Sobre tiempos difíciles
El triunfalismo no es característica criteriológica favorable para sentirnos en la autenticidad de la comunidad creyente, heredera de las palabras de Nuestro Señor al Apóstol Pedro cuando le dijo: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré "mi Iglesia". Estas palabras de su testamento espiritual hay que entenderlas a la luz de otras ilustraciones muy claras con las que el Señor instruía a sus apóstoles y discípulos: "Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán" (Juan 15,20). (Lucas 11,49) de ellos, a unos matarán... perseguirán (Lucas 22,49). "Os echarán mano y os perseguirán" (Lucas 21,12) "Este está puesto para que todos en Israel caigan o se levanten; será una bandera discutida, ...mientras que a ti una espada te traspasará el corazón, así quedará patente lo que todos piensan" (Lc.2, 34).
Sin embargo, la primera respuesta de la sociedad al cristianismo fue la persecución. El imperio romano comprendió que, pese a todas las protestas de lealtad, algo había aparecido en el mundo que, en el fondo no tomaba su autoridad del Estado. La calumnia y la difamación (incendio de Roma durante el gobierno de Nerón, en el año 64) hicieron estallar la persecución.
Durante trescientos años, por ocasiones y causas varias, fueron perseguidos cruentamente los cristianos con algunos intervalos de tranquilidad.
¿Los tiempos que vivimos serán o no de persecución? En Panamá no creo que podamos hablar de una persecución, ya que su funcionamiento sigue normal y existe una buena relación y cooperación con los estamentos dirigentes.
Con motivo de los últimos y lamentables y dolorosos eventos, según nos dicen los entendidos en las leyes y los procesos, la defensa en el caso de marras, está haciendo su trabajo y su trabajo incluye todo lo que se dice, se esparce y se hace, aunque no nos guste y despierte en todos ansias de responder e iniciemos un interminable y estéril "ping pong" verbal, que sería parte de toda una táctica.
Consecuentemente no consideramos, entonces, esos decires y publicaciones como persecución. Escritos que expresen sus puntos de vista distintos de los nuestros, no creo tampoco que sean persecución. Pero todas las críticas válidas o no que se hagan, que nos hagan sentirnos en posición incómoda, nos deben conectar con los pasajes y palabras de nuestro Maestro Cristo, que nos dijo: "Si a mí me persiguieron a vosotros también" "Y... no es el discípulo más que su maestro". A la larga "la verdad nos hará libres".
Luego es como una catarsis espiritual que necesitamos periódicamente para que nos sacudamos de la seguridad falsa en que uno cae creyendo que todo va bien y que todo lo estamos haciendo bien, y que todos están contentos porque lo que hacemos está de perlas y más bien nos despertemos a la verdadera realidad, que desafortunadamente no ha cambiado mucho.
222Pero todas las críticas válidas o no que se hagan, que nos hagan sentirnos en posición incómoda, nos deben conectar con los pasajes y palabras de nuestro Maestro Cristo...
Tiempos difíciles, dolorosos permitidos por Dios y provocados por la libertad de los hombres para que nos cuestionemos, hagamos un alto y examinemos nuestros procederes y de ahí, quizás, salga un mejor producto.
Es fácil entender que en un país como Estados Unidos donde, supuestamente, la Iglesia Católica es minoría y una minoría que crece, y en donde se han dado tantos casos de indefendibles comportamientos sexuales y pedofilicos por parte de miembros dirigentes de la jerarquía, que se haya desatado esta minuciosa y detectivesca investigación sobre este tipo de abusos ocurridos hace 20 y 30 años y que se ventilan a los cuatro vientos los diversos ángulos de este comportamiento, sobre todo el encubrimiento, con el componente publicitario y magnificado de los hechos, que esto signifique y sea una persecución.
No obstante, a pesar de las sensibles y dolorosas consecuencias de deserción y de orden económico que están llevando a cerrar escuelas, hospitales y obras que se sostenían con el concurso económico de los feligreses, un número plural de militantes se ha dado cuenta de los tiempos difíciles por los que transita y, en vez de echarse para atrás o abandonar el barco, se empeñan por orar y sanear su comunidad y sus dirigentes, como una primera iniciativa, y reorganizarse para en el futuro verse inmunizados de lacras tan vergonzosas e irrepetibles.
Sin embargo, la primera respuesta de la sociedad al cristianismo fue la persecución. El imperio romano comprendió que, pese a todas las protestas de lealtad, algo había aparecido en el mundo que, en el fondo no tomaba su autoridad del Estado. La calumnia y la difamación (incendio de Roma durante el gobierno de Nerón, en el año 64) hicieron estallar la persecución.
Durante trescientos años, por ocasiones y causas varias, fueron perseguidos cruentamente los cristianos con algunos intervalos de tranquilidad.
¿Los tiempos que vivimos serán o no de persecución? En Panamá no creo que podamos hablar de una persecución, ya que su funcionamiento sigue normal y existe una buena relación y cooperación con los estamentos dirigentes.
Con motivo de los últimos y lamentables y dolorosos eventos, según nos dicen los entendidos en las leyes y los procesos, la defensa en el caso de marras, está haciendo su trabajo y su trabajo incluye todo lo que se dice, se esparce y se hace, aunque no nos guste y despierte en todos ansias de responder e iniciemos un interminable y estéril "ping pong" verbal, que sería parte de toda una táctica.
Consecuentemente no consideramos, entonces, esos decires y publicaciones como persecución. Escritos que expresen sus puntos de vista distintos de los nuestros, no creo tampoco que sean persecución. Pero todas las críticas válidas o no que se hagan, que nos hagan sentirnos en posición incómoda, nos deben conectar con los pasajes y palabras de nuestro Maestro Cristo, que nos dijo: "Si a mí me persiguieron a vosotros también" "Y... no es el discípulo más que su maestro". A la larga "la verdad nos hará libres".
Luego es como una catarsis espiritual que necesitamos periódicamente para que nos sacudamos de la seguridad falsa en que uno cae creyendo que todo va bien y que todo lo estamos haciendo bien, y que todos están contentos porque lo que hacemos está de perlas y más bien nos despertemos a la verdadera realidad, que desafortunadamente no ha cambiado mucho.
222Pero todas las críticas válidas o no que se hagan, que nos hagan sentirnos en posición incómoda, nos deben conectar con los pasajes y palabras de nuestro Maestro Cristo...
Tiempos difíciles, dolorosos permitidos por Dios y provocados por la libertad de los hombres para que nos cuestionemos, hagamos un alto y examinemos nuestros procederes y de ahí, quizás, salga un mejor producto.
Es fácil entender que en un país como Estados Unidos donde, supuestamente, la Iglesia Católica es minoría y una minoría que crece, y en donde se han dado tantos casos de indefendibles comportamientos sexuales y pedofilicos por parte de miembros dirigentes de la jerarquía, que se haya desatado esta minuciosa y detectivesca investigación sobre este tipo de abusos ocurridos hace 20 y 30 años y que se ventilan a los cuatro vientos los diversos ángulos de este comportamiento, sobre todo el encubrimiento, con el componente publicitario y magnificado de los hechos, que esto signifique y sea una persecución.
No obstante, a pesar de las sensibles y dolorosas consecuencias de deserción y de orden económico que están llevando a cerrar escuelas, hospitales y obras que se sostenían con el concurso económico de los feligreses, un número plural de militantes se ha dado cuenta de los tiempos difíciles por los que transita y, en vez de echarse para atrás o abandonar el barco, se empeñan por orar y sanear su comunidad y sus dirigentes, como una primera iniciativa, y reorganizarse para en el futuro verse inmunizados de lacras tan vergonzosas e irrepetibles.