Sobre méritos y otras cosas
DESPUÉS DE TODO, lo malo no empezó con la revolución octubrina de 1968, ni el desgastado criterio que se tiene de la justicia se la podemos atribuir a un gobierno determinado, con el único propósito de enlodar a los demás y quedarse arrinconado en los espacios que queda opaca luz. El problema es que la pequeña guaricha jurídica que alumbra a la sufrida patria, como la elaboraron justo a la medida de los todopoderosos, del mismo tamaño de una latita de pasta de tomate, no reparte suficiente y proporcional iluminación, y menos a los de abajo, donde la base es cada día mayor, permitiendo en la oscuridad que se cometan los más crueles desmanes y sin esperanza que con la privatización aplicada, los galleguitos estén dispuestos a invertir donde no encuentran rentabilidad.
Tenemos todos que admitir, unos por complicidad, otros por indiferencia que en esta nación, escasas cosas se han construido con justicia, equidad y con altruista espíritu de solidaridad, donde se respeten los objetivos pactados socialmente a largo alcance, ya que existen quienes se limpian con los méritos de los abnegados, la preparación y capacidad de los buenos profesionales son lanzadas por la ventana al Mataznillo, en oscuras y lluviosas noches de invierno; además, muchos ciudadanos se tienen que empeñar con partidos políticos que ni siquiera conocen su ideología, para conseguir un puestito pagado por los impuestos de todos y administrados por caporales que se creen finqueros permanentes de la Administración Pública.
La dignidad es consecutivamente arrastrada en la cola de una mula, al permitir que potencias foráneas y supuestos inversionistas de otras latitudes, vengan a arrebatar a lo que a los propios no les es permitido y con el beneplácito que los impartidores de justicia ven en ellos al Dios de oro y del moro y las sentencias les garantizan millonarias cifras, que son inmediatas canceladas, privándote a ti y a mí, de lograr una infraestructura mejorada.
La historia recoge anécdotas de encumbradas familias y políticos criollos, que pidieron en no pocas ocasiones, la intervención de las tropas estacionadas en las riveras del canal y al gobernador (procónsul) norteamericano, que actuaran en su favor, estableciendo con ello, la práctica por lo cual muchos embajadores de ese Estado no se comporten como representantes de una nación amiga, sino con el derecho de estar metiendo sus narices en temas y cosas que en otros estados europeos no harían. Como una muestrita en blanco y negro, es lo que sucede en el Ministerio Público, donde se le ha arrancado la cabeza a cuanto fiscal haya caído en desgracia con los informes que presenta la DEA, sin que medie un proceso interno prístino y depurado en que salga enaltecido el sistema de justicia global y no sea el producto de un chisme armado de alguna rata de caño que busca ocupar el espacio del defenestrado.
La hipertrofia de las leyes, que se encuentran momificadas y que la mayoría de los legos desconocen, se han hecho para hastiar, privilegiar y perseguir a los débiles, a favor de los amos del poder. Y que no se pretenda ahora alumbrar con un foco Made In Taiwan, a los problemas de Curundú, San Joaquín, Santa Ana, Río Alejandro (Colón), para encontrar soluciones con características de pintura barata, mientras en otras latitudes, quienes tienen que atender dichas responsabilidades, con grandes viandas y finos vinos importados se enjaretan otro negociado más, que los hará más ricos de lo que ya son, expresando a sus anchas "el pueblo ha comido". La moral, los principios y los valores, es cosa de ejemplo diario, no de discurso fogoso.
La globalización la han enchurucado, sólo para intereses de los berracos, donde beneficie a todos es mutilada. Nos globalizan la delincuencia, el narcotráfico, la violencia, la corrupción, la incapacidad administrativa, los negociados, los peculados, las leyes con objetivos personales, la demagogia, la cursilería, la pornografía y para ñapa, nos traen pedófilos como inversionistas, para que con libre tránsito y patente de un buen bufete de abogados, nos laceren a nuestros hijos con sus asquerosos propósitos.
La venta de cédulas a extranjeros mafiosos que involucraba a administradores pasados y que fueron denunciadas, en completo silencio; los permisos de trabajo para los chinos y colombianos a la orden del día; se sacrifican a nuestros técnicos por los extranjeros y hasta los contratos que vienen con prestamos de nuestros bancos estatales, tiene como requisito demostrar que eres exótico. Mientras a los hijos de Nele y Nomé, ni siquiera los toman en cuenta, cuando en sus tierras que en que los hemos tirado por mas de 500 años, les van a desarrollar un proyecto.
"No solo es responsable quien mata la vaca, sino, quien le amarra la pata" decían los respetados maestros del campo, con una sabiduría innata; y es cierto que si nada hacemos frente a las inmensos problemas que cada vez nos ahogan más, es porque no hemos entendido el mensaje de unidad y que además, las luchas nos pertenecen a todos. No va a ser la indiferencia y el poco me importa, los que nos ayuden. Ya que la miasma que algunos respiran ahora porque sus blanquecinos piecitos se le embarraron, hace rato, otros la tienen hasta el cuello y sin poderse mover y con las constantes promesas de cambios sin respuestas, lo único que les ha quedado es adaptar el olfato.
No podemos permitir que la complicidad entre tirios y troyanos y la aparición de personajes mercachifles que se creen superhéroes al estilo Superman, Astro boy, Linterna Verde o el Longe Moco, se crean los ungidos para unilateralmente fijar el rumbo de la patria, con supuestos poderes que le acreditan a definir quien es bueno y quien es malo, en estos aciagos tiempos.
Si con todo lo que ha sucedido la Nación no sucumbe, es gracias a la conciencia de las mayorías que todavía abriga la esperanza de que más temprano que tarde, vendrán brisas de esperanza y que el refrán que dice: "No hay mal que dure para siempre, ni cuerpo que lo resista", algún día, igual que el verbo se hará carne y en una fiesta de vino se pueda sacudir la sanguijuelas y parásitos que le subyugan.
"Supuestamente la parte más riesgosa de edificios altos es la relacionada a revestimiento de exteriores".
Se trata de los repellos de la fachada, la instalación de vidrios grandes.
A su juicio, existen las previsiones y las normas para que los trabajos se ejecuten.
El arquitecto explicó que en Panamá ocurren los accidentes porque no existe la supervisión de las normas de seguridad.
Además, hay falta de precaución de los trabajadores que se toman los riesgos, porque no les gusta ponerse los artículos que cuidarán sus vidas.
"No existe por parte de las empresas esa supervisión de que los obreros tomen las medidas de seguridad".
Alegó que hay muchos obreros que, cumpliendo la empresa, ellos se preocupan muy poco por su propia seguridad. Por ejemplo, trabajan en alturas sin amarrarse, en andamios frágiles, sin ninguna protección para la vista.
Tenemos todos que admitir, unos por complicidad, otros por indiferencia que en esta nación, escasas cosas se han construido con justicia, equidad y con altruista espíritu de solidaridad, donde se respeten los objetivos pactados socialmente a largo alcance, ya que existen quienes se limpian con los méritos de los abnegados, la preparación y capacidad de los buenos profesionales son lanzadas por la ventana al Mataznillo, en oscuras y lluviosas noches de invierno; además, muchos ciudadanos se tienen que empeñar con partidos políticos que ni siquiera conocen su ideología, para conseguir un puestito pagado por los impuestos de todos y administrados por caporales que se creen finqueros permanentes de la Administración Pública.
La dignidad es consecutivamente arrastrada en la cola de una mula, al permitir que potencias foráneas y supuestos inversionistas de otras latitudes, vengan a arrebatar a lo que a los propios no les es permitido y con el beneplácito que los impartidores de justicia ven en ellos al Dios de oro y del moro y las sentencias les garantizan millonarias cifras, que son inmediatas canceladas, privándote a ti y a mí, de lograr una infraestructura mejorada.
La historia recoge anécdotas de encumbradas familias y políticos criollos, que pidieron en no pocas ocasiones, la intervención de las tropas estacionadas en las riveras del canal y al gobernador (procónsul) norteamericano, que actuaran en su favor, estableciendo con ello, la práctica por lo cual muchos embajadores de ese Estado no se comporten como representantes de una nación amiga, sino con el derecho de estar metiendo sus narices en temas y cosas que en otros estados europeos no harían. Como una muestrita en blanco y negro, es lo que sucede en el Ministerio Público, donde se le ha arrancado la cabeza a cuanto fiscal haya caído en desgracia con los informes que presenta la DEA, sin que medie un proceso interno prístino y depurado en que salga enaltecido el sistema de justicia global y no sea el producto de un chisme armado de alguna rata de caño que busca ocupar el espacio del defenestrado.
La hipertrofia de las leyes, que se encuentran momificadas y que la mayoría de los legos desconocen, se han hecho para hastiar, privilegiar y perseguir a los débiles, a favor de los amos del poder. Y que no se pretenda ahora alumbrar con un foco Made In Taiwan, a los problemas de Curundú, San Joaquín, Santa Ana, Río Alejandro (Colón), para encontrar soluciones con características de pintura barata, mientras en otras latitudes, quienes tienen que atender dichas responsabilidades, con grandes viandas y finos vinos importados se enjaretan otro negociado más, que los hará más ricos de lo que ya son, expresando a sus anchas "el pueblo ha comido". La moral, los principios y los valores, es cosa de ejemplo diario, no de discurso fogoso.
La globalización la han enchurucado, sólo para intereses de los berracos, donde beneficie a todos es mutilada. Nos globalizan la delincuencia, el narcotráfico, la violencia, la corrupción, la incapacidad administrativa, los negociados, los peculados, las leyes con objetivos personales, la demagogia, la cursilería, la pornografía y para ñapa, nos traen pedófilos como inversionistas, para que con libre tránsito y patente de un buen bufete de abogados, nos laceren a nuestros hijos con sus asquerosos propósitos.
La venta de cédulas a extranjeros mafiosos que involucraba a administradores pasados y que fueron denunciadas, en completo silencio; los permisos de trabajo para los chinos y colombianos a la orden del día; se sacrifican a nuestros técnicos por los extranjeros y hasta los contratos que vienen con prestamos de nuestros bancos estatales, tiene como requisito demostrar que eres exótico. Mientras a los hijos de Nele y Nomé, ni siquiera los toman en cuenta, cuando en sus tierras que en que los hemos tirado por mas de 500 años, les van a desarrollar un proyecto.
"No solo es responsable quien mata la vaca, sino, quien le amarra la pata" decían los respetados maestros del campo, con una sabiduría innata; y es cierto que si nada hacemos frente a las inmensos problemas que cada vez nos ahogan más, es porque no hemos entendido el mensaje de unidad y que además, las luchas nos pertenecen a todos. No va a ser la indiferencia y el poco me importa, los que nos ayuden. Ya que la miasma que algunos respiran ahora porque sus blanquecinos piecitos se le embarraron, hace rato, otros la tienen hasta el cuello y sin poderse mover y con las constantes promesas de cambios sin respuestas, lo único que les ha quedado es adaptar el olfato.
No podemos permitir que la complicidad entre tirios y troyanos y la aparición de personajes mercachifles que se creen superhéroes al estilo Superman, Astro boy, Linterna Verde o el Longe Moco, se crean los ungidos para unilateralmente fijar el rumbo de la patria, con supuestos poderes que le acreditan a definir quien es bueno y quien es malo, en estos aciagos tiempos.
Si con todo lo que ha sucedido la Nación no sucumbe, es gracias a la conciencia de las mayorías que todavía abriga la esperanza de que más temprano que tarde, vendrán brisas de esperanza y que el refrán que dice: "No hay mal que dure para siempre, ni cuerpo que lo resista", algún día, igual que el verbo se hará carne y en una fiesta de vino se pueda sacudir la sanguijuelas y parásitos que le subyugan.
"Supuestamente la parte más riesgosa de edificios altos es la relacionada a revestimiento de exteriores".
Se trata de los repellos de la fachada, la instalación de vidrios grandes.
A su juicio, existen las previsiones y las normas para que los trabajos se ejecuten.
El arquitecto explicó que en Panamá ocurren los accidentes porque no existe la supervisión de las normas de seguridad.
Además, hay falta de precaución de los trabajadores que se toman los riesgos, porque no les gusta ponerse los artículos que cuidarán sus vidas.
"No existe por parte de las empresas esa supervisión de que los obreros tomen las medidas de seguridad".
Alegó que hay muchos obreros que, cumpliendo la empresa, ellos se preocupan muy poco por su propia seguridad. Por ejemplo, trabajan en alturas sin amarrarse, en andamios frágiles, sin ninguna protección para la vista.