Sobre la Ampliación del Canal
Mucha tinta y agua ha corrido desde que el Presidente Torrijos recibió de manos de la Junta Directiva del Canal el proyecto de ampliación. Se ha dicho de todo, se han enviado los chistes más ocurrentes y casi todo el mundo se arroga el derecho a ser experto en el tema. Una cosa que tenemos los panameños es que, gracias a Dios, independientemente del tema que se maneje, no nos aburrimos y a todo le sacamos el lado entretenido.
Hasta ahora, las "dudas razonables" que he podido percibir de personas que merecen todo mi respeto, pueden resolverse indagando un poco más en el proyecto, en su factibilidad económica y, sobre todo, en la alternativa que tiene una obra de ingeniería como la es el Canal de Panamá, de modernizarse. Cualquier empresario, cualquier dueño de casa quiere siempre estar al día en tecnología, mejorar su rendimiento, ofrecer a sus clientes mayores facilidades. Es cosa de sentido común.
La mejor de las presentaciones de las que he participado, por parte de los directivos de la ACP fue la del Ing. Alberto Alemán Zubieta ante un grupo que convocó a amigos, familiares, ex colaboradores y simpatizantes el Dr. Ernesto Pérez Balladares. Alemán partió del hecho que los allí presentes, todos, teníamos los conocimientos básicos del concepto de ampliación que se había divulgado, y se enfocó en dar mayor información en cómo se financiaría el proyecto y cómo impactaría a la economía mundial y al medio ambiente en particular. La competitividad de la obra frente a otras alternativas que hay para los navieros, fue medular en la comprensión el tema. Algunas preguntas surgieron, dada la variedad de disciplinas que allí estaban presentes, como el suministro de productos agropecuarios panameños a los barcos, el tema de la cuenca y la preocupación por la eventual falta del recurso hídrico si no se hacen los embalses o, al menos, se toma la previsión para, en caso de necesidad, hacerlos.
La conclusión de esa reunión que se extendió por varias horas, fue que los excedentes del Canal se destinen a un fondo, como una alternativa que responda a la preocupación sentida por la población sobre el uso dado a estos aportes. Esa noticia fue recogida en el Panamá América el pasado 31 de mayo, y añade que a este fondo se pueden destinar recursos para sectores como educación, obras de infraestructuras y viviendas, entre otros; contribuyendo de este modo a que la población sienta el impacto positivo de las inversiones que se hacen con los dineros aportados por la vía.
Ese fue el concepto que se aplicó para la creación del Fondo Fiduciario, que se alimentó de los dineros provenientes de las privatizaciones de las empresas estatales, principalmente de servicios públicos (INTEL e IRHE, además de otras menores). Su modelo ha funcionado, a pesar de los intereses aviesos que tuvo la administración Moscoso de meterle mano para saciar su desmedida proclividad por el lujo y la ejecución de obras sin sentido.
De los proyectos que más han dado lustre a la gestión del Ex Presidente Pérez Balladares han sido la Fundación Ciudad del Saber, la Fundación Biblioteca Nacional, el Museo del Canal Interoceánico y el Patronato de Panamá Viejo. Ese modelo fue diseñado también para el Museo Reina Torres de Araúz, sin lograr, por falta de tiempo, perfeccionarlo, lo que lo hizo luego presa de la rebatiña mireyera. Y ya saben todos el resultado que eso dio: el robo del Centenario sin que hasta ahora se haya identificado a los gatos de casa que lo perpetraron.
Los cuatro modelos que menciono arriba son ejemplo de probidad en su desempeño. La Ciudad del Saber ha logrado despegar atrayendo instituciones académicas de mucho prestigio, haciendo de su parque tecnológico un "sillicon valley" de desarrollo de próxima generación, y ahora se asientan en ella los más importantes organismos internacionales, creando una comunidad que no se repite en ninguna parte del planeta. La Biblioteca Nacional, mejorando cada vez más sus facilidades, ha logrado incrementar sus visitantes de 2, 000 a 25, 000 al año. Cuenta con las más modernas técnicas de bibliotecología y alimenta una red de bibliotecas públicas impresionante. El Museo del Canal es una institución del primer mundo, en todo el sentido de la palabra y el Patronato de Panamá Viejo avanza a pasos vertiginosos en rescatar ese legado histórico que es la primera ciudad que establecieron los españoles en nuestras riberas, en 1671, la que fue brutalmente asaltada por piratas ingleses.
Me atrevo a sugerir que se evalúe la alternativa de cambiar la obligación de entregar los dividendos del Canal al gobierno, para que éste disponga a su discreción, sin que la población perciba que algo le deja el Canal. Que el campesino vea que su carretera en Arenosa se hizo con dineros del Canal, que la india Ngöbe Buglé esté consciente que el centro de salud es construido y mantenido por la ACP, que la necesitada población del Darién sienta que la escuela es responsabilidad de la ACP y que su seguridad también es la seguridad de la vía interoceánica.
¿Que estaremos creando una republiquita aparte? Pues mientras se mantenga el nivel de excelencia que hasta ahora ha demostrado la administración del Canal, ejecución y sobre todo, profesionalismo, mejor que se vean sus obras. A fin de cuentas, obras son amores, que no buenas razones.. como escribió Lope de Vega.
Las limitaciones lo agobian. Las paredes de la casa aún sin repellar, son un sólo un botón en la lista de calamidades que enfrenta.
Cada vez que llueve las aguas quieren llevarse la casa. Con un aguacero, todo se inunda y los mosquitos buscan refugio.
"Quisiera un trabajo en cualquier horario para poder subsistir", pidió, haciendo énfasis en que por la edad lo rechazan.
Agustín quiere ganarse la vida honradamente para no morir de hambre.
Agustín Medina cree que los trabajos de una cantera cercana también han incidido en las condiciones precarias de su casa, ya que con las explosiones, las paredes tienden a rajarse.
A su lamentable condición económica se suma: la inseguridad del distrito, el pésimo estado de las calles y la falta de vigilancia en el sector que lo lleva a sentirse inseguro.
En los últimos días, no le ha ido bien y su preocupación ha aumentado. Dice que a lo que más le teme es a morir de hambre.
Hasta ahora, las "dudas razonables" que he podido percibir de personas que merecen todo mi respeto, pueden resolverse indagando un poco más en el proyecto, en su factibilidad económica y, sobre todo, en la alternativa que tiene una obra de ingeniería como la es el Canal de Panamá, de modernizarse. Cualquier empresario, cualquier dueño de casa quiere siempre estar al día en tecnología, mejorar su rendimiento, ofrecer a sus clientes mayores facilidades. Es cosa de sentido común.
La mejor de las presentaciones de las que he participado, por parte de los directivos de la ACP fue la del Ing. Alberto Alemán Zubieta ante un grupo que convocó a amigos, familiares, ex colaboradores y simpatizantes el Dr. Ernesto Pérez Balladares. Alemán partió del hecho que los allí presentes, todos, teníamos los conocimientos básicos del concepto de ampliación que se había divulgado, y se enfocó en dar mayor información en cómo se financiaría el proyecto y cómo impactaría a la economía mundial y al medio ambiente en particular. La competitividad de la obra frente a otras alternativas que hay para los navieros, fue medular en la comprensión el tema. Algunas preguntas surgieron, dada la variedad de disciplinas que allí estaban presentes, como el suministro de productos agropecuarios panameños a los barcos, el tema de la cuenca y la preocupación por la eventual falta del recurso hídrico si no se hacen los embalses o, al menos, se toma la previsión para, en caso de necesidad, hacerlos.
La conclusión de esa reunión que se extendió por varias horas, fue que los excedentes del Canal se destinen a un fondo, como una alternativa que responda a la preocupación sentida por la población sobre el uso dado a estos aportes. Esa noticia fue recogida en el Panamá América el pasado 31 de mayo, y añade que a este fondo se pueden destinar recursos para sectores como educación, obras de infraestructuras y viviendas, entre otros; contribuyendo de este modo a que la población sienta el impacto positivo de las inversiones que se hacen con los dineros aportados por la vía.
Ese fue el concepto que se aplicó para la creación del Fondo Fiduciario, que se alimentó de los dineros provenientes de las privatizaciones de las empresas estatales, principalmente de servicios públicos (INTEL e IRHE, además de otras menores). Su modelo ha funcionado, a pesar de los intereses aviesos que tuvo la administración Moscoso de meterle mano para saciar su desmedida proclividad por el lujo y la ejecución de obras sin sentido.
De los proyectos que más han dado lustre a la gestión del Ex Presidente Pérez Balladares han sido la Fundación Ciudad del Saber, la Fundación Biblioteca Nacional, el Museo del Canal Interoceánico y el Patronato de Panamá Viejo. Ese modelo fue diseñado también para el Museo Reina Torres de Araúz, sin lograr, por falta de tiempo, perfeccionarlo, lo que lo hizo luego presa de la rebatiña mireyera. Y ya saben todos el resultado que eso dio: el robo del Centenario sin que hasta ahora se haya identificado a los gatos de casa que lo perpetraron.
Los cuatro modelos que menciono arriba son ejemplo de probidad en su desempeño. La Ciudad del Saber ha logrado despegar atrayendo instituciones académicas de mucho prestigio, haciendo de su parque tecnológico un "sillicon valley" de desarrollo de próxima generación, y ahora se asientan en ella los más importantes organismos internacionales, creando una comunidad que no se repite en ninguna parte del planeta. La Biblioteca Nacional, mejorando cada vez más sus facilidades, ha logrado incrementar sus visitantes de 2, 000 a 25, 000 al año. Cuenta con las más modernas técnicas de bibliotecología y alimenta una red de bibliotecas públicas impresionante. El Museo del Canal es una institución del primer mundo, en todo el sentido de la palabra y el Patronato de Panamá Viejo avanza a pasos vertiginosos en rescatar ese legado histórico que es la primera ciudad que establecieron los españoles en nuestras riberas, en 1671, la que fue brutalmente asaltada por piratas ingleses.
Me atrevo a sugerir que se evalúe la alternativa de cambiar la obligación de entregar los dividendos del Canal al gobierno, para que éste disponga a su discreción, sin que la población perciba que algo le deja el Canal. Que el campesino vea que su carretera en Arenosa se hizo con dineros del Canal, que la india Ngöbe Buglé esté consciente que el centro de salud es construido y mantenido por la ACP, que la necesitada población del Darién sienta que la escuela es responsabilidad de la ACP y que su seguridad también es la seguridad de la vía interoceánica.
¿Que estaremos creando una republiquita aparte? Pues mientras se mantenga el nivel de excelencia que hasta ahora ha demostrado la administración del Canal, ejecución y sobre todo, profesionalismo, mejor que se vean sus obras. A fin de cuentas, obras son amores, que no buenas razones.. como escribió Lope de Vega.
Las limitaciones lo agobian. Las paredes de la casa aún sin repellar, son un sólo un botón en la lista de calamidades que enfrenta.
Cada vez que llueve las aguas quieren llevarse la casa. Con un aguacero, todo se inunda y los mosquitos buscan refugio.
"Quisiera un trabajo en cualquier horario para poder subsistir", pidió, haciendo énfasis en que por la edad lo rechazan.
Agustín quiere ganarse la vida honradamente para no morir de hambre.
Agustín Medina cree que los trabajos de una cantera cercana también han incidido en las condiciones precarias de su casa, ya que con las explosiones, las paredes tienden a rajarse.
A su lamentable condición económica se suma: la inseguridad del distrito, el pésimo estado de las calles y la falta de vigilancia en el sector que lo lleva a sentirse inseguro.
En los últimos días, no le ha ido bien y su preocupación ha aumentado. Dice que a lo que más le teme es a morir de hambre.