y otras necedades más que no ayudan, en lo absoluto, al desarrollo unificado de la República de Panamá.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América