Sobre la costera
La construcción de una vía rápida que permita cruzar la ciudad capital por la costa, evitando así la congestión vehicular propia de su centro, no es un proyecto nuevo. Desde los años 70 se viene hablando de esa posibilidad y tan recientemente como en el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, quien propuso que el tramo marino del Corredor Sur atravesara Punta Paitilla y Marbella para aterrizar en la avenida Aquilino de la Guardia. Esta última fue desechada por la oposición de esas barriadas.
El MOP ahora está empujando una alternativa, que saldría desde el río Matasnillo y recorrería la costa hasta el Mercado de Marisco. Unos profesionales, entre ellos, el arquitecto Carlos Clement, han propuesto cambios al proyecto oficial, incorporando áreas verdes y estacionamientos, entre otros. Pues el gobierno pareciera empecinado en su alternativa, en lugar de darle seria consideración a las opiniones ilustradas sobre la materia. No porque su propuesta sea mejor en atender las necesidades urbanísticas de la capital, sino porque habría que invertir más tiempo en estudiar las nuevas propuestas, lo cual causaría que este gobierno no pueda inaugurar la obra.
Tenemos que pensar que esa actitud no obedece a una política de Estado, sino al afán de unos funcionarios de mediana jerarquía que buscan congraciarse con el poder político de turno. Este presidente, a diferencia de sus dos predecesores, ha sido muy humilde en su gestión y esperamos que a estas alturas no pierda esa característica. La obra es necesaria, pero se debe aprovechar para hacerla en la mejor forma posible.
El MOP ahora está empujando una alternativa, que saldría desde el río Matasnillo y recorrería la costa hasta el Mercado de Marisco. Unos profesionales, entre ellos, el arquitecto Carlos Clement, han propuesto cambios al proyecto oficial, incorporando áreas verdes y estacionamientos, entre otros. Pues el gobierno pareciera empecinado en su alternativa, en lugar de darle seria consideración a las opiniones ilustradas sobre la materia. No porque su propuesta sea mejor en atender las necesidades urbanísticas de la capital, sino porque habría que invertir más tiempo en estudiar las nuevas propuestas, lo cual causaría que este gobierno no pueda inaugurar la obra.
Tenemos que pensar que esa actitud no obedece a una política de Estado, sino al afán de unos funcionarios de mediana jerarquía que buscan congraciarse con el poder político de turno. Este presidente, a diferencia de sus dos predecesores, ha sido muy humilde en su gestión y esperamos que a estas alturas no pierda esa característica. La obra es necesaria, pero se debe aprovechar para hacerla en la mejor forma posible.