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Sobre la personalidad de Murcia


Por lo que leí y observé en los medios de David Murcia Guzmán hago el siguiente análisis:

1. A simple vista se podría catalogar como de personalidad narcisista hasta antisocial por su sentido de superioridad y una creencia exagerada en su propio valor o importancia. Lo observé sensible al fracaso, a la derrota o a la crítica lo que lo lleva al resentimiento y a la sutil venganza. Pareciera no sentir remordimiento o culpabilidad. Al contrario, racionaliza cínicamente su comportamiento culpando a otros de su desgracia. A estos sujetos la frustración y el castigo raramente le produce la modificación de su conducta.

2. Es curioso como este personaje se ajusta al perfil de los estafadores: el cual se refiere al hombre generalmente bien vestido, seductor, egocéntrico y arrogante, sofisticado, habilidoso para relacionarse, que simula ser un profesional que domina parte del conocimiento en asuntos de negocios, con una actitud embaucadora, lo cual hace que emplee un lenguaje escasamente técnico, de pocas palabras y poco coherente, propio de quien no ha tenido formación académica rigurosa; y que al comunicarse con una persona del común, termina este último por creer que entendió el caos de términos que parece le suenan a algo que otros dicen; pero lo único cierto y verdad es que estos charlatanes de turno lo que hacen es hablar en frío lo que el receptor quiere escuchar, acompañado de dos o tres frases de apariencia lógica pero que en el fondo no es otra cosa que enredar a su pobre víctima.

3. Este personaje tiene dos aptitudes naturales: imaginativo y simpático. Elementos que no bastan ante los poderosos, ya que debe tener buenas conexiones, de lo contrario, nadie lo defenderá cuando lo pesquen "in fraganti".

4. David Murcia es de sonrisa fácil, parece tranquilo y seguro de sí mismo. Caer simpático es su herramienta fundamental, porque el ingenuo debe quedar encantado de su personalidad seductora a primera vista.

5. Para ganar adeptos, y así lo explica en su relato, debió estar bien vestido y conducir autos de buena marca, un jet privado, apartamento de lujo, etc.

6. Sus víctimas deben creer, mas no pensar. En este sentido, observo que el panameño común le cuesta desarrollar el pensamiento crítico que le permite no dejarse engañar tan fácilmente.

7. La facilidad de verborrea del mencionado sujeto se impusieron a la coherencia, a la lógica y a la razón de muchos.

Estas personas especialistas en el engaño y la mentira, y con ideas de grandiosidad, desarrollan muy bien esa actitud sociopática en una sociedad que no termina por tomar conciencia de esa inercia y a esa inadecuada adaptación a lo mágico como solución a sus conflictos.

gemiliani@cableonda.net

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