Sobre propaganda engañosa
Victoriano Rodríguez S. (diostesalvepanama@yahoo.com)
Cada vez me convenzo más de que en Panamá las leyes son frías, torpes y muchas veces se aplican a paso de tortuga; pero sólo cuando quien las aplica no le conviene o poco le interesa. Hemos comentado sobre el precio de los productos en los supermercados y que cada uno tiene que tener su costo marcado. Se presume la existencia de una oficina de protección al consumidor, que no funciona o participa de estos atropellos.
Hace algunos días, una supervisora de un gran supermercado me decía que la falta de precio en el producto era un problema del despachador y no del supermercado. ¡Increíble! Me vio cara de ignorante.
Una de las razones para poner el precio en el mostrador y no en el producto es disminuir la planilla; con esta práctica, además de aumentar el desempleo, hace que el cliente pague más por lo que consume, ya que no puede cotejar precios y calidad; y cuando llega a la caja, es tarde. Por lo que generalmente, por vergüenza o desconocimiento, se lleva un producto más caro que el deseado.
Soy un convencido de que la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) tiene la obligación de pronunciarse y multar severamente a los supermercados que dejen de poner el precio directamente al producto. Recuerdo que cuando existía la Oficina de Regulación de Precios esto se cumplía a cabalidad.
222 ...la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), tiene la obligación de pronunciarse y multar severamente a los supermercados que dejen de poner el precio directamente al producto...
Igual está pasando con los famosos baratillos; no existe autoridad que haga la evaluación correspondiente. Vea con detenimiento cómo algunos almacenes o comercios rebajan hasta el 90% el precio del producto.
Tengamos claro que el comerciante maximiza ganancias y al ofrecer productos con 40, 60 ó 90% de rebaja, está minimizando sus ganancias. Es más, resulta absurdo vender mercancía donde pierda, o sea, por debajo de sus costos. En consecuencia, ello significa que al vender al 50% ya está ganando. ¿Puede imaginarse, usted, cuánto gana cuando le vende al 100%? Esto en buen panameño tiene nombre, pero pareciera que las autoridades ni el público comprador se han dado cuenta. Por esta razón, quizás, cada día cierran un almacén y abren otro, coincidentalmente la misma persona o un mismo grupo económico.
Ahora, resulta importante conocer si antes de cerrar uno de estos locales han pagado las cuotas de Seguro Social para cubrir los descuentos que le han hecho a los empleados como los pagos obrero-patronal.
¿Dónde están las organizaciones gremiales? ¿Por qué en vez de estar haciendo política para alcanzar curules, donde no defienden al pueblo que los eligió, toman esta bandera? No olvidemos las famosas rifas que hacen algunos canales televisivos, al igual que aquellas llamadas por cobrar, realizadas a través de los teléfonos que inician con el 855. Obsérvese bien que en letras muy pequeñitas, pero muy pequeñitas, ponen por ligeros segundos el costo de la llamada. Algunos comentan que a esto se le llama propaganda engañosa. Realmente no sé, lo cierto es que confunde y tiende a que cualquier niño haga la famosa llamada, con cargos al teléfono.
¿Y las autoridades responsables? Muy bien gracias. Señores, éste es nuestro país. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)
Cada vez me convenzo más de que en Panamá las leyes son frías, torpes y muchas veces se aplican a paso de tortuga; pero sólo cuando quien las aplica no le conviene o poco le interesa. Hemos comentado sobre el precio de los productos en los supermercados y que cada uno tiene que tener su costo marcado. Se presume la existencia de una oficina de protección al consumidor, que no funciona o participa de estos atropellos.
Hace algunos días, una supervisora de un gran supermercado me decía que la falta de precio en el producto era un problema del despachador y no del supermercado. ¡Increíble! Me vio cara de ignorante.
Una de las razones para poner el precio en el mostrador y no en el producto es disminuir la planilla; con esta práctica, además de aumentar el desempleo, hace que el cliente pague más por lo que consume, ya que no puede cotejar precios y calidad; y cuando llega a la caja, es tarde. Por lo que generalmente, por vergüenza o desconocimiento, se lleva un producto más caro que el deseado.
Soy un convencido de que la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) tiene la obligación de pronunciarse y multar severamente a los supermercados que dejen de poner el precio directamente al producto. Recuerdo que cuando existía la Oficina de Regulación de Precios esto se cumplía a cabalidad.
222 ...la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), tiene la obligación de pronunciarse y multar severamente a los supermercados que dejen de poner el precio directamente al producto...
Igual está pasando con los famosos baratillos; no existe autoridad que haga la evaluación correspondiente. Vea con detenimiento cómo algunos almacenes o comercios rebajan hasta el 90% el precio del producto.
Tengamos claro que el comerciante maximiza ganancias y al ofrecer productos con 40, 60 ó 90% de rebaja, está minimizando sus ganancias. Es más, resulta absurdo vender mercancía donde pierda, o sea, por debajo de sus costos. En consecuencia, ello significa que al vender al 50% ya está ganando. ¿Puede imaginarse, usted, cuánto gana cuando le vende al 100%? Esto en buen panameño tiene nombre, pero pareciera que las autoridades ni el público comprador se han dado cuenta. Por esta razón, quizás, cada día cierran un almacén y abren otro, coincidentalmente la misma persona o un mismo grupo económico.
Ahora, resulta importante conocer si antes de cerrar uno de estos locales han pagado las cuotas de Seguro Social para cubrir los descuentos que le han hecho a los empleados como los pagos obrero-patronal.
¿Dónde están las organizaciones gremiales? ¿Por qué en vez de estar haciendo política para alcanzar curules, donde no defienden al pueblo que los eligió, toman esta bandera? No olvidemos las famosas rifas que hacen algunos canales televisivos, al igual que aquellas llamadas por cobrar, realizadas a través de los teléfonos que inician con el 855. Obsérvese bien que en letras muy pequeñitas, pero muy pequeñitas, ponen por ligeros segundos el costo de la llamada. Algunos comentan que a esto se le llama propaganda engañosa. Realmente no sé, lo cierto es que confunde y tiende a que cualquier niño haga la famosa llamada, con cargos al teléfono.
¿Y las autoridades responsables? Muy bien gracias. Señores, éste es nuestro país. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)