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Sobre sociedades antimatrimonio


Este es un término que podría utilizarse para definir lo que representa la sociedad actual en su relación con esa institución de vieja data llamada matrimonio, la cual es la base de lo que conocemos como familia, o por lo menos en los términos de la normalidad, hogar constituido por padre- madre e hijos.
A través de la música, los chistes y otros medios, la sociedad bombardea a las personas en sus estructuras cognitivas, influyendo de alguna manera en sus creencias y valores. Esto funciona como un circuito cerrado de experiencias, información transmitida, y nueva recepción, los mensajes son claros ejemplos: "Hombre que no da, se quema"; los chistes generalmente plantean situaciones donde la mujer de la casa es una fea y gorda, mientras la de la calle es atractiva. Este bombardeo consciente o inconscientemente tiene sus implicaciones.
Los críticos del matrimonio plantean, por su parte, que ésta es una institución puramente humana, por lo cual es forzada; ya que la verdadera naturaleza nuestra es ser poligámicos. Los psicoanalistas, por otro lado, agregan que el amor está destinado al fracaso por el principio de la insaciabilidad. Pero, entonces, la pregunta es: ¿Por qué los matrimonios actuales, con relación a 30 y 40 años atrás, son de menor duración?
Empecemos por la infidelidad. Según un psicólogo norteamericano, tanto hombres como mujeres son potencialmente infieles, la diferencia, hasta hace unas décadas atrás, radicaba en que las oportunidades eran desiguales en ambos sexos, debido precisamente a que hace un tiempo atrás la mujer se la pasaba cuidando a los niños en la casa y no existía una sociedad feminista que a través de distintos medios le indujera a pensar: "¿Por qué tengo que aguantarme a un hombre que no me atiende?". Con este pensamiento la mujer reprimida, antes de los años sesenta, no sólo busca la libertad sino también el poder del hombre, que durante tanto tiempo la sometió a sus designios. Esto explica en parte por qué la infidelidad en la mujer se ha disparado hasta igualarse a la del hombre. De allí, entonces, viene la principal idea de este artículo. Las relaciones de pareja están destinadas al fracaso, mientras exista un choque entre la mujer liberal feminista y el hombre machista. El problema es que debido a los cambios sociales, la mujer ha cambiado y el hombre sigue manteniendo las mismas actitudes que son parte de su formación socio cultural.
Pero, ¿será esto suficiente para explicar el alto índice de separaciones o divorcio? Definitivamente que no. Según un grupo de sociólogos norteamericanos, el valor absoluto de las sociedades capitalistas es el dinero. Este representa un medio esencial para la satisfacción plena del individuo. Imagínense a Romeo y Julieta casándose en la sociedad actual, pero sin un centavo en el bolsillo, ¿cuánto podría durar este amor? Esta es una realidad irrefutable y es justo decir que muchas relaciones se van al traste precisamente por la falta de dinero. Este valor absoluto va haciéndose esencial, mientras va sustituyendo paulatinamente otros valores como el de la familia. De allí que la sociedad capitalista, para racionalizar esta crisis (la familiar), crea los medios e instituciones pertinentes para normalizar los procesos de separación y divorcio. De ese modo hay una conexión obvia inevitable entre la estabilidad laboral, situación real producto de un sistema de economía inestable y la estabilidad familiar. Esta situación altera de alguna manera u otra los estilos de vida y la vida anímica de los en lo concerniente al estrés en términos generales.
La sociedad en términos económicos, sociales, culturales, más la progresiva flexibilización o relajación moral existente, destina al fracaso inevitable, el futuro de las relaciones de pareja en su entorno global. De modo que ese intento de domesticar el lenguaje inconsciente que ya aflora en una sociedad desorganizada y sin dirección, ha sido en vano.

101 años de Panamá América

 
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