Sobre "Mano Dura"
Como anunció la Presidenta en días pasados y como se está ejecutando hoy, el plan "Mano Dura" busca minimizar la delincuencia, especialmente la de menores; es un plan que consideramos que tiene buenas intenciones y una meta que todos deseamos: vivir en paz. Queremos puntualizar ciertas cosas:
Primero, este tipo de medidas debieron ponerse en marcha al inicio del mandato de la Sra. Presidenta y no ahora, cuando su gobierno está por concluir; ya que queda en una acción y en una promesa de unos cuantos meses y no a largo plazo. También como ocurre muchas veces con los planes trazados y en proceso del gobierno saliente, siempre el entrante los deshecha y los deja tal cual como quedaron por motivos políticos. Ojalá el Señor Martín Torrijos tome en consideración esta iniciativa actual, la reestructure y la siga manteniendo.
En segundo lugar, consideramos que este plan está mal fundamentado, porque antes de optar por esta serie de medidas tan drásticas, hay que tener en cuenta los motivos sociales por los que existe tanta delincuencia en nuestras calles: la alta tasa de desempleo, la ruptura familiar, el mal ejemplo y la poca educación que tienen los menores de parte de sus padres o acudientes; el pésimo y casi nulo sistema de resocialización social para los detenidos, etc.
¿De qué sirve meter a un delincuente a la cárcel como pena, si cuando éste sale no consigue empleo y se ve obligado a volver a delinquir para poder llevarse algo de comer a la boca? Sería un remedio sin cura y entraríamos en un círculo vicioso sin fin. Además, es obvio que un empleador al entrevistar a una persona recién salida de la cárcel, no va a querer contratarlo, y si éste miente, se ve expuesto a que lo descubran.
Esto hace, por ende, supremamente necesario un plan elaborado y bien llevado de resocialización de reos donde se les enseñe actividades y profesiones con las que se puedan ganar la vida, que el gobierno les ayude a conseguir un trabajo y que se les de un seguimiento por medio de trabajadores sociales cierto de tiempo para ver cómo va su proceso de reintegración a la sociedad como personas útiles y productivas.
Tercero, queremos enfocarnos en dos de los puntos tocados por la Presidenta: El aumento de las penas para los menores e implementar la cadena perpetua en Panamá, en teoría, suena bien y buscaría mitigar este problema social que estamos padeciendo. Pero, tristemente nuestro sistema jurídico y penal no está preparado para ambas cosas.
El aumento de las penas para los menores es una medida en la que estamos de acuerdo, ya que hoy los menores ya le han perdido el respeto a sus mayores, a lo ajeno y sobre todo a la vida; pero el que sean juzgados como adultos, es una medida inadecuada, su psiquis y su modo de ser en medio de sus errores sigue siendo la de un niño y no la de un adulto, y si se le aplica una medida como si fuera tal, se vería afectada su forma de ser y podría ser contraproducente, pues su inmadurez lo llevaría luego a buscar venganza a la sociedad y esto lo llevaría nuevamente a delinquir.
Por último, el tema de la cadena perpetua es otro en el que estamos parcialmente de acuerdo, ya que somos del pensar que dentro de la moral cristiana y las buenas costumbres, la pena de muerte nos llevaría a cometer un pecado igual que el del delincuente, nos rebajaría a su nivel; es por eso que la cadena perpetua es la medida más cónsona con la que se debe penar a un homicida que se considere peligroso y a los homicidas en serie.
Lastimosamente, en Panamá no contamos con el presupuesto para tener a una persona retenida tanto tiempo en nuestro penoso y mal llevado sistema carcelario, donde a los presos se les trata peor que a un animal en estado de hacinamiento, poca salubridad, y donde claramente se le ven violados muchos de sus derechos humanos. Por ello, esta medida no puede ser aplicada en Panamá.
Se deben de hacer los preparativos previos para que las medidas a seguir sean exitosas y consigan su propósito; de lo contrario de nada servirán las mismas y lo único que se conseguirá será una victoria pírrica donde no ganaremos nada y seguiremos en la misma situación.
Por eso, en nuestra humilde opinión, pensamos que el gobierno actual debe reformular su postura y la administración gubernamental entrante debe preparar el campo para poder implementar las acciones propuestas por el saliente.
Primero, este tipo de medidas debieron ponerse en marcha al inicio del mandato de la Sra. Presidenta y no ahora, cuando su gobierno está por concluir; ya que queda en una acción y en una promesa de unos cuantos meses y no a largo plazo. También como ocurre muchas veces con los planes trazados y en proceso del gobierno saliente, siempre el entrante los deshecha y los deja tal cual como quedaron por motivos políticos. Ojalá el Señor Martín Torrijos tome en consideración esta iniciativa actual, la reestructure y la siga manteniendo.
En segundo lugar, consideramos que este plan está mal fundamentado, porque antes de optar por esta serie de medidas tan drásticas, hay que tener en cuenta los motivos sociales por los que existe tanta delincuencia en nuestras calles: la alta tasa de desempleo, la ruptura familiar, el mal ejemplo y la poca educación que tienen los menores de parte de sus padres o acudientes; el pésimo y casi nulo sistema de resocialización social para los detenidos, etc.
¿De qué sirve meter a un delincuente a la cárcel como pena, si cuando éste sale no consigue empleo y se ve obligado a volver a delinquir para poder llevarse algo de comer a la boca? Sería un remedio sin cura y entraríamos en un círculo vicioso sin fin. Además, es obvio que un empleador al entrevistar a una persona recién salida de la cárcel, no va a querer contratarlo, y si éste miente, se ve expuesto a que lo descubran.
Esto hace, por ende, supremamente necesario un plan elaborado y bien llevado de resocialización de reos donde se les enseñe actividades y profesiones con las que se puedan ganar la vida, que el gobierno les ayude a conseguir un trabajo y que se les de un seguimiento por medio de trabajadores sociales cierto de tiempo para ver cómo va su proceso de reintegración a la sociedad como personas útiles y productivas.
Tercero, queremos enfocarnos en dos de los puntos tocados por la Presidenta: El aumento de las penas para los menores e implementar la cadena perpetua en Panamá, en teoría, suena bien y buscaría mitigar este problema social que estamos padeciendo. Pero, tristemente nuestro sistema jurídico y penal no está preparado para ambas cosas.
El aumento de las penas para los menores es una medida en la que estamos de acuerdo, ya que hoy los menores ya le han perdido el respeto a sus mayores, a lo ajeno y sobre todo a la vida; pero el que sean juzgados como adultos, es una medida inadecuada, su psiquis y su modo de ser en medio de sus errores sigue siendo la de un niño y no la de un adulto, y si se le aplica una medida como si fuera tal, se vería afectada su forma de ser y podría ser contraproducente, pues su inmadurez lo llevaría luego a buscar venganza a la sociedad y esto lo llevaría nuevamente a delinquir.
Por último, el tema de la cadena perpetua es otro en el que estamos parcialmente de acuerdo, ya que somos del pensar que dentro de la moral cristiana y las buenas costumbres, la pena de muerte nos llevaría a cometer un pecado igual que el del delincuente, nos rebajaría a su nivel; es por eso que la cadena perpetua es la medida más cónsona con la que se debe penar a un homicida que se considere peligroso y a los homicidas en serie.
Lastimosamente, en Panamá no contamos con el presupuesto para tener a una persona retenida tanto tiempo en nuestro penoso y mal llevado sistema carcelario, donde a los presos se les trata peor que a un animal en estado de hacinamiento, poca salubridad, y donde claramente se le ven violados muchos de sus derechos humanos. Por ello, esta medida no puede ser aplicada en Panamá.
Se deben de hacer los preparativos previos para que las medidas a seguir sean exitosas y consigan su propósito; de lo contrario de nada servirán las mismas y lo único que se conseguirá será una victoria pírrica donde no ganaremos nada y seguiremos en la misma situación.
Por eso, en nuestra humilde opinión, pensamos que el gobierno actual debe reformular su postura y la administración gubernamental entrante debe preparar el campo para poder implementar las acciones propuestas por el saliente.