Sobre una entrevista bufa
No recuerdo haber visto una entrevista tan mediocre como la presentada por televisión, efectuada un domingo al candidato José Miguel Alemán. Casi fue infructuoso el esfuerzo profesional de Dorita de Reina por obtener la verdad.
Resulta increíble que una persona se niegue a contestar preguntas en este tipo de entrevistas. Una de éstas era que si él estaba dispuesto a ser candidato presidencial en un futuro si perdía estas elecciones. Como vemos, se trató de obtener una percepción personal, algo subjetivo. Cualquiera que fuera la respuesta no lo perjudicaría. Pero qué oímos: "Yo gano", "Yo no pierdo", una y otra vez.
Esa actitud desdijo mucho de la personalidad de Alemán, pues se aferra a una obsesión sin sentido y luego, de sufrir un descalabro, se convierte en un trauma sicológico con el agravante que éste se transmite a los miembros de su familia.
La posición de un político inteligente sería prepararse ante los hechos, ya sea el triunfo o la derrota. Y convertir esta última, si fuera el caso, en un error y pensar que puede servir de base para una superación posterior. Pienso que cerrarse a este tipo de comportamiento no es aconsejable y en política eso es fatal. En cambio, la entrevista con Martín Torrijos se desarrolló con respuestas directas, contundentes y sin demagogia.
Resulta increíble que una persona se niegue a contestar preguntas en este tipo de entrevistas. Una de éstas era que si él estaba dispuesto a ser candidato presidencial en un futuro si perdía estas elecciones. Como vemos, se trató de obtener una percepción personal, algo subjetivo. Cualquiera que fuera la respuesta no lo perjudicaría. Pero qué oímos: "Yo gano", "Yo no pierdo", una y otra vez.
Esa actitud desdijo mucho de la personalidad de Alemán, pues se aferra a una obsesión sin sentido y luego, de sufrir un descalabro, se convierte en un trauma sicológico con el agravante que éste se transmite a los miembros de su familia.
La posición de un político inteligente sería prepararse ante los hechos, ya sea el triunfo o la derrota. Y convertir esta última, si fuera el caso, en un error y pensar que puede servir de base para una superación posterior. Pienso que cerrarse a este tipo de comportamiento no es aconsejable y en política eso es fatal. En cambio, la entrevista con Martín Torrijos se desarrolló con respuestas directas, contundentes y sin demagogia.