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Sobre soberanía y dignidad


Hace poco pude leer en un diario local una noticia que hablaba de las demandas de Panamá sobre un arbitraje internacional para la limpieza de los polígonos y áreas contaminadas con material militar peligroso. Ante las actitudes de los norteamericanos y perfectamente definida su posición de que este es un asunto concluido y cerrado, ésta es, sin ninguna duda, malinchista, reprochable, de poca dignidad y con intenciones de lesionar la soberanía.
Recuerdo una anécdota histórica, cuando se logró a independencia de India de Inglaterra, un alto funcionario inglés se reunió con Gandhi y otros patriotas hindúes, y les ofreció ayuda militar, debido a que sabían que iban a tener grandes problemas de seguridad, por las luchas político-religiosas internas. Gandhi rechazó de plano la ayuda diciendo: "Sabemos que vamos a tener problemas...pero van a ser nuestros problemas, no los suyos, y nosotros veremos cómo los vamos a resolver..". Dignidad y soberanía íntegras.
Hace más de dos años, publiqué varios artículos y uno, en particular, en un diario nacional en que retaba a los "expertos" tratadistas y canaleros a que me indicaran dónde, en cualquiera de los dos tratados sobre el Canal, siquiera se insinuaba que los Estados Unidos debían limpiar las áreas contaminadas. Esto fue sin duda un tremendo "resbalón" de los tratadistas panameños, que olvidaron incluir este "pequeño detalle" en el Tratado. Nunca hubo una sola respuesta o mención a esto.
Se sabe que existen áreas fuera de los polígonos de tiro, como la Isla de San José, donde se probaron armas químicas y donde todavía existen importantes depósitos de estos tóxicos, que los norteamericanos dejaron sellados en "búnkers" de concreto o en "ataúdes" especiales enterrados. El uso de municiones de uranio empobrecido en varios polígonos de la ex zona ha sido confirmado por varias autoridades.
Las protestas de los conservacionistas por el paso de barcos con cargas de residuos radioactivos por el Canal son realmente "ingenuas", comparado con el paso de barcos de guerra cargados de armas nucleares. Un solo misil de cabezas múltiples nucleares de los 24 que carga el más reciente submarino que pasó por el Canal de noche, es mil veces más peligroso que cualquier barco con residuos de plantas nucleares. Y por el Canal de Panamá pasan al año docenas de barcos de guerra con armas nucleares. Y este paso es perfectamente legal, según el tratado vigente.
Los norteamericanos, que sabían perfectamente lo que podían hacer y lo que no podían, ignoraron todas las llamadas y alegatos de los panameños respecto a la limpieza de estas áreas. Las altas autoridades norteamericanas, incluyendo al propio Embajador en Panamá, declararon públicamente que esto era " un caso cerrado...".
Continuar insistiendo cuando ya les han dicho que "no" en varias y múltiples formas, es hacer el ridículo internacional, al menos que se quiera apelar a la benevolencia o lástima de los norteamericanos, lo que es inadmisible para cualquier patriota.
Los Estados Unidos hasta han llegado a burlarse sarcásticamente de la capacidad de los panameños para conservar su medio ambiente. En un artículo editorial de la Revista "Scientific American" del año pasado, un experto medioambiental norteamericano decía que posiblemente estas áreas con explosivos no detonados eran las únicas que iban a quedar sin deforestar en Panamá en pocos años, ya que los explosivos era lo único que podía detener la destrucción de los bosques canaleros por los panameños. Supongo que no se estaban refiriendo a la destrucción masiva y venta de áreas verdes revertidas que hace la ARI.
Lo único digno y pleno de soberanía que le queda por hacer a los panameños es olvidarse de reclamaciones ilegales y lloriqueos indignos ante los norteamericanos, y decidir, con sus propios medios, la limpieza de estas áreas. Sin duda, la Autoridad del Canal de Panamá y la Autoridad Nacional del Medio Ambiente, podrían destinar parte de sus abundantes recursos humanos y económicos para esta importante tarea.

101 años de Panamá América

 
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