default

Sociedad civil


Se suele explicar la realidad social mediante el esquema Estado/Sociedad. Algunos amplían el modelo dicotómico y sugieren la consideración de tres niveles: el Estado, la sociedad política y la sociedad civil. Si la sociedad política se fundamenta en el ciudadano y en los partidos políticos; la sociedad civil se cimentaría en el individuo y en las clases sociales. Prevalecen en la sociedad política las relaciones gobernantes/gobernados, esto es, las relaciones políticas. Por el contrario, las relaciones de producción que giran en torno del mercado imperarían en la sociedad civil. Me refiero, claro está, a la modernidad que surge y se desarrolla con el capitalismo.

Sin embargo, la sociedad civil y los individuos concretos que la conforman expanden hasta el infinito las capacidades asociativas. Esa virtualidad no es extraña a la historia en América Latina. Hilda Sábato recuerda que la sociabilidad "moderna" jugó un papel decisivo en el período pre-independentista hispanoamericano.

Efectivamente, entre las élites letradas de la América Española proliferaron círculos de todo tipo: clubes literarios y sociales, logias masónicas, asociaciones científicas, etcétera. En muchas de esas asociaciones germinaron las ideas libertarias, y los caudillos de la emancipación encontraron en esos grupos el seno ideal para fraguar las gestas épicas de inicios del XIX. Con ello incidieron en la senda que fructificó con la derrota del colonialismo ibérico y la formación de los Estados nacionales.

La primigenia sociedad civil colonial terminó, pues, determinando los rumbos políticos de nuestra América. Y es que, aunque su espacio no sea necesariamente el espacio público, en el que -no obstante- incide, las agrupaciones de la sociedad civil sólo coronan sus intereses y aspiraciones en el ámbito estatal. Así ha ocurrido en nuestra historia reciente. Desde la denominada Cruzada Civilista hasta los Acuerdos de Bambito. Desde la Visión 2020 hasta el Diálogo por la Concertación Nacional para el Desarrollo.

Tratase, entonces, de una sociedad civil que es desdeñada a veces por la partidocracia. Pero, resiste el bloqueo y -aun con sus limitaciones- se empeña y colabora con aciertos y pifias en las faenas de construcción de la convivencia democrática. Que no caiga, pues, nuestra sociedad civil organizada en las redes de la partidocracia dominante. Que no contribuya a la simulación del consenso.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América