Sobre transparencia
La ciudadanía espera que la próxima licitación que efectué el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) sea ejemplo de transparencia y probidad. A finales de este mes, el IPAT licitará la nueva campaña publicitaria que busca transformar a nuestro país en un destino turístico de primera. Panamá tiene un gran potencial para atraer el turismo internacional, ya que contamos con hermosos paisajes, playas, montañas y una selva tropical que puede servir de aliciente para atraer a muchos visitantes. Lastimosamente el gobierno no ha podido diseñar una política capaz de convencer a los operadores de turismo, a los hoteles y a las líneas aéreas de que contamos con los recursos naturales y la belleza tropical que busca el turista.
Tradicionalmente el extranjero que arriba a nuestras costas lo hace por negocios. El turismo de aventura y el ecológico no han desarrollado su potencial, mientras que ambiciosos proyectos como el de Fuerte Amador quedaron inmersos en las trabas burocráticas propias de los países del tercer mundo. El IPAT cuenta con 10 millones de dólares para lanzar una nueva campaña publicitaria que bien puede manejarse con empresas panameñas. Licitaciones anteriores han quedado envueltas en acusaciones de nepotismo o tráfico de influencias, por lo que las autoridades del IPAT deben asegurarse que el proceso de licitación se cumpla en forma correcta y eficiente.
Países como Costa Rica y República Dominicana mantienen campañas turísticas permanentes que sirven para atraer a miles de visitantes. El turista gasta dinero y genera mucho empleo. La "Industria sin chimeneas" es una alternativa para combatir el desempleo y sólo requiere de apoyo gubernamental y de una infraestructura mínima. El éxito alcanzado por el hotel Decameron en Coclé comienza con el ensanche de la vía Panamericana. Si el gobierno arnulfista hubiera continuado con el proyecto carretero, sospechamos que otros destinos turísticos se hubieran descubiertos. El desarrollo del sector turismo requiere de fondos millonarios, porque Panamá compite con otros países en la región.
De nada sirven las inversiones hoteleras, los esfuerzos de la aerolínea nacional COPA y de los empresarios panameños si el gobierno no pone de su parte. El desarrollo del Casco Viejo avanza con lentitud. Protestas y presiones políticas retrasan el desarrollo de un barrio que en poco tiempo puede generar empleos y más visitantes. Muchos proyectos se retrasan por aquello de la corrupción y el manejo burocrático. Funcionarios gubernamentales se preocupan más por la planilla que por las inversiones.
Costa Rica invierte más de 40 millones de dólares anuales en publicidad, mientras que en Panamá el IPAT disipa su presupuesto en el pago de salarios. Panamá tiene la posibilidad de transformarse en un destino turístico de primera, por lo que instamos al IPAT a dar el primer paso con una licitación transparente, donde los 10 millones abran la puerta para que la "Industria sin chimeneas" logre su cometido.
Tradicionalmente el extranjero que arriba a nuestras costas lo hace por negocios. El turismo de aventura y el ecológico no han desarrollado su potencial, mientras que ambiciosos proyectos como el de Fuerte Amador quedaron inmersos en las trabas burocráticas propias de los países del tercer mundo. El IPAT cuenta con 10 millones de dólares para lanzar una nueva campaña publicitaria que bien puede manejarse con empresas panameñas. Licitaciones anteriores han quedado envueltas en acusaciones de nepotismo o tráfico de influencias, por lo que las autoridades del IPAT deben asegurarse que el proceso de licitación se cumpla en forma correcta y eficiente.
Países como Costa Rica y República Dominicana mantienen campañas turísticas permanentes que sirven para atraer a miles de visitantes. El turista gasta dinero y genera mucho empleo. La "Industria sin chimeneas" es una alternativa para combatir el desempleo y sólo requiere de apoyo gubernamental y de una infraestructura mínima. El éxito alcanzado por el hotel Decameron en Coclé comienza con el ensanche de la vía Panamericana. Si el gobierno arnulfista hubiera continuado con el proyecto carretero, sospechamos que otros destinos turísticos se hubieran descubiertos. El desarrollo del sector turismo requiere de fondos millonarios, porque Panamá compite con otros países en la región.
De nada sirven las inversiones hoteleras, los esfuerzos de la aerolínea nacional COPA y de los empresarios panameños si el gobierno no pone de su parte. El desarrollo del Casco Viejo avanza con lentitud. Protestas y presiones políticas retrasan el desarrollo de un barrio que en poco tiempo puede generar empleos y más visitantes. Muchos proyectos se retrasan por aquello de la corrupción y el manejo burocrático. Funcionarios gubernamentales se preocupan más por la planilla que por las inversiones.
Costa Rica invierte más de 40 millones de dólares anuales en publicidad, mientras que en Panamá el IPAT disipa su presupuesto en el pago de salarios. Panamá tiene la posibilidad de transformarse en un destino turístico de primera, por lo que instamos al IPAT a dar el primer paso con una licitación transparente, donde los 10 millones abran la puerta para que la "Industria sin chimeneas" logre su cometido.