Sobre izquierdas y derechas
Por casi un siglo las llamadas "Derechas" mandaron a Panamá. ¿Quiénes eran?. Los que estuvieron cerca de las tomas de decisiones en el momento de la independencia de Colombia. Los liberales y conservadores, que viniendo de las pugnas del poder heredados de Colombia, nos produjeron el "primer país. El de esos hombres que heredaron el valor y decisión de Justo Arosemena diseñando un Estado Nacional, y la rebeldía nacionalista de Victoriano Lorenzo. Y otros ilustres. Pero también aquéllos que cometieron "la inmensa ingenuidad de firmarle credenciales al aventurero Phillipe Buneau Varilla para que alquilara la República".
Ingenuidad que, según Diógenes De La Rosa, "no le encontramos explicación". En general, de esos grupos, de sus hijos y nietos, tuvimos nosotros a los presidentes, ministros, diputados, hasta 1968. Unos 65 años de gobiernos de derechas. Esas derechas de los primeros años, con tantas cosas malas, y tan pocas buenas para el país. Por ejemplo, las primeras elecciones legislativas de 1906, que según el cónsul francés Emile Gey: "fueron un verdadero acto de ópera bufa. Tiempos en que el Dr. Pablo Arosemena, a nombre de los liberales, se quejaba públicamente sobre "las persecuciones crueles realizadas por la tiranía del doctor Amador Guerrero".
Epocas en que también el Secretario (ministro) de Obras Públicas del presidente Carlos A. Mendoza, Sr. José Lefevre llegó a escribir: "La única solución que le queda a Panamá es que Estados Unidos se tome el gobierno. Todos nosotros somos ladrones en lo que respecta a dinero. Lo admito.". Años en que un Encargado de Negocios de Estados Unidos se atrevía a escribir al Departamento de Estado: "La elección de Samuel Lewis sería la más conveniente para la Comisión del Canal y sería también el candidato amistoso para los estadounidenses". Y un poquito más allá en el tiempo, por 1926, tiempos en que el propio gran caudillo Don Belisario Porras escribía: "Unicamente la intervención norteamericana puede evitar el fraude en los próximos comicios. Y las palabras del ilustre Don Rodolfo Chiari, que para 1918 declaraba su complacencia por la intervención militar norteamericana agregando que "sólo así podríamos tener elecciones puras".
¿Cuánto avanzó Panamá con esas "derecha"?. Poquísimo, pese a las buenas intenciones. ¿Y es que acaso proponemos "izquierdas"?. Tampoco. ¿Qué izquierdas? ¿Acaso el modelo soviético, caduco, vicioso, como el más vil capitalismo? ¿O la fórmula de Fidel Castro, con dos mundos en la misma Habana, el de la elite poderosa, con champaña y langosta y la de un pueblo con arroz y arvejas?. Válgame Dios.
Lo que proponemos es que seamos más maduros. No nos dediquemos en estos tiempos de aperturismo ideológico, épocas de hablar todos con todos, tiempos de la cibernética y la globalización, a andar desatando cacería de brujas, en un país de menos de tres millones de habitantes y suficientes recursos, mares, peces, turismo, canal, etc., como para no morirnos de hambre.
Si tenemos la capacidad de reconocer errores propios. No sólo los ajenos. De no seguir siendo corruptos. Todos. Sin ninguna excepción. Corruptos de los contratos grandes; o corruptos de aceptar el soborno del guardia de tránsito y darle cinco dólares cuando nos pasamos la luz roja. Corruptos de cobrar cheques y no atender al público que nos paga. O ser un alto funcionario y estar siempre en reunión, sin atender a los necesitados. Todas esas dobles morales.
En vez de querer destituir y meter preso a Juan Jované por "izquierdista" y por pecular supuestamente 128 dólares contra el Fisco. Juego peligroso, además. No es necesario que nos acabemos los unos a otros, por derechismos o izquierdismos. En un país que se le está pasando el tiempo que necesita para reactivar la economía, distribuir mejor el ingreso, ser más solidarios, humanos, cristianos. Por favor, no seamos "tan vivos" de querer echarle todas las culpas a los "21 años de dictaduras militares". Ese cuento ya está demasiado gastado.
Ingenuidad que, según Diógenes De La Rosa, "no le encontramos explicación". En general, de esos grupos, de sus hijos y nietos, tuvimos nosotros a los presidentes, ministros, diputados, hasta 1968. Unos 65 años de gobiernos de derechas. Esas derechas de los primeros años, con tantas cosas malas, y tan pocas buenas para el país. Por ejemplo, las primeras elecciones legislativas de 1906, que según el cónsul francés Emile Gey: "fueron un verdadero acto de ópera bufa. Tiempos en que el Dr. Pablo Arosemena, a nombre de los liberales, se quejaba públicamente sobre "las persecuciones crueles realizadas por la tiranía del doctor Amador Guerrero".
Epocas en que también el Secretario (ministro) de Obras Públicas del presidente Carlos A. Mendoza, Sr. José Lefevre llegó a escribir: "La única solución que le queda a Panamá es que Estados Unidos se tome el gobierno. Todos nosotros somos ladrones en lo que respecta a dinero. Lo admito.". Años en que un Encargado de Negocios de Estados Unidos se atrevía a escribir al Departamento de Estado: "La elección de Samuel Lewis sería la más conveniente para la Comisión del Canal y sería también el candidato amistoso para los estadounidenses". Y un poquito más allá en el tiempo, por 1926, tiempos en que el propio gran caudillo Don Belisario Porras escribía: "Unicamente la intervención norteamericana puede evitar el fraude en los próximos comicios. Y las palabras del ilustre Don Rodolfo Chiari, que para 1918 declaraba su complacencia por la intervención militar norteamericana agregando que "sólo así podríamos tener elecciones puras".
¿Cuánto avanzó Panamá con esas "derecha"?. Poquísimo, pese a las buenas intenciones. ¿Y es que acaso proponemos "izquierdas"?. Tampoco. ¿Qué izquierdas? ¿Acaso el modelo soviético, caduco, vicioso, como el más vil capitalismo? ¿O la fórmula de Fidel Castro, con dos mundos en la misma Habana, el de la elite poderosa, con champaña y langosta y la de un pueblo con arroz y arvejas?. Válgame Dios.
Lo que proponemos es que seamos más maduros. No nos dediquemos en estos tiempos de aperturismo ideológico, épocas de hablar todos con todos, tiempos de la cibernética y la globalización, a andar desatando cacería de brujas, en un país de menos de tres millones de habitantes y suficientes recursos, mares, peces, turismo, canal, etc., como para no morirnos de hambre.
Si tenemos la capacidad de reconocer errores propios. No sólo los ajenos. De no seguir siendo corruptos. Todos. Sin ninguna excepción. Corruptos de los contratos grandes; o corruptos de aceptar el soborno del guardia de tránsito y darle cinco dólares cuando nos pasamos la luz roja. Corruptos de cobrar cheques y no atender al público que nos paga. O ser un alto funcionario y estar siempre en reunión, sin atender a los necesitados. Todas esas dobles morales.
En vez de querer destituir y meter preso a Juan Jované por "izquierdista" y por pecular supuestamente 128 dólares contra el Fisco. Juego peligroso, además. No es necesario que nos acabemos los unos a otros, por derechismos o izquierdismos. En un país que se le está pasando el tiempo que necesita para reactivar la economía, distribuir mejor el ingreso, ser más solidarios, humanos, cristianos. Por favor, no seamos "tan vivos" de querer echarle todas las culpas a los "21 años de dictaduras militares". Ese cuento ya está demasiado gastado.