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Sobre minería


Los medios hemos caído sobre Petaquilla, mientras en Los Santos, los ecologistas abren fuego cerrado contra la mina aurífera de Cerro Quema. Por el momento hemos olvidado la de Remance, que tanto daño hizo hace algunos años con el derrame de sus tinas de lixiviación cargadas de ácido sulfúrico en Cañazas, Veraguas. Y absolutamente nadie recuerda que en Chiriquí Oriente existe inactiva una de las minas cupríferas más grandes del mundo, en Cerro Colorado.

Va siendo hora que, como país, nos sentemos a discutir qué hacer con tanta riqueza y oportunidades, sobre todo ahora que los precios de los metales andan subiendo por las nubes merced el explosivo crecimiento de la industria de China e India, que son las fábricas del planeta. Cerrarles la puerta por cuestiones puramente dogmáticas, en zonas de pobreza y desempleo, es una tontería. Igual lo es explotarlas sin un debido raciocinio de pros y contras.

Por lo pronto, proponemos no paralizar los grandes proyectos en curso, sino asegurarnos que se desarrollen conforme a la más avanzada tecnología conservacionista. Ello debe hacerse con participación de las comunidades y los ecologistas, y sujetar cada explotación a una auditoria medioambiental periódica e independiente, a cargo de reputadas empresas extranjeras. Paralelamente, debe elaborarse una especie de plan de uso nacional de suelos, de modo que no sigamos entremezclando zonas de turismo con puertos, Canal con procesadoras de cemento y oleoductos, turismo de playa con fábricas de pescado, rascacielos con viviendas unifamiliares, áreas agrícolas con minas a cielo abierto, zonas de pesca con devastación de manglares, entre otras locuras. Empecemos la discusión ya.

101 años de Panamá América

 
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