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Sobre Vieques, polígonos y puentes




Arquitecto

Recuerdo haber mencionado hace dos años que los sucesos relacionados con la clausura y limpieza de un campo de entrenamiento bélico en la isla puertorriqueña de Vieques, tendrían que ser cuidadosamente observados por las autoridades nacionales. También dije que la forma en que este asunto se llegara a desarrollar sería de gran importancia para las justas aspiraciones que tiene la República de Panamá en varios sitios de uso similar dentro y fuera de la antigua Zona del Canal.
La proximidad de algunos polígonos de tiro a centros urbanos existentes - especialmente los de Balboa Noroeste y Suroeste, además del llamado Emperador - junto a los de Piña, Bruja y Sherman en el Atlántico, demandan del total saneamiento por parte de los Estados Unidos de América. Sin embargo, el alcance de nuestra razonable petición no debe limitarse a las áreas arriba mencionadas. Igual tratamiento deberá emplearse en cualquier lugar del país - particularmente Río Hato y las islas Iguana y San José - que haya sido utilizado como zona de prueba para materiales de guerra y sustancias químicas de destrucción masiva.
La reciente decisión del presidente George W. Bush para que la armada norteamericana clausure permanentemente sus actividades en la isla de Vieques ha sido afortunada. Sólo falta ver si la próxima etapa - la limpieza profunda que demanda el constante bombardeo que sobre dicho lugar se practicó por muchos años - será consecuente con la loable postura que adoptó el mandatario de la nación más poderosa del planeta.
Es aquí, entonces, donde el símil de circunstancias entre Puerto Rico y Panamá pudiera resolver ese tema inconcluso que Washington pretende evadir aferrándose a una ambigüedad de estilo - "hasta donde sea posible" - y que expresa una de las cláusulas de los tratados de 1977.
Por otro lado, vuelvo a insistir en la necesidad de integrar racionalmente las antiguas guarniciones militares estadounidenses que revirtieron a nuestro país hasta el 31 de diciembre de 1999. La innegable deformación dentro de la estructura urbana de la ciudad de Panamá - producto de la otrora presencia castrense extranjera en sus inmediaciones, la extinta Zona del Canal, los bosques de la cuenca al norte y la bahía al sur - demandan una recomposición física que integre estas importantes áreas como sitios donde colocar todo tipo de actividades socioeconómicas y culturales, además de infraestructuras que beneficien a ese millón de habitantes que conforman la principal ciudad del país.
Por tal motivo, no puedo evadir mi responsabilidad como arquitecto interesado en contribuir con la buena planificación que demanda el sector en referencia, sin hacer alusión a la infortunada ubicación que pretenden asignarle al segundo puente sobre el Canal. Esta obra, asunto que si se analizara de manera integral bien pudiera mitigar parte del malestar que aqueja a la urbe capitalina, pareciese haber sido concebida bajo parámetros totalmente ajenos para con esa gran cantidad de personas que habitan dentro del área metropolitana de la ciudad de Panamá. Definir el marco de referencia donde pretenden sustentar la errada localización - costo de la obra, conveniencia para los propósitos que persigue la ACP e inaugurarla como parte de la celebración de nuestro centenario - no se equiparan con el poco impacto que tendrá una estructura ubicada a más de 12 kilómetros al norte de las áreas que debiera servir y que cuyos accesos afectan, uno dos leyes nacionales por atravesar sin reparo alguno el parque nacional Camino de Cruces y los dictámenes que sobre dicho sector establece el plan general de la ARI, y el otro por interferir con el antiguo polígono de tiro de Balboa Suroeste, tema muy delicado e inconcluso entre la República de Panamá y los Estados Unidos de América.
¿Cómo pretendemos, entonces, aprovechar las muchas oportunidades que encierra el complejo HOROKO - especialmente Howard, teniendo en cuenta que se ha pactado un nuevo estudio por 3 millones de balboas para volver a valorar su inmenso potencial - si el actual Puente de las Américas está al máximo de su capacidad y el cruce proyectado, al norte de Paraíso y a un costado del cerro Contratista, no fue concebido como elemento de unificación para las más importantes áreas que se reintegraron al país en los últimos años? ¡Por favor!
rbermudez@cableonda.net

101 años de Panamá América

 
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