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Sobre el presidencialismo renovado


A pesar de haber transcurrido aproximadamente ocho años de su obra seminal, Dieter Nohelen y Mario Fernández revisan aquellos postulados teóricos a la luz de la nueva realidad de la región. La obra "Presidencialismo vs. Parlamentarismo" publicada en 1991 constituyó un esfuerzo para cubrir el vacío conceptual y metodológico existente en el trabajo sobre las instrucciones políticas latinoamericanas y, con el correr de los años, se fue convirtiendo en referencia obligada de los estudiosos de las instituciones, los conflictos entre el Ejecutivo y el Legislativo y las formas de gobierno en la región. La hipótesis principal que defendieron casi todos los autores en aquel texto fue la necesidad de pensar las instituciones políticas como pre-requisitos de la estabilidad democrática, dado que los autores suponían que la debilidad de las mismas había contribuido a la quiebra de los sistemas políticos democráticos. Por ello, proponían reformar las instituciones adaptándolas a la cultura política y al contexto político-estructural de cada caso nacional con el objeto de mejorar la acción de gobierno, ya sea desconcentrando las tareas presidenciales o flexibilizando las relaciones de poder Ejecutivo-Legislativo.
Con el paso de los años, la realidad política de la región relativizó la supuesta relación entre el sistema de gobierno y el desenlace de la democracia, dado que el anunciado derrumbe de los sistemas democráticos no se ha producido; por el contrario, se ha dado una permanencia inusual de este régimen político en la historia política latinoamericana.
En el enfoque de su nuevo libro "El presidencialismo renovado", Nohlen y Fernández presentan trabajos enmarcados en una coyuntura socio-política distinta a la de la década anterior, ya que la mayoría de los sistemas políticos latinoamericanos se encuentran en momentos de mayor consolidación de sus prácticas e instituciones políticas comparados con años anteriores. Así, en la actualidad, no resulta imprescindible la transformación radical de las instituciones políticas, puesto que la democracia se ha ido consolidando de la mano del presidencialismo, justamente la forma de gobierno que algunos autores señalaban como responsable de su caída.
En concepto de los autores es hora de aceptar el funcionamiento del presidencialismo, cualquiera que sea la forma que éste adopte, con el objeto de analizar su capacidad para hacer gobernable un sistema político. Así, se ha atenuado la responsabilidad del sistema presidencial en las rupturas de las democracias, comenzándose a puntualizar más las fortalezas que las debilidades de esta forma de gobierno y aceptando la posibilidad de alcanzar la gobernabilidad al interior de sus instituciones. En este sentido, se nota un cambio en el eje de preocupación de los autores de la primera a la segunda obra: el primer libro tiene que ver más con la "idoneidad" del presidencialismo como forma de gobierno, mientras que el segundo lo acepta sin más discusión e instala el debate en el plano de la gobernabilidad, con el objeto de analizar las prácticas "reales" de éste y "la calidad de su gestión o desempeño para enfrentar la gobernabilidad democrática". En general, las propuestas de los autores se encaminan hacia la reforma de los partidos políticos, de los parlamentos y del Poder Ejecutivo en el marco del presidencialismo. El objetivo es diseñar instituciones más eficaces y más transparentes a los ojos de los ciudadanos, con la intención de asegurar "la continuidad de la forma democrática de gobierno... (para la que se necesita) ... un desarrollo renovador (del) ejercicio del gobierno presidencial..."
"El presidencialismo renovado" se divide en tres partes. La primera presenta la dimensión teórica del problema, en donde se abordan los distintos enfoques y conceptos vinculados a este tema. Con este libro los autores no contradicen sus postulados anteriores sino que los refuerzan con la presentación de nuevo material empírico a la luz del desarrollo político de los últimos años en la región latinoamericana. La relación entre la producción teórica con los nuevos acontecimientos latinoamericanos ha permitido profundizar el debate actual sobre el tema y ha establecido tres ideas centrales a partir de las cuales debería retomarse la discusión en el estudio de las instituciones latinoamericanas: a) el fundamento empírico central reafirma la predominancia de la democracia presidencialista en la región, y, por tanto, rechaza cualquier intento de transformación de esta forma de gobierno. Pero, al mismo tiempo, presenta la posibilidad de distintos tipos de presidencialismo, lo que lleva a aceptar cierta influencia del contexto nacional sobre la forma de gobierno; b) las investigaciones deben encaminarse hacia el estudio de la capacidad del gobierno del presidencialismo en cada uno de los países latinoamericanos, esto es, la realización de estudios sobre el papel de los partidos políticos y otras instituciones en el proceso de toma de decisiones y c) la discusión entre instituciones y comportamientos continúa vigente, por lo que aún resta reflexionar acerca del dilema de copiar instituciones exitosas e imponerlas a los ciudadanos para que éstos adopten sus comportamientos a ellas o, por el contrario, formalizar los comportamientos cotidianos de los ciudadanos y las elites políticas en las instituciones del sistema político, aunque esos comportamientos no se ajusten a lo que la teoría sostiene que deben ser.
Por último, del debate se extrae una advertencia fundamental para los cientistas sociales: el peligro de tomar a América Latina como un gran laboratorio experimental sin tener en cuenta los costos de cada uno de los pasos que se den ya sea a favor o en contra de las instituciones dado que, como señala Nohlen, son los ciudadanos los que en definitiva se benefician de las reformas o padecen los vicios que ellas generan.

101 años de Panamá América

 
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