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Sobre regalos y obsequios


La divulgación por este diario del obsequio navideño dado por la señora Presidenta de la República, Mireya Moscoso, a cada uno de los 71 legisladores, tanto de gobierno como de oposición, se ha ganado el rechazo de la opinión pública, no por el hecho propio de un obsequio en época propicia sino por su exceso y suntuosidad.
Varios de los agraciados con relojes o prendas de la reconocida marca Cartier, cuyo valor individual excede el salario mínimo de todo un año de miles de panameños, han justificado el hecho como un gesto simbólico, típico de las festividades navideñas. Agregan que la Presidencia también hace regalos a muchos otros funcionarios, entre ellos, ministros y viceministros, así como a personas del sector privado, incluyendo a periodistas.
Es cierto que administraciones anteriores también daban obsequios con motivo de las fiestas navideñas. De hecho, lo hacían para los cumpleaños de colaboradores, allegados y amigos. Aunque esa práctica también es reprochable, al menos en cada ocasión se daban obsequios con un valor nominal. Hasta donde tenemos conocimiento, dichos regalos no tenían el valor de los de esta ocasión, cuyo costo total se estima entre B/.110 mil y B/.140 mil.
Igual de censurables son los obsequios dados por la Presidencia a ministros y viceministros, ya que también fueron excesivos. En el caso de los comunicadores, se dieron relojes para la celebración del Día del Periodista; pero éstos no tenían mayor valor económico y fueron objeto de rifas entre los periodistas que concurrieron al acto y, para Navidad, les obsequiaron una canasta de comida.
En todo caso, la diferencia entre uno y otro caso está en el objeto y el valor dado en cada ocasión. En los regalos legislativos se trata de joyas valiosas y artículos de lujo para uso personal. En un país en el cual el gobierno propone utilizar los ahorros nacionales para repagar la deuda porque no tiene recursos suficientes para atender a los pobres, en el cual el gobierno se atrasa en el pago de las cuotas al Seguro Social, en el cual más de un tercio de la población vive en extrema pobreza, etc, etc., etc., los panameños no están de acuerdo que se utilicen los escasos recursos estatales para que los políticos se intercambien entre sí regalos de lujo por cuenta de los contribuyentes. Y si no fueron recursos estatales, sino obsequios privados que la Presidencia canalizó a los legisladores, peor aún, ya que pudieron haberse reconducido con su subasta a causas nobles como, por ejemplo, Nutre Hogar u Hogares CREA.
Lo que más molesta a los panameños es que la presidenta Mireya Moscoso llegó al poder con un programa supuestamente inspirado en la conciencia social y en cambio se hace lo contrario. Mientras se pregonan las muy buenas intenciones en materia de salud, educación y seguridad social, no puede estarse malgastando los escasos recursos nacionales y menos en excentricidades.

101 años de Panamá América

 
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