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Sobre todo, política de diálogo y persuasión


Como es propio de las democracias liberales-representativas, termina la gestión de un gobierno y empieza el periodo de otro, el del Lic. Ricardo Martinelli, quien viene cargado de muchas promesas, las cuales los panameños esperan que sean honradas por el bien del país y sus habitantes.

Considero que el gobierno que sale deja sembrada las bases objetivas para que la nueva administración gubernamental inicie con buen pie; no como ocurrió en el 2004, cuando se recibió un país con graves dificultades financieras y una imagen internacional venida de más a menos.

La política internacional panameña deber seguir administrándose con un enfoque multilateral, de respeto, al margen de las diferencias ideológicas. El mundo ha cambiado y si bien Estados Unidos es uno de los más importantes socios, no podemos supeditar nuestra política exterior a esa sola realidad. El gobierno de Ricardo Martunelli tendrá que realizar muchos ajustes a lo prometido en campaña electoral. La razón es sencilla: La realidad económica internacional ha variado de manera sustancial, la crisis ya se viene reproduciendo en nuestras tierra istmeña, situación ésta que si no se administra con inteligencia y audacia, eventualmente pudiera dar lugar a situaciones socialmente explosivas. De allí la importancia de priorizar los procedimientos para las soluciones de los conflictos sociales, como son la conciliación, la mediación y concertación. Como lo he venido señalando en otras ocasiones, antes que represión, políticas de persuasión y de diálogo.

En torno a la situación hondureña, el nuevo gobierno tiene que jugar al respeto a la democracia y la institucionalidad, así como defender nuestra economía de servicios financieros, que es uno de los ejes fundamentales de nuestra economía. Detrás de los ataques contra nuestro centro financiero, se mueven interese relacionados con otros centros financieros, algunos de ellos instalados en Estados Unidos.

El gobierno que sale, hasta cierto punto, nos deja una economía con cierto blindaje, verbigracia la ampliación, la autopista Panamá –Colón…, así como mucho de cultura participativa, que demandan ser mejoradas.

La arrogancia no es un buen aliado de los gobiernos democráticos. Tiene la palabra, el nuevo presidente.

101 años de Panamá América

 
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