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Sobre el Día del Niño


Muchos avances han tenido lugar en el país en la última década en el plano formal y jurídico en relación con la problemática del niño y la familia. Un nuevo ministerio fue creado con su nombre, la legislación especial que a partir del Código de la Familia ganó un sólido espacio y la jurisdicción que se desarrolla y perfecciona paralelo a dicha normativa confirman lo dicho.
Pero del mismo modo que reconocemos el enorme progreso en lo jurídico, hemos de lamentar un profundo retroceso en lo económico y social. La desnutrición infantil, por ejemplo, se profundiza y extiende, la delincuencia igual. Los cuadros de drogadicción, abandono, maltrato y deserción escolar son ahora más palpables y dolorosos que antes.
Es posible que gran parte de los recursos públicos que se destinan a la atención del desarrollo integral de los niños, se esté malgastando en pura burocracia, en viajes, hoteles lujosos y propaganda, que poco o nada contribuyen a mejorar la situación.
El trabajo infantil, continúa siendo un tema de gran preocupación, sobre todo en la familia indígena que emigra a recoger cosechas de café y caña de azúcar. Puede que la vieja costumbre contribuya a mantener la unidad familiar, pero resta continuidad a la educación de los niños de esas etnias. Por otra parte, el trabajo de los niños en las calles y semáforos son una infamia.
Recientemente se crearon juzgados y fiscalías especiales, para atender los casos de menores infractores o delincuentes. Se ha procurado endurecer la legislación penal especial para prolongar la detención preventiva en el supuesto de delitos graves. Los fiscales y jueces insisten en que aun con la reforma, el tiempo con que cuentan es insuficiente para armar un expediente y concluir investigaciones, considerando el volumen de trabajo con que cuentan. De cualquier modo, es un paso adelante, pues se trata de no mezclar estos casos con el de los adultos, en especial, en el marco de la resocialización.
En fin, con la problemática del niño y la familia, ocurre como en Educación, se gasta mucho dinero, con pocos resultados. Es menester que ambas áreas coordinen esfuerzos para mejorar eficiencia y evitar duplicidades. El Instituto Nacional de Deportes y el Instituto Nacional de Cultura, igual. Quizás es el momento de crear un Consejo Nacional del Niño y la Familia, con todas estas entidades como integrantes, con el mismo propósito; y sumar a los programas de salud del Seguro Social y el ministerio del ramo. Esa es otra tarea, que bien puede afrontar el próximo presidente de la República.

101 años de Panamá América

 
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