¿Sobrevivirán los intereses preferenciales?
Habida cuenta que desconocemos el fondo de la reforma tributaria, pero que al menos se sabe que en esta ocasión la simplificación será radical, es de esperarse que se haya considerado la terminación del programa de intereses preferenciales para ciertas viviendas.
Se trata de un régimen especial creado en 1985. En los años 70, el Estado había fracasado como promotor de desarrollo habitacional, malgastando cientos de millones de balboas de la banca oficial y hasta de la Caja de Seguro Social. Se creó ese mecanismo para motivar al sector privado a llenar ese vacío. Además, el Estado reconoció que para el segmento medio y bajo el beneficio de la deducibilidad de los intereses hipotecarios del impuesto sobre la renta resultaba un incentivo ineficaz en vista de que estas personas no presentan declaración sino que pagan impuestos por vía de la retención en la fuente.
En vez de forzar esa deducción, el Estado prefirió reconocer un crédito fiscal a favor de las entidades bancarias que coloquen préstamos hipotecarios residenciales a tasas inferiores a una tasa de referencia establecida por la Superintendencia de Bancos. El crédito fiscal que obtienen los bancos acreedores es por el monto que resulte del diferencial entre esa tasa de referencia y aquella que efectivamente cobren a sus deudores los bancos hasta un máximo, según el segmento que establece la ley; y dicho crédito es libremente transferible.
Se trata de un régimen ingenioso, que ha resultado sumamente eficaz. Sin embargo, si cambiara la fisonomía tributaria del país, bien podría variar también el programa de intereses preferenciales. No pueden eliminarlo sin reemplazo, porque eso significaría un duro golpe para la clase media y baja. Si ese régimen no encaja en el nuevo sistema tributario, entonces deben aportar un mecanismo similar, cuyo efecto sea el mismo: aliviar la carga mensual - en otras palabras, el flujo de caja del hogar, producto de la adquisición financiada de una residencia o apartamento. La historia ha demostrado que habrá mayor estabilidad, tranquilidad y desarrollo si cada ciudadano puede lograr el sueño de ser propietario de su hogar.
Estimados lectores, les deseo lo mejor para el 2005 y al final del mismo, podamos poder conducir con más tranquilidad, estar tranquilos porque las finanzas del Estado han sido manejadas con transparencia, que la justicia se esté imponiendo sobre la impunidad, que nuestra imagen sobre la clase política haya cambiado y que todos estemos cumpliendo nuestro rol de ciudadanos responsables porque con nuestra participación hemos ayudado a cambiar nuestro país.
Feliz Año Nuevo.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.
(cdabadia@cwpanama.net)
Se trata de un régimen especial creado en 1985. En los años 70, el Estado había fracasado como promotor de desarrollo habitacional, malgastando cientos de millones de balboas de la banca oficial y hasta de la Caja de Seguro Social. Se creó ese mecanismo para motivar al sector privado a llenar ese vacío. Además, el Estado reconoció que para el segmento medio y bajo el beneficio de la deducibilidad de los intereses hipotecarios del impuesto sobre la renta resultaba un incentivo ineficaz en vista de que estas personas no presentan declaración sino que pagan impuestos por vía de la retención en la fuente.
En vez de forzar esa deducción, el Estado prefirió reconocer un crédito fiscal a favor de las entidades bancarias que coloquen préstamos hipotecarios residenciales a tasas inferiores a una tasa de referencia establecida por la Superintendencia de Bancos. El crédito fiscal que obtienen los bancos acreedores es por el monto que resulte del diferencial entre esa tasa de referencia y aquella que efectivamente cobren a sus deudores los bancos hasta un máximo, según el segmento que establece la ley; y dicho crédito es libremente transferible.
Se trata de un régimen ingenioso, que ha resultado sumamente eficaz. Sin embargo, si cambiara la fisonomía tributaria del país, bien podría variar también el programa de intereses preferenciales. No pueden eliminarlo sin reemplazo, porque eso significaría un duro golpe para la clase media y baja. Si ese régimen no encaja en el nuevo sistema tributario, entonces deben aportar un mecanismo similar, cuyo efecto sea el mismo: aliviar la carga mensual - en otras palabras, el flujo de caja del hogar, producto de la adquisición financiada de una residencia o apartamento. La historia ha demostrado que habrá mayor estabilidad, tranquilidad y desarrollo si cada ciudadano puede lograr el sueño de ser propietario de su hogar.
Estimados lectores, les deseo lo mejor para el 2005 y al final del mismo, podamos poder conducir con más tranquilidad, estar tranquilos porque las finanzas del Estado han sido manejadas con transparencia, que la justicia se esté imponiendo sobre la impunidad, que nuestra imagen sobre la clase política haya cambiado y que todos estemos cumpliendo nuestro rol de ciudadanos responsables porque con nuestra participación hemos ayudado a cambiar nuestro país.
Feliz Año Nuevo.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.
(cdabadia@cwpanama.net)